El intendente de Funes, Roly Santacroce, rompió el silencio y se refirió a su situación personal tras la mediática visita a Rosario de la abogada Ana Rosenfeld, convocada por su exesposa en el marco de su divorcio. Además de desmentir las acusaciones de su expareja por malos tratos y agresiones, el mandatario de la vecina ciudad analizó el impacto de la crisis económica en la provincia de Santa Fe, reclamó por obras privadas paralizadas y explicó por qué decidió tomar distancia de la conducción actual del Partido Justicialista local durante las últimas elecciones.

Consultado en el estudio de Radiópolis (Radio 2) sobre las denuncias de su exesposa, que incluyeron acusaciones por agresiones verbales e intimidaciones, Santacroce fue categórico al negar que exista una causa por violencia de género. En ese sentido, atribuyó la trascendencia del tema y la llegada de Rosenfeld a una operación política orquestada por sus adversarios. “Yo sé que hay un sector del peronismo residual, esta basura que nos gobernó durante muchísimo tiempo en Argentina y tanto daño nos hizo y acá en la provincia de Santa Fe, que los tengo bien identificados, que fueron los que armaron todo esto”, sostuvo el intendente funense.

El jefe municipal insistió en que su separación, tras 23 años de matrimonio, es un tema estrictamente privado, pero reconoció que fue utilizado para perjudicarlo. “Es mentira y es falso, no hay ninguna causa de violencia de género”, remarcó y agregó que la llegada de la abogada mediática fue “totalmente” una maniobra política.

No tengo nada que decir de mi esposa, simplemente decidimos tomar una distancia durante un tiempo. Es una persona a la cual quiero, la voy a defender toda la vida, es la madre de mis hijos. (...) Yo sé la persona que soy, en mi ciudad me conocen, saben el intendente que soy y mis hijos saben qué padre soy, así que yo con eso, para mí, terminé”, cerró.  

Impacto económico y desarrollos frenados

Más allá de su vida privada, Santacroce pintó un duro panorama sobre la realidad económica y social, tanto a nivel nacional como en la provincia de Santa Fe. Al respecto, advirtió sobre el incremento de la pobreza y la caída del empleo en las distintas localidades santafesinas. “El goteo de uno, dos, tres, cuatro, cinco empleados por día en las localidades es tremendo”, graficó el mandatario, quien además pronosticó que para el mes de mayo habrá unos 50 intendentes que no podrán hacer frente al pago de los salarios municipales.

En esa línea, el intendente reclamó por la paralización de más de 70 emprendimientos privados en toda la provincia, apuntando directamente contra la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno provincial. Según relató, la falta de aprobaciones frena la urbanización y la creación de parques industriales en un momento crítico. “Le hace mucho daño ese personaje al gobernador. Le dije a (Maximiliano) Pullaro”, afirmó en referencia al funcionario a cargo del área, y defendió la necesidad de generar puestos de trabajo a través de la inversión privada.

Distanciamiento de la conducción del PJ

Finalmente, Santacroce abordó su posicionamiento político y su acercamiento al frente Unidos en los últimos comicios. Aunque se definió como "bien peronista", criticó duramente a las actuales autoridades del Partido Justicialista por las decisiones tomadas en el armado electoral.

“Nosotros veníamos embroncados con una situación que teníamos dentro de nuestro partido. Nos cagaron de nuevo. Le regalaron nuestro partido a otro partido”, disparó el intendente, en referencia a la decisión de respaldar a Juan Monteverde en Rosario en lugar de impulsar a dirigentes propios del peronismo tradicional. “A mí Monteverde en su esencia no me representa, yo soy otra cosa. Yo soy productividad, industrialización de los productos primarios y generar puestos de trabajo”, concluyó.