Lucila era la maestra de Rocío y lo que comenzó como un apoyo pedagógico en el aula se transformó en un vínculo de cuidado que desafió los protocolos habituales de adopción.
"Ella me preguntó si quería ser su mamá", relataron las protagonistas en El Trece. Lo que inició en 2023 como una relación entre maestra y alumna en una escuela de Bahía Blanca, culminó en una adopción plena que hoy las une legalmente como madre e hija.
Rocío llegó al colegio con el ciclo lectivo empezado, bajo una medida de abrigo en un hogar convivencial. A punto de cumplir 9 años y sin referentes familiares, su situación captó la atención de Lucila.
La docente no solo se interesó por su desempeño pedagógico, sino por su bienestar emocional ante sus constantes ausencias.
La relación se estrechó cuando Rocío le confesó a su maestra que nadie la visitaba en el hogar. Ante esto, Lucila se presentó como referente afectivo y comenzó a involucrarse en las necesidades de la niña, gestionando turnos médicos y terapias que se encontraban demoradas por cuestiones administrativas.
Durante las vacaciones de invierno de ese año, realizaron su primera salida recreativa. Al regresar de tomar un helado, Rocío planteó el deseo que cambiaría la vida de ambas: le preguntó a su docente si quería adoptarla.
“Le pregunté si quería adoptarme”, recordó la nena en diálogo con Telenoche (El Trece). Ella buscaba una madre que la acompañara en sus tareas y estuviera presente en su día a día. Para Lucila, la propuesta fue una sorpresa total. Si bien tenía una vida dedicada a la discapacidad y al servicio, nunca había proyectado la maternidad propia, de acuerdo a lo que contó.
Incluso, su pareja de aquel entonces le manifestó que, aunque la apoyaba, no compartía ese proyecto de vida. Lucila decidió seguir adelante de forma unipersonal.
El caso presentó una complejidad jurídica excepcional:
- Sin registro: Lucila no estaba inscripta en el Registro de Adoptantes (RUAGA).
- Situación legal: Al momento del pedido, Rocío aún no había sido declarada en situación de adoptabilidad.
Sin embargo, priorizando el interés superior del niño y el deseo expreso de la menor, la Justicia avanzó. En noviembre de 2023, Rocío comenzó a vivir con Lucila bajo una extensión de la medida de abrigo.
En paralelo al proceso de adopción, se llevó adelante el juicio por las violencias sufridas por Rocío en su infancia, que terminó con una condena de 9 años y seis meses de prisión para el responsable. Lucila acompañó a la niña en cada instancia judicial, validando su testimonio.
Finalmente, tras dos años de proceso, la Justicia otorgó la adopción plena. Rocío decidió:
- Llevar el apellido de su madre adoptiva.
- Cortar todo vínculo con su familia biológica.
- Ser reconocida legalmente como hija de Lucila.
Hoy, ambas coinciden en que la valentía fue el motor de esta historia. Para Lucila, la llegada de Rocío dio sentido a una búsqueda personal de años: “Entendí que había un proyecto propio que estaba esperando”, concluyó.