Quinientos animales fueron liberados en 2025 en el marco del trabajo sistemático de rescate, rehabilitación y reinserción desarrollado por el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático que depende del Gobierno de Santa Fe. En el desagregado de la cifra exacta de liberaciones (501 animales) 412 fueron aves, 79 mamíferos y 10 reptiles.
Una de las liberaciones más recientes fue la del yacaré overo conocido como Ricardito –cuya crónica publicó Rosario3– y la liberación de un espécimen de aguará guazú en un Área Natural Protegida del departamento de San Cristóbal, a mediados de año.
La mayor parte de los animales ingresaron al sistema tras rescates vinculados al tráfico ilegal o el mascotismo y atravesaron procesos sanitarios y etológicos estrictos antes de su reinserción.
El Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de Fauna (Criif) La Esmeralda, en la ciudad de Santa Fe, es el lugar al que llegan muchos de los animales rescatados para su recuperación.
“Cada liberación es una acción concreta para reparar el daño ambiental que generamos como sociedad”, afirmó el ministro Enrique Estévez, para luego indicar que “no solo devolvemos animales a la naturaleza: lo hacemos con responsabilidad, criterios científicos y una mirada integral sobre el equilibrio de los ecosistemas. La transformación de La Esmeralda coloca a Santa Fe a la vanguardia en conservación y acción climática”.
Respecto de los datos oficiales de 2024, la Provincia concretó 570 liberaciones de fauna silvestre.
Transformación de La Esmeralda
La política de conservación de la Provincia se apoya también en la modernización integral del Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de Fauna La Esmeralda, cuyo proceso de refuncionalización comenzó en 2024. El proyecto contempla infraestructura nueva, laboratorios, espacios de cuarentena, áreas educativas y equipamiento especializado, financiado a través de la Agencia Francesa de Desarrollo.
Esta inversión marca un antes y un después para la conservación en Santa Fe: permitirá mejorar los estándares de rehabilitación, ampliar la capacidad de atención y posicionar a La Esmeralda como un centro de referencia nacional e internacional en biodiversidad. Además, acompaña la estrategia provincial de acción climática y educación ambiental, integrando ciencia, territorio y participación comunitaria.