Un grupo de madres de un jardín de infantes acudió a la sede local del Ministerio de Educación para exigir que sus niños sean trasladados a otras instituciones, luego de las denuncias de abuso radicadas contra un portero. Se niegan a que sus hijos sigan asistiendo al establecimiento que por ahora sigue cerrado.
El miércoles pasado, Fabiana, una mamá de un nene de 4 años que asiste al jardín Nº 261 "Paulo Freire" de Empalme Graneros, denunció al portero de abusar sexualmente de su hijo. La situación generó disturbios en la puerta del establecimiento, con agresiones a personal docente y detenciones en medio de un fuerte operativo policial. Además, se conocieron otros testimonios similares que dervaron en, al menos, tres denuncias penales más contra el trabajador.
En diálogo con De 12 a 14 (El Tres), las mujeres afirmaron que no enviarán más a los alumnos a la escuela tras detallar macabras escenas que habrían padecido los nenes por parte del portero. Durante la protesta, expusieron nuevos y aberrantes episodios. Entre ellos, el caso de una niña ocurrido en abril, a la que le diagnosticaron lesiones que en su momento las autoridades justificaron como un golpe en el tobogán, pero que ahora toman una relevancia central en la pesquisa. "Fueron más de 20 los chicos abusados", aseguraron.
“No lo vamos a mandar hasta que nos den respuesta porque es una falta de respeto abrir la el jardín como si nada hubiese pasado”, expresó tajante una de las madres de los alumnos afectados. Por su parte, Fabiana, una de las denunciantes principales, sumó detalles escabrosos sobre los supuestos juegos que el portero impulsaba en una pequeña casita del patio. “Jugaban al juego al juego de las manitos, que él lo envolvía todo con cinta y tenían que tener mucho cuidado de las cámaras de los vecinos”, advirtió la mujer, quien además indicó que, al abrir ese espacio, hallaron sillas y mantas coincidentes con el relato de los niños.
Las familias calculan que hay numerosos afectados entre los alumnos de ambos turnos. Sumido en el dolor y la desconfianza hacia el cuerpo docente, el grupo exige un cambio total. “Yo a las maestras la quería con mi vida, porque mi hija la quería como su madre y yo se la entregaba como si fuera otra mamá”, sostuvo una de las mujeres frente al edificio gubernamental, y cuestionó con firmeza: “Y hoy, ¿qué puedo pensar de ella? Que a una mamá le dice que se golpeó con el tobogán”.
Las madres se congregaron este viernes temprano en la sede ministerial. Según informaron en De boca en boca (Radio 2), el reclamo educativo se hizo sentir con fuerza a primera hora. Plantearon que hay “aproximadamente casi seis casos” e insistieron con la necesidad de exigir cámaras de vigilancia en las salas, cuestionando que el acusado había ingresado a trabajar en septiembre del año pasado.
El regreso a las aulas todavía no tiene fecha, expresaron desde el Miniterio de Educación este viernes. Mientras tanto, se mantienen las reuniones con docentes y directivos de la escuela.
Las autoridades confirmaron la implementación de un fuerte dispositivo de seguridad con refuerzo policial tanto en las inmediaciones del jardín como en la escuela primaria ubicada a la vuelta, donde se originaron los principales focos de conflicto.
Asimismo, y debido a las agresiones y amenazas registradas durante las protestas, se mantiene una custodia especial en los domicilios particulares de algunas docentes y directivas del establecimiento.