La última vez que nos encontramos con el Vasco fue en un café en abril pasado en el hotel Riviera, junto a sus dos amigos entrañables quienes lo visitaban casi a diario, Hugo Ruggiero y Diego Sueiras. Hablamos de política, de fútbol, de actualidad, de historia y de proyectos a futuro. Elevó el tono, se enojó, se emocionó y volvió a recordar etapas de su vida, con los olvidos que el paso del tiempo van traicionando a la memoria. Parece ayer.
Este domingo a la madrugada falleció Horacio Daniel Usandizaga, el Vasco, a los 85 años en su departamento de la calle Buenos Aires casi Pellegrini. Se fue rodeado de sus afectos: sus hijos Manuel, María Sol y María de los Angeles, y de su ex esposa Cristina. La muerte de su hermana en noviembre último fue un golpe muy duro para su deteriorada salud y una isquemia antes de fin de año, fue lo que precipitó el desenlace.
El Vasco nació el 15 de junio de 1940 en la localidad de J.B.Molina, en el extremo sudeste de la provincia de Santa Fe (departamento Constitución) casi en el límite con Buenos Aires. Vino a estudiar Abogacía y tomó a la ciudad como su lugar en el mundo. De lleno se metió en la política. Ya en 1963 fue electo concejal, siendo el más joven en acceder a un cargo así hasta ese momento.
“Fui radical desde chico porque mi viejo era radical, cuando estaba en los huevos de mi viejo ya era radical, él era delegado de la provincia al comité nacional del radicalismo y un dirigente que ponía plata para que el partido pueda funcionar, no la gastaba para él, pero sí para el partido”, le dijo a Rosario3 en su última entrevista en mayo de 2023, después de casi 13 años sin hacer declaraciones públicas. Esa frase lo define en las Efemérides Radicales del partido.
Con el regreso de la democracia, fue el primer intendente que tuvo la ciudad, cargo que renovó en 1987 y al que renunció dos años después tras haber dicho que se iba de la intendencia si ganaba Carlos Menem las elecciones presidenciales. Y eso hizo.
Su gestión se centró en el ordenamiento de la ciudad y la ejecución de un plan de obras públicas y la prestación de servicios que le cambió el perfil. No estuvo exento de peleas, y muy duras, con el sindicato de empleados municipales y con los gobiernos justicialistas de la provincia de turno, entre otras. También se peleó con el presidente Raúl Alfonsín, algo que con el paso del tiempo terminó reconstruyéndose en un respeto mutuo.
Usandizaga fue uno de los mentores de lo que se llamó primero la Alianza Santafesina, una coalición entre el radicalismo, el socialismo y la democracia progresista para enfrentar al peronismo santafesino e intentar arrebatarle la gobernación. Fue el primer antecedente de lo que después vino a ser el Frente Progresista Cívico y Social y hoy, más ampliado, el Frente Unidos. Intentó tres veces ser gobernador y por la Ley de Lemas el triunfo se le escurrió como agua entre los dedos pese a ser el candidato más votado.
Fue electo diputado nacional en 1993 y dos años más tarde fue senador nacional. Vivió el estallido del 2001 y fue el vicepresidente del Senado que terminó sobrellevando la crisis que casi se lleva puesto el sistema político argentino. Eran tiempos del “que se vayan todos” y hasta se peleó en plena calle cuando le gritaron “ladrón”.
Si bien se alejó de la política partidaria, nunca dejó de tener vínculos con aquellos que lo acompañaron y lo siguieron.
Más allá de lo partidario, fue presidente del club Gimnasia y Esgrima de Rosario y lo transformó. En 2007 lo convencieron para que se postulara para presidir a Rosario Central y fue electo con la mayoría de los votos. Los magros resultaron futbolísticos que terminaron con el descenso del equipo al Nacional B en 2010 precipitaron su salida. No pudo terminar su proyecto a largo plazo para la institución. Después de varios años de ostracismo, ya con problemas de salud, Usandizaga reapareció en los últimos años.
A fines de 2023, a 40 años de la recuperación de la democracia, el Concejo Municipal lo reconoció junto a su gabinete por haber sido el primer intendente de la democracia.
Por esos tiempos, un amigo en común lo reunió con el ex gobernador José María Vernet y volvieron a hablarse después de tantos años de distancia.
Su última aparición pública fue el año pasado cuando le dio el apoyo a la lista de precandidatos radicales para el Concejo que encabezó Martín Malaponte. Allí hizo también las paces con su principal rival interno en la Unión Cívica Radical, el Changui Cáceres con quien se fundió en un abrazo.
Usandizaga, más allá de la famosa grieta, forjó amistades y rivales políticos. Tuvo aciertos y errores. Fue un adelantado pero también muy terco y calentón, lo que le valió peleas y enemistades de años. Hay gente que lo quiso y otra que no. Sin embargo, muchos de los que no lo quisieron, hoy lo respetan. El respeto a los valores, los principios y el cumplimiento a la palabra empeñada fueron sus principales virtudes. También, para algunos, su principal defecto.