Cuatro días después de que el presidente de la Nación lea en el Monumento a la Bandera su discurso del 20 de Junio, la oposición intentará abrir en el Congreso de la Nación una moción de censura para desplazar del cargo a su jefe de Gabinete. Manuel Adorni dio explicaciones al presentar su declaración jurada que son antagónicas de las que había dado en la Cámara de Diputados. Lisa y llanamente mintió. En aquel entonces había negado que ocultara bienes. Ahora lo admite. Se trata de una contradicción voluntaria a la que echa mano para controlar daños. Descubierta la verdad, que sea el mal menor.

Las explicaciones de Adorni parecen dirigidas a la sociedad, pero le está hablando a la Justicia. Esa es su única preocupación por estos días. La declaración jurada, para la que se tomó más de un mes desde que Milei dijo que la iba a presentar, está hecha para sortear a los jueces y fiscales que lo investigan, no para transparentar su situación ante la gente.

El presidente, que había defendido la honorabilidad de Adorni, lo sostiene, a sabiendas de que esa decisión erosiona a su gobierno y a él mismo. ¿Qué poderosas razones permiten que Adorni siga siendo el jefe de Gabinete? La pregunta del millón.

Mientras la oposición dura reunió 120 firmas y el 24 intentará que prospere una moción de censura, o que al menos las comisiones sean emplazadas a dictaminar, todas las miradas se posan sobre qué actitud adoptarán la UCR, el PRO y partidos provinciales.

Esos votos son decisivos para inclinar la balanza de un lado o del otro. La UCR y el PRO se desmarcaron y se pronunciaron con fuertes críticas. También expresaron que Adorni no está en condiciones de seguir al frente de la Jefatura de Gabinete. Sin embargo, ¿están dispuestos a votar una moción de censura? Pareciera que no. Por ahora redoblan la presión para que Milei tire por la borda a Adorni de una vez por todas y así no quedar en la incómoda situación de levantar la mano junto con el peronismo para tumbarle un funcionario clave al presidente.

En este grupo parlamentario, decisivo para la suerte de Adorni, hay opiniones diferentes. Algunas van a lo pragmático: sostienen que echar a Adorni es hacerle un favor al gobierno, es aligerarle el lastre.

Otros, entre los que se cuenta el gobernador de Santa Fe, sostienen que el presidente es quien pone y saca a sus funcionarios y se hace responsable por ellos. Quienes están en esta posición prefieren esperar a que Adorni vaya “en julio” al Senado a dar su informe de gestión para después ver los pasos de la Justicia y si avanza o no en un procesamiento.

Ocurre que la moción de censura es un instrumento que la Constitución le da al Congreso para remover exclusivamente al ministro coordinador. Es decir, es una herramienta institucional explícita y específica para casos como el de Adorni y diferenciada de la remoción de otros funcionarios e incluso del presidente.

Los coroneles de Kicillof

El Mundial paró la pelota en la cancha del peronismo, pero no en la de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense cruza fronteras provinciales para alimentar una candidatura presidencial que da pasos, pero al mismo tiempo enfrenta la incertidumbre de un movimiento con problemas de liderazgo y desorden político.

Santa Fe es un buen ejemplo de cómo los armadores políticos de Kicillof cruzan el Arroyo del Medio con la intención de sumar dirigencia local y la expresa orden de sobrevolar y no interferir en la vida interna del PJ provincial.

Dos ministros de Kicillof tantean el armado santafesino: Gabriel Katopodis, de Infraestructura, y Javier Alonso, de Seguridad. El primero tiene trato fluido con el grupo de intendentes que lidera Pablo Corsalini, de Pérez. Esta semana fue el anfitrión de una movida de la Federación Argentina de Municipios, donde se anotaron intendentes del PJ, concejales, dirigentes partidarios y gremiales. A la cabecera de la mesa se sentaron la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, dos que trabajan por Axel 2027.

Alonso reunió en Fighiera a otros intendentes, sindicalistas y dirigentes políticos. El plato fuerte fue el mensaje de cierre de Kicillof vía Zoom. Llamó a organizarse, militar y trabajar para sacar a Milei en 2027. Ya llegará el momento de pulir el mensaje. Hoy es hora de convencer y convocar a los propios.

La conducción del PJ santafesino marca tarjeta en todas las movidas. Acompañó a Máximo Kirchner en el acto de hace un mes en Puerto General San Martín y estuvo en Pérez con la FAM. Es lo que manda la hora: recorrer, sumar, marcar presencia y ganar visibilidad sin jugar cartas definitivas hasta tanto la Legislatura de Santa Fe apruebe el sistema electoral con el que se competirá en 2027. Como dice un dirigente de larga experiencia: “No es lo mismo si el candidato a gobernador puede tener una o más boletas, no es lo mismo si las boletas van a ser cinco, tres o dos. Eso incide en todos los armados”.

Una de las pocas señales que hay sobre ese proceso electoral es la voluntad de Unidos de adelantar lo más posible las elecciones provinciales para que queden bien separadas de las nacionales. Es un dato muy relevante para el PJ porque obligaría a armados de estricta lógica provincial, sin correlato con esquemas a nivel nacional, que se definirán más avanzado el año.

Un trumpista en Rosario

Peter Lamelas salió del almuerzo con el gobernador Maximiliano Pullaro tirando flores. Más que flores, tiró un tuit: “Los resultados hablan por sí solos. La transformación de Santa Fe en materia de seguridad demuestra lo que es posible cuando hay liderazgo, decisión y compromiso para enfrentar al crimen organizado”.

La seguridad es tema central del vínculo Santa Fe-Estados Unidos. Por eso, el segundo funcionario santafesino de mayor rango después del gobernador que participó del almuerzo del viernes fue el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni. También estuvieron los responsables de las secretarías de Relaciones Internacionales, Claudio Díaz, y Comercio Exterior, Georgina Losada. El embajador se levantó de la mesa atragantado de datos sobre equipamiento, estadísticas, cárceles, patrulleros y, por supuesto, sobre el abrupto descenso de los indicadores de violencias altamente lesivas.

Le explicaron el funcionamiento del “chiche” de la gestión, el sistema Lince, y los resultados que viene dando. El embajador salió impresionado, tal como lo reflejó su posteo, aunque allí no deslizó la pregunta que les soltó entre sonrisas a los anfitriones: “¿Las cámaras de videovigilancia son chinas?”.

Organismos como el FBI o la DEA proveen a Santa Fe capacitaciones, formación, entrenamiento de cuadros policiales y asistencia en “inteligencia criminal” y sistemas penitenciarios, como mencionó el embajador. Según la Casa Gris, la cooperación en esos campos “está muy consolidada”.

La batalla global entre China y Estados Unidos también se libra en la microgeografía. “Yo entiendo, ustedes tienen que comerciar con todos”, soltó Lamelas ante sus anfitriones santafesinos. La chanza por la adquisición de las cámaras suena simpática, aunque conlleva la preocupación estadounidense por la avanzada tecnológica de China sobre la región, el posicionamiento sobre los recursos naturales y el creciente comercio de bienes. La apertura indiscriminada de importaciones que Javier Milei lanzó en nombre de las libertades económicas no hizo más que acrecentar las oportunidades para China.

El alineamiento incondicional del gobierno de Milei con Estados Unidos no torció la política de relacionamiento internacional diversa que Santa Fe sostiene desde hace años. La provincia tiene como principales destinos de sus exportaciones a India, Brasil, Vietnam e Indonesia. China viene luego y Estados Unidos, más atrás. Además, trabaja una multiplicidad de agendas paralelas con países vecinos, la Unión Europea y el eje Sur-Sur.

Durante la charla se habló de potenciales inversiones. Sin nombres propios. No se mencionó el delicado caso de General Motors y su planta de Alvear. El embajador preguntó por puertos, hidrovía y ferrocarriles. Los santafesinos le hablaron de agroindustria y producción como generadores de puestos de trabajo.

Lamelas, que antes de asumir como embajador dijo que se encargaría de “convencer a los gobernadores para asegurar el éxito de las reformas estructurales de Milei”, contó que el presidente tiene mucha aceptación afuera del país y genera confianza para inversiones. Pullaro le explicó que él y otros mandatarios acompañan lo profundo del modelo, pero están en plan de construir una propuesta electoral alternativa.

La agenda del embajador incluyó una recorrida por el puerto de Cargill en Villa Gobernador Gálvez y el Astillero Punta Alvear, la Bolsa de Comercio, una actividad en la zona del Monumento a la Bandera por los 250 años de la independencia de Estados Unidos y un desayuno en la Fundación Libertad. En las dos últimas estuvo acompañado por el intendente Pablo Javkin.

La visita se dio cinco meses después de la del embajador de China. Santa Fe, y particularmente Rosario, ya son parte de la capilaridad geográfica que ambas potencias exploran en el marco de la disputa mayor por negocios, recursos naturales, infraestructura e influencia política y de seguridad en América del Sur.