Ingenieros que piensan en cómo darles agua potable y aire limpio a los astronautas miran cada vez más a la naturaleza. Un grupo de investigadores de la Universidad de Harrisburg, en Pensilvania, Estados Unidos, junto a la empresa Monolith Space, estudia el uso de ostras y otros organismos acuáticos como parte de sistemas de soporte vital "biogenerativos".
La idea es simple: usar seres vivos para filtrar agua, regenerar aire y producir alimento durante misiones largas. Además de ostras, el equipo analiza algas, moluscos, peces e hidroponía. Jacob Scoccimerra, fundador de Monolith, explicó que hasta ahora no hay instalaciones en la Estación Espacial Internacional capaces de estudiar ostras. La ISS tuvo un hábitat acuático hasta 2012, pero era de menos de 3 litros y estaba pensado para peces pequeños, según publicó el sitio especializado Space.com.
Para cambiar eso, Harrisburg y Monolith desarrollaron un prototipo de sistema de acuicultura automatizado de circuito cerrado. El proyecto ya superó un tercio de los niveles de preparación tecnológica que usa la Nasa para evaluar si algo está listo para volar. El 8 de abril se presentó públicamente y hoy el hábitat funciona en las oficinas de Monolith en Washington D.C., donde se monitorean larvas de ostras hasta que alcanzan la adultez.
La universidad destaca que las ostras ofrecen filtración natural del agua, lo que podría ser clave en bases lunares o en un futuro viaje a Marte. La Nasa ya identificó la alimentación y nutrición sostenida como una prioridad para Artemis, el programa que busca volver a la Luna antes de fin de década.
El plan de Monolith es lanzar primero un experimento pequeño a la ISS o a una estación comercial. "No se trata tanto de viabilidad técnica, sino de la necesidad de estudiarlas", dijo Scoccimerra. Históricamente, la biología acuática se investigó mucho menos en el espacio que la microbiana, humana o vegetal.
Aunque suene futurista, el vínculo entre humanos y ostras tiene al menos 100.000 años. Hallazgos arqueológicos en Sudáfrica muestran que ya se consumían en esa época. Ahora podrían ser parte del menú y del sistema de filtrado de los astronautas.