El municipio de Rosario comenzó a implementar un programa integral de sanciones para las faltas de tránsito que incluye la realización de tareas comunitarias de carácter obligatorio. A través de un convenio firmado con la organización Movimiento Solidario Rosario, los infractores deben realizar distintos trabajos sociales que se suman a las clásicas multas económicas y a las posibles retenciones del carnet de conducir, dependiendo de la gravedad del hecho. La iniciativa fue presentada en el Palacio de los Leones con la presencia de autoridades locales, en un contexto donde se registra una fuerte baja de las infracciones viales gracias al sistema de cámaras instaladas en la ciudad.
En Rosario, los infractores de tránsitopueden reemplazar el pago de multas económicas por tareas comunitarias o acciones solidarias por decisión de un juez del Tribunal Municipal de Faltas. La medida está contemplada en el Código de Convivencia Ciudadana (Ordenanza N° 10267) para fomentar la conciencia ciudadana en lugar de aplicar solo sanciones punitivas o monetarias.
El juez de Faltas evalúa cada caso particular, enfocándose especialmente en faltas graves como exceso de velocidad, alcoholemia positiva u otras conductas que pongan en riesgo a terceros. En este marco, la Municipalidad firmó un acuerdo con organizaciones para que los infractores cumplan estas horas realizando trabajos de asistencia y acción comunitaria.
Durante el anuncio, las autoridades explicaron el alcance de la medida. Según informó Radiópolis (Radio 2), estuvieron presentes el director de Educación, Prevención y Seguridad Vial, Gustavo Adda, el director Tribunal de Faltas, Gastón Laville y referentes de la asociación civil Movimiento Solidario Rosario. En ese marco, se dejó en claro un punto central del esquema: la labor comunitaria no actúa como un reemplazo ni perdona la falta cometida, sino que se adiciona a las penalidades vigentes. De esta forma, cruzar un semáforo en rojo o exceder los límites de velocidad implicará un castigo integral.
Según precisó Ayelén del Río, representante de Movimiento Solidario Rosario, actualmente ya cuentan con cinco personas que se encuentran cumpliendo estas tareas comunitarias en la institución. Las actividades asignadas son diversas y buscan tener un impacto directo en los sectores más vulnerables. Entre las principales labores, los infractores deben ir a comedores, colaborar en la preparación de las comidas y participar en el reparto de las raciones.
Además del trabajo en territorio, también se requieren tareas operativas de mantenimiento dentro de la sede de la ONG. “Adentro de la sede nosotros necesitamos un montón de actividades, por ejemplo, recibimos mucha donación de mesas, las cuales nos sirven para los cursos, para recibir a las personas. Bueno, lijarla, estuvieron los chicos lijando, pintándola, refaccionando”, detalló la referente social.
Un puente social y el balance de las multas
A pesar de tratarse de una medida punitiva impulsada por el municipio, desde Movimiento Solidario Rosario destacaron la actitud de los ciudadanos sancionados. “La experiencia fue muy positiva, eso nos sorprendió un montón, la gente súper predispuesta”, indicó Del Río.
Incluso, la vocera remarcó un dato llamativo: varios de los infractores se fueron muy contentos por lo vivido e incluso decidieron acercarse y seguir colaborando como voluntarios, sumándose a los cursos de oficios que dicta la entidad.
“Nosotros creemos que la solidaridad es un puente y una herramienta social muy importante y que cuando muchas personas se involucran y participan en esto, podemos crear una ciudad más humana, más solidaria e integrada”, reflexionó.
La oficialización de este nuevo convenio también sirvió para repasar el impacto de las cámaras de videovigilancia y fotomultas en el tránsito de Rosario. Según los datos oficiales difundidos en el marco de la presentación, la instalación de la tecnología preventiva logró reducir drásticamente las faltas al volante. En detalle, las infracciones por exceso de velocidad experimentaron una caída del 73 por ciento, mientras que la falta por cruzar el semáforo en rojo también bajó en casi un 70 por ciento.