La esposa del intendente de Funes, Roly Santacroce, lo denunció por malos tratos, agresiones verbales e intimidaciones. En la denuncia que presentó en la comisaría 23ª, la mujer pidió la urgente intervención de la Justicia para "proteger la integridad psicológica" propia como la de sus hijos adolescentes.

La trascendencia pública que adquirió el tema llevó a Santacroce a grabar un video que subió a sus redes sociales en el que dijo que “después de 20 años” atraviesa junto a quien fue su pareja “un proceso de separación” y que se trata de una cuestión “netamente personal” que no afecta su actividad pública. Nada dijo sobre las acusaciones de violencia. Tampoco sobre el dinero en efectivo que según la mujer se llevó de su casa.

“Lo estamos solucionando en familia, como corresponde, por mis hijos y también por ella que es la persona que me acompañó los últimos 20 años. Pero ha escalado a un nivel que realmente no queríamos. Me siento con las mismas ganas de seguir gobernando esta ciudad”, agregó en el mensaje dirigido a los vecinos de Funes. 

La denuncia de la esposa de Santacroce, una médica de 51 años, sostiene que el intendente “en reiteradas oportunidades se torna agresivo en forma verbal sin motivo alguno por diferentes cuestiones domésticas”.

Según dijo, los episodios violentos que le adjudica a Santacroce la obligan a encerrarse con llave en una habitación con sus hijos.

La mujer relató que Santacroce ya no vive en el hogar familiar, pero que sí suele usar el quincho ubicado en el fondo de la propiedad para reuniones: "No quiero que vuelva al domicilio". 

En otro punto de la denuncia, lo acusó de organizar reuniones nocturnas en las que consume alcohol junto con conocidos y personas ajenas al grupo familiar. "En los días de semana hace ingresar a un quincho a personas extrañas y personas conocidas a ingerir alcohol hasta altas horas de la noche", agregó.

Y contó que el intendente extrajo dinero en efectivo que tenían guardado en una valija y se lo llevó.

"Tengo mucho miedo por mi integridad y la de mis hijos, es por ello que cuando pasan estas cosas me encierro con llave en mi casa", resaltó. 

"Desde el día de hoy no quiero sufrir más esos malos tratos e intimidaciones que me generan su presencia en el hogar común que compartimos conjuntamente con nuestros hijos adolescentes de 14 años. Quiero proteger la integridad psicológica de ellos, como así también la mía", concluyó.