Después de 20 meses sin saber cómo ocurrió la muerte de Giovani Mvogo, el nuevo fiscal de la causa, Matías Edery, afirmó que tomará medidas para impulsar la investigación, reconoció que hubo “errores” en los procedimientos que aumentaron las dudas en torno al caso, pero negó “encubrimiento” o una negligencia vinculada al racismo o la discriminación a la víctima.

Edery se reunió esta semana con Vanesa Palavecino, la madre del adolescente de 17 años fallecido en el Parque España la madrugada del 28 de noviembre de 2024. Acordaron pedir una revisión o cotejo de las dos pericias realizadas con base en la simulación de las posibles caídas en altura: una oficial del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y otra de parte de la familia. Aunque tienen resultados distintos, para el fiscal no son informes opuestos, sino complementarios.

El integrante de la Agencia de Siniestralidad Vial y Delitos Culposos pedirá también que se crucen las posibles llamadas e impactos de antena del celular de Giovani con otras personas ligadas al expediente, para detectar o despejar cualquier vínculo previo que pueda explicar algunos de los huecos que tiene el caso. Por empezar, por qué Giovani salió de su casa pasada la medianoche y se tomó un colectivo a la 1.01 rumbo al Parque España, donde su cuerpo fue encontrado casi cuatro horas más tarde.

“La causa se trató desde un principio como un suicidio, porque no había motivos para dudar. Hay seis hechos muy similares, con personas que se tiraron desde ese mismo lugar. Pero hubo elementos que nos hicieron sospechar después”, reconoció Edery en diálogo con Rosario3.

Aunque el fiscal tomó el proceso porque su par Mariana Prunotto fue nombrada jueza provincial, participó de la investigación desde el inicio. Por eso, pudo precisar detalles y dijo que comparte mucho de los interrogantes que tiene la familia y que abrieron otros posibles caminos.

“Es raro el trayecto que hace Giovani de madrugada sin saber por qué y existen otros elementos que nos hacen dudar del suicidio, y analizar otras alternativas. Hoy no puedo descartar que haya saltado, pero tampoco que se haya caído o que lo hayan tirado: ninguna de las hipótesis", señaló.

Lejos de minimizar los problemas que presenta el caso, Edery entendió que la angustia de los padres se acrecentó porque “hay cámaras que no están o existe una persona que está en el mismo lugar en una circunstancia bastante particular (por el policía que llamó al 911), y también queda un vacío en la vida de un adolescente en una ciudad en la que podemos decir que está hipercontrolada en cuanto a cámaras, y tenemos horas que no se sabe qué hizo".

“Hasta la una (de la madrugada del jueves 28) sabemos paso a paso qué hizo. Después tenemos un blanco de tres horas que no sabemos qué pasó. Podemos intentar unas medidas de prueba que pidió la familia y por supuesto que las vamos a hacer”, dijo y adelantó: ”Volveremos a ver todo y analizar en qué punto podemos aportar un poco más de luz".

"Las dudas que existen son las mismas que tengo yo –reforzó–. Pero descarto que haya habido connivencia policial. Sí puede haberse trabajado mal en algún punto de la causa, en cuanto a las pruebas que faltan, pero no fue algo a propósito, no quisieron encubrir nada. No hay ninguna cuestión que se haya trabajado diferente a como se trata en general”.

Ese es un punto delicado, ya no solo para el caso Mvogo sino para el sistema en sí. Si no hubo mala fe, entonces es habitual y no excepcional que se borren imágenes de una cámara de seguridad sin que una de las partes pueda verla, que se pierda un DVD o el link de archivos, que los sistemas de videovigilancia públicos, privados y hasta de los colectivos urbanos sean ineficaces o que no se pueda encontrar el celular de un chico fallecido que estuvo activo varios meses más después de su muerte dudosa.

Todo eso puede ocurrir y ocurre. Aunque Edery hace una salvedad: "Si eso no hubiese pasado, hubiera ayudado a despejar preguntas, quizás, pero no a esclarecer la causa, porque a lo mejor no se veía nada en las cámaras".

El policía y la “selectividad penal”

 

Uno de los ruidos que mantiene el caso es el rol del agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que estaba esa madrugada en el Parque España y que llamó al 911 para notificar el cadáver. Su testimonio tiene fragmentos que son inverosímiles: dijo que había ido a sacar una foto del amanecer cuando faltaba más de una hora para ese momento. Además, por su estatura, no podría haber visto el cuerpo de Giovani abajo de la explanada por lo ancho de la baranda superior. Algo que quedó claro en la reconstrucción del hecho.

Por eso, la familia siempre lo apuntó como sospechoso. Para el fiscal, no hay hasta el momento pruebas concretas en su contra, aunque comprende lo sugestivo del entremado sin respuestas: “¿Por qué dos personas que no tienen nada que ver se encuentran en un lugar? Eso pasó, realmente pasó. El policía sale de San Martín y San Juan y camina de madrugada porque no se puede dormir. Mientras que Giovani, no sabemos por qué, sale de su casa y ambos van al mismo lugar".

No hay, sin embargo, vínculo probado entre ambos ni una conexión directa del agente y la muerte. Por más extraña que sea su versión, no alcanza para imputar a alguien un delito tan grave como homicidio.

Alan Monzón/Rosario3 
Alan Monzón/Rosario3 

Otro de los puntos que Edery buscó aclarar es algún motivo de discriminación o racismo en el tratamiento del caso, porque Giovani era negro e hijo de Desiré, un migrante de Camerún. En ese sentido, aseguró que en la consulta policial inicial con un fiscal, cuando se informa un hecho, los agentes no dicen si es "un chico de color" o si "tiene piel oscura", no dan ese panorama. "No hubo selectividad penal. Nadie acá trabaja de esa manera y ese sesgo no existió", respondió a la consulta de este medio.

¿Por qué entonces decide seguir con la búsqueda de evidencias? “En lo personal, no poder cerrar una investigación con una respuesta es terrible. Hay medidas para hacer, pero no está claro que vayan a ser determinantes”, diferenció.

“Vamos a hacer todo lo posible –cerró Edery– para dar una certeza. Ese es el motivo por el cual seguimos y porque entiendo el dolor de la familia. Entiendo lo que debe ser que un hijo se muera y no saber qué pasó. Le dije a Vanesa, no sé si se lo voy a poder resolver. Estoy tratando de explicar por qué esas dudas abiertas no necesariamente nos van a llevar a saber qué pasó ahí arriba”.