Mauricio Macri hizo pie en Santa Fe con la gira política “El próximo paso”. En la ciudad de Santa Fe convocó a dirigentes de la región centro del país y se reunió con el gobernador Maximiliano Pullaro, quien por estos días cerró la puerta a una aventura electoral nacional en 2027. Si bien en Santa Fe se daba casi como un hecho que disputará la reelección, había una puerta abierta a partir de voces que, desde el ámbito nacional, lo instan a dar el salto.
Macri y Pullaro están en la misma. Cada uno en su carril intenta construir una alternativa nacional a La Libertad Avanza. El expresidente desde el PRO y Pullaro en el marco de la alianza de gobernadores de Provincias Unidas. De esto hablaron el viernes, cuando llegó el momento de la política.
Macri y Provincias Unidas aspiran a una alternativa de centro, que continúe los preceptos macroeconómicos que sentó Milei, pero con un gobierno que tenga gestión en las otras áreas del Estado y preserve el rol de las instituciones. Una suerte de remake de Juntos por el Cambio, pero en otra etapa histórica y con otros actores.
“Milei no le da bola a nada ni a nadie. Macri, como muchos, cree que la Argentina no aguanta otro período de gobierno así y que lo que puede suceder es una regresión al peronismo”, explica un funcionario de primera línea de la provincia.
La gira del expresidente tiene una razón que está a la vista: poner en valor al PRO después de todos los cimbronazos que recibió en los últimos dos años. El acto político en Santa Fe plantó sobre el escenario dirigentes de la juventud, legisladores e intendentes de distintas provincias. “Esto somos, existimos”, quería decir. Poco o mucho, Macri dice que está y quiere jugar.
¿Pero para qué quiere ponerse en valor Macri? ¿Para, una vez llegado 2027, alcanzar un acuerdo óptimo con La Libertad Avanza que le permita conservar el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y espacios en el Congreso y en un hipotético segundo gobierno libertario? ¿O realmente lo que está buscando es levantar una nueva coalición de centro que compita con La Libertad Avanza? En principio no pareciera estar buscando una alianza con LLA. Los PRO que querían irse ya se fueron; lo que se ve es lo que quedó.
Formalmente, la pregunta sobre Macri no tiene respuesta inmediata. En política, para existir hay que jugar. Macri salió a jugar en un escenario muy abierto, en el que el gobierno de Milei es una quimera, al que todos los días le salta un escándalo e incapaz de administrar sus propias crisis. El último capítulo es Patricia Bullrich recortándose con poder propio.
Es momento de una nueva pregunta: ¿qué quiere Patricia Bullrich? Está claro que la pelea con Karina Milei —a pesar de la foto conjunta hay un claro cortocircuito— no fue por el pliego de una jueza. Bullrich también está poniéndose en valor. No está dispuesta a rifar su capital político detrás de un capricho autoritario de la hermana presidencial, que, borracha de poder, ordena bajar a una magistrada por ser parienta de un periodista que los investiga y critica. Aquel 25% que no le alcanzó para meterse en el balotaje de 2023 hoy cotiza alto según las encuestas.
¿Bullrich muestra autonomía para ganar poder dentro de LLA o prepara el terreno para romper y comandar una nueva aventura presidencial? He ahí otro interrogante.
Macri, Bullrich y los gobernadores de Provincias Unidas, que no logran hacerse fuertes en la discusión nacional, son actores que están en la misma: mantenerse en carrera, ponerse en valor, mostrar lo que tienen y lo que pretenden. Ven que el escenario que se configura a nivel nacional les podría entregar una oportunidad si consiguen articular una opción electoral alternativa a LLA, dejar tercero al golpeado peronismo y entrar al balotaje. Esa instancia acrecentaría las chances de correr a Milei e iniciar un proyecto de poder y gobierno nuevo, con el trance inicial aligerado por el brutal ajuste que está haciendo el libertario.
El tiempo dirá. El gobierno juega también; no siempre sabe cómo hacerlo, pero herramientas no le faltan. Y la oposición peronista no es sencilla de juntar para plantarse e intentar desbancar a Milei. Si la jugada sale mal, los siguientes cuatro años no serán sencillos, en particular para los gobernadores que se sumen.
En ese contexto, los mandatarios reactivan la UCR, se ponen en valor. Muestran gobiernos locales y provinciales. Territorio por sobre todas las cosas. También ellos tienen un ojo puesto en ser parte de una alternativa de centro que, a diferencia de Milei, contemple sus intereses y les habilite protagonismo. Si eso no ocurre, deberán encontrar otras vías para construir poder en el Congreso y forzar una dinámica de relacionamiento con el gobierno central diferente a la que están sometidos hoy. Lo que está claro es que en ningún caso estarán aliados al peronismo. “Milei no nos resuelve los problemas, pero al menos no se mete y nos deja gobernar”, dijo más de una vez Pullaro sobre el punto. Será con Macri, Bullrich e incluso Milei en un nuevo balotaje, pero no con Massa o Kicillof.
El modelo Santa Fe y su puesta en valor
“Este es un modelo de provincia distinto. Acá el sector privado y el público se potencian. ¡No se pierdan Agroactiva 2026!”. El mensaje entusiasta del gobernador Maximiliano Pullaro fue proporcional a la apuesta del gobierno por la feria agroindustrial en Armstrong, que superó en dimensiones, convocatoria, propuestas y presencias a la de ediciones anteriores.
Esa apuesta tiene razones multidimensionales. De base, porque ferias como Agroactiva o Expoagro son vidrieras publicitarias potentes, pero también reflejan las aspiraciones de una gestión de gobierno. Agroactiva 2026 fue como la exhibición en miniatura de la provincia ideal para Pullaro y su gobierno, en la que se entrecruzan productores, agroindustrias y una interminable red de fabricantes de partes, comerciantes de bienes conexos y servicios de todo tipo. Y el stand de Santa Fe, de 13.800 metros cuadrados divididos en seis lotes, fue algo así como el tubo de ensayo en el que el Estado provincial asiste y apuntala.
Otra razón es que en ese “modelo” predominan las pymes, no las multis o las grandes corporaciones nacionales, que toman decisiones con una lógica extraterritorial, desde otros puntos del planeta o desde una torre porteña, y se financian ya sea con sus casas matrices o con mercados de otra escala. Son las pymes las que se ahogan, según el sector, cuando cae el consumo, con tasas de interés altas o cuando el viento de cola cambia de dirección. Según el gobierno, se ofertaron 78.000 millones de pesos en créditos para inversión, capital de trabajo, transición energética y tecnología aplicada al agro. El Estado provincial bonificó entre 10% y 15% de las tasas de esos préstamos. La malla de protección provincial, tanto en empleo como en pymes, no es un detalle menor. El cambio de modelo económico nacional ya se llevó puestas 2.930 firmas en dos años y medio. Y, de acuerdo con un informe comparativo de la Casa Gris, Santa Fe es la segunda de las únicas cuatro provincias que incrementaron la mano de obra en construcción entre diciembre de 2023 y marzo de 2026.
Hay también razones político-electorales. Unidos y La Libertad Avanza se solapan en la representación mayoritaria del universo de la ruralidad en provincias como Santa Fe. Hay un electorado que en el pasado reciente mostró afinidades complementarias. ¿Pero qué pasará cuando haya competencia?
Con el biribiri antikirchnerista desgastado, el deterioro de infraestructura a pasos acelerados —por segunda vez en dos meses la ruta nacional 34 quedó intransitable—, cero peso en obra pública y costos en franco aumento, el gobierno nacional se aferra a su oferta de blanqueos, inocencia fiscal y baja de impuestos patrimoniales. Esta semana formalizó la hoja de ruta descendente de los derechos de exportación de soja y otros cultivos, que tendrá efectos plenos para cuando llegue la hora de votar en 2027, y aplicó reducciones inmediatas para incentivar la siembra fina.
Por su parte, el gobierno provincial hace política cuerpo a cuerpo, feria por feria, pueblo por pueblo, sin ahorrar gestualidades, señales y recursos: altísima inversión en infraestructura productiva, beneficios tributarios, subsidios a tasas de crédito y el reiterado reclamo por el fin de los derechos de exportación agropecuarios. Pullaro lo repitió esta semana.
En definitiva, tanto Agroactiva esta semana como la cumbre industrial que organizó Fisfe hace dos semanas muestran la dedicada atención y el acompañamiento del gobierno de Unidos al sector productivo.
Los caídos del modelo Milei
Cubierto ese frente, ¿qué pasa con los caídos del modelo Milei? Un universo de monotributistas, comerciantes y empleados de clase media, mayoritariamente urbana, que viene resbalando en sentido descendente. El punto está bajo análisis permanente de la mesa política de Unidos. El socialismo es el que está señalando que Unidos necesita hablarle a ese sector. Encuestas en mano, argumenta que la seguridad retrocedió al segundo o tercer lugar entre los temas que más preocupan y rankea en los primeros puestos lo relativo al pasar económico y el empleo. Y que hay una franja de electores que progresivamente se ensancha: son los que pasaron a tener una imagen negativa del gobierno de Milei, pero no están dispuestos “a volver al pasado”. El día de mañana podrían engrosar el ausentismo electoral o el voto de los outsiders.
El socialismo entiende que Unidos debe sintonizar más fino con esos sectores, desarrollar una micropolítica tanto en la gestión concreta como en la sensibilidad discursiva.
Si se mira el panorama en su conjunto, en los últimos tiempos hubo señales desde la Casa Gris en ese sentido, aunque con alcances en universos restringidos. El programa de desendeudamiento de empleados públicos y privados, que según la Casa Gris tiene buena adhesión. Podría sumarse una política salarial de abril más generosa que las que la precedieron. Muy cerca del gobernador afirman que, como mínimo hasta fin de año, se mantendrá esa línea de recomposición salarial, que alivia al beneficiario y a la vez derrama sobre el comercio, profesionales y trabajadores independientes.
Hay entonces un dilema. ¿Unidos debe reafirmarse sobre sus ejes duros y originarios —seguridad básicamente, producción y obra pública— o abrir el juego? Hay quienes creen que “un gobierno no puede hablar de todo”, y que seguridad, un tema transversal, junto con producción y obra pública, son la identidad de la gestión. Pero también hay quienes sostienen que Unidos, una alianza nacida de partidos plenamente identificados con sectores medios, debería hilar más fino cuando las demandas sociales se mueven.
Un poco de orden
El oficialismo santafesino viene de días de polémicas y diferencias que hasta no hace mucho no se daban en la pública y ahora sí. El tema empieza a preocupar puertas adentro. Hay voces que ya hablan de la necesidad de una intervención que devuelva orden político a la coalición, máxime cuando en el horizonte inmediato se viene el debate por la ley electoral, que para muchos es central porque ahí suben o bajan las chances de retener poder, continuidad y presencia. Esa ley demandará mucho acuerdo interno en Unidos y en el peronismo, y luego entre los distintos frentes electorales.
Entre esas polémicas que agitan aguas internas se cuenta un acto político encabezado por el gobernador y su ministro de Producción en Central Córdoba, donde la militancia pullarista cantó por “Puccini intendente”. Le siguió una movida de los concejales de Unidos, comandados por la presidenta del Concejo, haciendo un pedido público a los senadores nacionales de Santa Fe para que rechacen la eliminación del subsidio de zona fría en las tarifas de gas. “Absurdo y ridículo”, reaccionó la senadora radical Carolina Losada, y pidió tratar las diferencias “puertas adentro”.
Dos días después, en la Cámara de Diputados de la provincia aparecieron grietas en el bloque oficialista. En ningún caso comprometieron la suerte de las leyes en tratamiento, pero se notaron. El diputado javkinista Ariel Bermúdez no estuvo a la hora de votar la ley de cuidacoches y los diputados que responden al secretario de Vinculación Estratégica, Julián Galdeano, votaron en contra de la adhesión a la ley nacional de trabajo social. Ya lo habían hecho en abril con un artículo relevante de la ley orgánica de municipalidades, aunque en esta oportunidad primó una posición más territorial que política.
La solidez económica
La Casa Gris recibió dos buenas noticias en materia económica durante la primera semana de junio. Los giros por coparticipación, leyes complementarias y compensaciones a provincias mostraron un aumento interanual por primera vez en el año. En el caso de Santa Fe fue del 9%. El motivo parece ser coyuntural: Nación recaudó en mayo por el impuesto a las Ganancias un 26,1% más que hace un año. La contrapartida fue que los ingresos por IVA siguen en picada. Esta vez, la variación negativa fue de -9,3%. Ambos impuestos explican el 96% de la masa coparticipable.
Por otra parte, la calificadora FIX SCR elevó la nota de largo plazo de la provincia desde AA-(arg) a AA+(arg), al tiempo que confirmó la máxima calificación para emisiones de corto plazo, A1+(arg). Se sumó a la suba en la calificación internacional otorgada por Moody’s. Más allá de los laureles que se lleva el equipo económico en particular y la ratificación de que Santa Fe mantuvo, a través de sus gobiernos, una política de endeudamiento moderada, sustentable y virtuosa, la robustez de la calificación confirma que la provincia tiene buenos márgenes para trabajar de forma anticíclica —como lo está haciendo en materia de obra pública— y protegerse de escenarios exógenos —caída de coparticipación, recaudación y actividad—, tanto para acceder a liquidez dentro del mismo ejercicio como a largo plazo, ya que aún tiene abierta la autorización para emitir títulos de deuda por otros 200 millones de dólares, además de los 800 que ya consiguió.