Entre la primera vuelta que perdió Lula y el balotaje que ganó este domingo, uno de los grandes cambios fue la campaña digital. El oficialismo salió a disputarle al bolsonarismo un territorio en el que la derecha llevaba años de ventaja y desplegó una verdadera guerra de guerrillas en las redes. Esa ofensiva tuvo un comandante: André Janones, el diputado que organizó a millones de personas a través de WhatsApp y se puso al hombro la movilización con un fervor que terminó convertido en meme.

El reconocimiento más importante llegó del propio Lula. En su discurso después de la victoria contra Flávio Bolsonaro, el presidente reelecto lo llamó “nuestro general” y destacó su trabajo para sostener la moral de los militantes durante toda la campaña. El agradecimiento también anticipó una decisión política: la comunicación digital, anunció, tendrá mucho más espacio en su próximo gobierno. 

La herramienta central de Janones fue el canal de WhatsApp “Ejército de Lula”, que superó los diez millones de seguidores. Desde allí enviaba diariamente “misiones”: compartir videos, impulsar etiquetas, responder a publicaciones adversarias o realizar búsquedas de determinados términos en Google. La propuesta les daba a los simpatizantes una tarea concreta y una manera inmediata de participar en la elección desde sus teléfonos. 

 El canal del Ejército de Lula, con más de diez millones de seguidores.
. El canal del Ejército de Lula, con más de diez millones de seguidores. 

El crecimiento se aceleró después de la primera vuelta, cuando Flávio Bolsonaro terminó por delante del presidente. Un canal que reunía alrededor de 50 mil personas pasó a contar sus integrantes por millones. Janones encontró una militancia que necesitaba reaccionar y le ofreció instrucciones, una identidad compartida y un objetivo: revertir la derrota. La convocatoria reunía a petistas y a personas de otras pertenencias políticas que querían impedir el regreso del bolsonarismo al poder. 

De cobrador de colectivos a estratega electoral

André Luis Gaspar Janones tiene 42 años y nació en Ituiutaba, en Minas Gerais. Trabajó como cobrador de colectivos entre 2003 y 2005, fue empleado judicial y después se convirtió en abogado. Esos antecedentes figuran en su biografía oficial de la Cámara de Diputados brasileña. Su llegada al centro de una campaña presidencial estuvo precedida por una trayectoria laboral y política lejos de las grandes consultoras de comunicación. 

Su salto a la exposición nacional ocurrió durante la huelga de camioneros de 2018. Los videos que difundió en apoyo a la protesta lo transformaron en una de sus voces más conocidas, aunque él no era camionero. Ese mismo año consiguió una banca de diputado por Minas Gerais. Las redes ya eran su principal herramienta para construir una audiencia y convertir esa atención en respaldo político. 

     

En 2022 llegó a lanzar una candidatura presidencial por Avante, pero la retiró para apoyar a Lula en la elección contra Jair Bolsonaro. Participó de aquella campaña digital y desarrolló un estilo de confrontación que después expuso en su libro Janonismo Cultural, publicado en 2023. Su premisa es que la disputa política en las plataformas comienza por conseguir la atención del usuario: el argumento más elaborado necesita, primero, que alguien se detenga a escucharlo. 

Esa concepción también lo llevó a cuestionar la comunicación del oficialismo. Durante esta campaña reclamó videos sencillos, escenas cotidianas y un Lula en contacto con la gente. Quería mostrar al presidente conversando en las veredas y visitando a beneficiarios de sus políticas, con menos distancia y menos producción. El dirigente que había construido su liderazgo hablando con trabajadores debía recuperar esa cercanía también en las pantallas. 
 

     

Misiones, urgencias y memes
 

Janones combinó esa búsqueda con una actividad permanente para organizar a los seguidores. Su llamado “Pessoal, urgente” —“Gente, urgente”— se volvió un sello de la campaña. Siempre parecía haber otro video para difundir, una publicación para responder o una nueva tarea que cumplir. Esa insistencia alimentó los memes sobre el comandante y su tropa: el humor recogía el fervor con el que había asumido la ofensiva y lo devolvía convertido en otro contenido para compartir. 

El lenguaje militar daba forma a la participación. Janones era el general; Lula, el mariscal; los seguidores, soldados con misiones. La metáfora ofrecía pertenencia y una rutina de acción a personas que podían estar a miles de kilómetros de un acto de campaña. Un celular alcanzaba para sumarse. 

La intensidad tuvo un costo personal. En la última semana antes del balotaje, el diputado fue internado por una arritmia cardíaca. Incluso desde el hospital retomó las publicaciones: envió un audio para orientar a sus seguidores sobre cómo promover una entrevista de Lula y compartió una foto mientras la miraba desde la cama. Al recibir el alta, atribuyó el episodio a la mala alimentación y a la falta de sueño durante la campaña.

Su estrategia también generó controversias. La campaña de Flávio Bolsonaro cuestionó el canal ante la Justicia Electoral, que dispuso restricciones y posteriormente autorizó su reactivación. Sus métodos agresivos abrieron discusiones sobre los límites entre la movilización, la provocación y la desinformación. Janones convirtió además esas disputas en nuevos motivos para convocar a sus seguidores. 
 

La batalla por las plataformas
 

La ofensiva digital se inscribió en una confrontación más amplia por el poder de las grandes tecnológicas. En su discurso del domingo, Lula denunció que había tenido que vencer una intromisión desde el exterior a través de las plataformas y las acusó de intentar orientar el resultado electoral brasileño. También anunció que impulsará su regulación y sostuvo que los delitos cometidos en el mundo digital deben recibir el mismo tratamiento que los de la vida real. agenciabrasil.ebc.com.br

     

La guerrilla de Janones libró esa disputa dentro de las propias plataformas. Su apuesta fue organizar la circulación de mensajes, darles tareas a los usuarios y conseguir que una multitud actuara sobre una misma agenda. La fuerza del canal estaba tanto en su audiencia como en la capacidad de ponerla en movimiento.

El resultado electoral tuvo múltiples causas. Pero el lugar de Janones en la noche de la victoria mostró cuánto había cambiado la valoración de su trabajo en apenas tres semanas. El diputado que reclamaba otra manera de comunicar terminó escuchando al presidente reelecto agradecerle por haber levantado la moral de su tropa. Y prometer que llevaría esa experiencia al gobierno.