El tenso debate televisivo previo al balotaje presidencial en Brasil del viernes pasado dejó un episodio que rápidamente se volvió viral y reconfiguró el tramo final de la contienda. En medio de un cruce sobre política fiscal, Flávio Bolsonaro buscó chicanear al reelecto presidente Lula da Silva con una frase por la que luego tuvo que pedir disculpas –"Usted da con una mano y quita con los nueve dedos"– y que reflotó el accidente laboral que sufrió ula en 1964.
Lo que pretendía ser una burla peyorativa hacia la condición física del mandatario desató una contundente respuesta que obligó a Bolsonaro a pedir disculpas públicas en plena transmisión en vivo.
Pero para entender el impacto político del episodio, hay que viajar más de seis décadas atrás, a una fría madrugada en un taller metalúrgico de San Pablo.
Corría el año 1964 y Lula tenía apenas 17 años. Trabajaba en la metalúrgica Independência, en el barrio paulista de Vila Carioca, realizando turnos nocturnos en condiciones laborales precarias.
Durante una guardia de madrugada, una prensa hidráulica falló. Mientras intentaba repararla, el operador soltó por accidente el brazo del equipo, aprisionando la mano izquierda del joven obrero.
Tras esperar hasta el amanecer para ser atendido en un hospital público, los médicos optaron por la solución más rápida de la época: amputarle por completo el dedo meñique. Aquel hecho no solo marcó su cuerpo, sino que moldeó su carrera como líder sindical de los trabajadores metalúrgicos y, posteriormente, como la figura clave de la izquierda brasileña.
El cruce en el debate
Aquel episodio de su juventud resurgió en el último debate televisivo frente a las cámaras de la TV Globo. Ante la chicana de su adversario, Lula no dudó en usar su tiempo para apelar directamente a la empatía del electorado trabajador:
"Si hay alguien en este público que sabe lo que es el mundo del trabajo, soy yo. Perdí el dedo a los 17 años trabajando de noche cuando no debía. No voy a permitir que alguien que nunca trabajó en su vida me venga a llamar nueve dedos. Usted le tiene que pedir disculpas a los millones de trabajadores que sufren accidentes por irresponsabilidad patronal", retrucó Lula con firmeza.
La contundencia de la respuesta descolocó por completo a Flávio Bolsonaro, que ante la reacción del público y la viralización del momento en redes sociales, no tuvo más remedio que retractarse en el acto: "Si lo ofendí, le pido disculpas de verdad".
No es la primera vez que la oposición intenta usar la condición de Lula como una forma de descalificación. Sin embargo, tal como ocurrió en sus primeras campañas sindicales y presidenciales, el líder del PT logró resignificar el ataque.
Tras la definición electoral y el triunfo de Lula en Brasil, la frase volvió a posicionarlo como el símbolo de la clase obrera brasileña, transformando una burla despectiva en un recordatorio de sus orígenes y en una bandera de lucha por los derechos laborales.
Lula también contó que, durante un tiempo, sintió vergüenza por la ausencia del dedo. Según recordó, llegó a mantener la mano cerrada o escondida en el bolsillo para evitar que otras personas lo notaran.
Incluso explicó que tuvo que acostumbrarse a realizar algunas actividades cotidianas de otra manera, como lavarse la cara sin que se le cayera el agua entre los dedos.
Con el paso de los años, el mandatario comenzó a hablar públicamente del accidente y de las condiciones laborales de los trabajadores de su generación. La experiencia forma parte de su trayectoria como obrero y sindicalista, antes de su llegada a la política.