La Municipalidad de Rosario inició en enero un plan de recuperación y transformación de pavimentos en distintas zonas de la ciudad, con intervenciones previstas durante febrero y marzo. Las obras se concentran en calles con alto tránsito vehicular, circulación de transporte urbano de pasajeros y movimiento peatonal, aprovechando la menor actividad propia del receso de verano.

Entre las arterias alcanzadas se encuentran Cafferata, entre Pellegrini y Presidente Perón; San Lorenzo, de Ovidio Lagos a Oroño; 27 de Febrero, de Oroño a Entre Ríos; Oroño, entre Córdoba y Wheelwright (carril oeste); Rondeau, en su colectora entre Martín Fierro y Urunday; Necochea, de Garibaldi a Presidente Quintana; avenida Pellegrini, entre Mitre y Balcarce; Salta, entre Oroño y San Nicolás; y Ovidio Lagos, entre bulevar Seguí y 27 de Febrero.

Según informaron desde el área de Obras Públicas, el plan apunta a corredores con circulación constante de vehículos de gran porte y líneas de colectivos, factores que aceleran el deterioro del pavimento, especialmente en sectores cercanos a cruces ferroviarios.

Las tareas previstas incluyen cuneteo, bacheo, fresado, reciclado y repavimentación, tanto en asfalto como en hormigón. En total, se trabajará sobre unos 11.000 metros lineales, equivalentes a aproximadamente 95 cuadras.

En los tramos con mayor nivel de deterioro, los trabajos comprenden la demolición de cordones dañados, la reconstrucción de cunetas, la reparación de la base y la posterior colocación de nuevas losas de hormigón o capas de asfalto, según el tipo de calzada existente. En los sectores de hormigón, el material se reemplaza por el mismo sistema constructivo.

Desde el municipio explicaron que, en muchos casos, los baches se originan por fallas en la base de hormigón, por lo que la intervención requiere retirar el asfalto, reparar la estructura inferior y luego colocar una nueva capa de rodamiento. La base de hormigón tiene un espesor aproximado de 30 centímetros, mientras que la capa asfáltica alcanza unos 8 centímetros.

El plan también contempla un esquema de bacheo intensivo en distintos barrios de la ciudad, mediante la ejecución de nuevas carpetas asfálticas o losas de hormigón. Los trabajos de asfalto demandan entre cuatro y cinco días de ejecución, mientras que las obras de hormigón requieren más de 15 días debido al tiempo de fraguado del material.

El objetivo, señalaron desde el área técnica, es extender la vida útil de las calzadas mediante reparaciones estructurales y no solo superficiales.