Desde la última semana, cuando se conoció que la escritora argentina Ariana Harwicz había sido retirada de la grilla del Festival Cultur Alh, de Granada (España), los argumentos a favor y en contra de la desprogramación de la escritora continuaron tanto en el campo literario como en otros ámbitos intelectuales.
La decisión fue adoptada por las directoras del festival, Ana Gallego Cuiñas, que es catedrática de Literatura Latinoamericana de la mencionada Universidad, y la editora Patricia Escalona “luego de recibir una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada, sumada a solicitudes de lectores y de uno de los clubes de lectura participantes”, consignan medios españoles.
Separar al artista de la obra
La autora de Matate amor –llevada al cine, con Jennifer Lawrence y Robert Pattinson como protagonistas; y al teatro local con Érica Rivas a la cabeza– y finalista del Premio Booker Internacional en 2018, comunicó su “salida" del evento a través de un tuit.
“No es un Festival International de Artes Literatura y Humanidades y no es una Universidad pública en Granada (que manifestó su desacuerdo). Las organizadoras dijeron cuánto admiran mis libros, que son todo menos propaganda. Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes”, escribió el último viernes en X.
En los comentarios de ese posteo, se pueden leer las muestras de solidaridad del humorista gráfico Liniers y de escritora y periodista Flor Monfort (Página 12, Las 12), entre otros.
Sin embargo, en la otra margen, siete autoras e intelectuales que participan del Festival respaldaron la retirada de la escritora de Perder el juicio, una de ellas, la antropóloga argentina Rita Segato. La lista incluye a Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Brenda Navarro y el escritor Ángelo Néstore. Todos ellos firmaron un comunicado en apoyo a la Red Universitaria por Palestina de Granada.
En el texto, “los firmantes” aseguran que “no está en cuestión su obra literaria, sino sus declaraciones públicas sobre Israel, Palestina y el boicot cultural”. A la par, argumentan que Harwicz “ha negado la existencia del genocidio en Gaza” y que ha descalificado a personas y colectivos que han denunciado las acciones del Estado de Israel contra el pueblo palestino.
Una buena judía
En una entrevista con el diario El País (España), Harwicz indicó que “se está llegando a la purga de autores, cineastas o músicos. Y es la élite cultural la que llama a la violencia en nombre del humanismo”.
En esa entrevista, dijo que la desprogramación de Granada no fue un “hecho aislado” sino que ya había corrido la misma suerte en la feria del Libro de Madrid. “No es una excepción. Hay que cancelar a quien piensa distinto y volverlo un paria”, afirmó la también autora de Atroz.
“Lo que menos recibí apoyo y solidaridad es del ámbito de la cultura”, expresó Harwicz durante una entrevista con Infobae en las últimas horas. “¿No les compete, no les concierne la cancelación?”, siguió.
Consultada sobre las “razones” de su desprogramación, puntualizó que “no es porque es judía, eso sería un delito” y mencionó el concepto de “buena judía”: “¿Qué es una buena judía? Que se somete. Supongamos que yo soy una mala judía en términos de la pureza ideológica que pretenden. ¿No tengo derecho? (…) Mi vida depende de poder publicar y seguir yendo a estos lugares”.