Julián Aguirre y Kevin Fracchia, dos jóvenes ligados a la narcocriminalidad en barrio Ludueña, fueron absueltos este lunes por el homicidio de Alan Nahuel Carlini, un joven de 22 años del mismo ambiente que fue acribillado a traición en enero de 2023.

Aguirre (27) había sido acusado como coautor intelectual del crimen (desde la cárcel), mientras que Fracchia (26) llegó a juicio señalado como coautor material. El tribunal integrado por los jueces Hebe Marcogliese, Paola Aguirre y Carlos Leiva resolvió por unanimidad aplicar el beneficio de la duda ante la falta de pruebas suficientes para acreditar la culpabilidad de ambos.

La Fiscalía había pedido prisión perpetua para los dos acusados. Sin embargo, el tribunal consideró que no se había alcanzado el grado de certeza necesario para una condena y los absolvió de culpa y cargo, aplicando el principio in dubio pro reo.

La resolución fue dictada en el Centro de Justicia Penal de Rosario, donde el debate había comenzado el 13 de agosto. Los fiscales de juicio fueron Marina Vigo e Ignacio Hueso, quienes sostuvieron la acusación durante el debate, aunque no fueron los funcionarios que llevaron adelante la investigación del caso.

Carlini fue asesinado en un contexto marcado por la narcocriminalidad que atravesaba a barrio Ludueña y Empalme Graneros. Según la acusación, el joven había decidido alejarse de la banda a la que pertenecía –tributaria de la marca delictiva Los Monos– y aceptó participar de una “última misión” sin saber que, en realidad, le estaban tendiendo una trampa.

El 7 de enero de 2023, según la reconstrucción fiscal, Carlini circulaba en una Yamaha XTZ acompañado por otro hombre. Una segunda moto avanzaba a la par. Al llegar a la zona del complejo de viviendas de Solís y Tucumán, el acompañante de Carlini le disparó en la parte posterior de la cabeza con una pistola calibre 9 milímetros. 

Tras la caída de la moto, el atacante lo remató con siete disparos y escapó del lugar. Junto al cuerpo, además, quedaron mensajes dirigidos a Andy Benítez, exintegrante de la banda expulsado meses antes.

Para la Fiscalía, el homicidio había sido planificado desde la cárcel de Piñero por Julián Aguirre, quien estaba detenido desde 2020. La acusación sostenía que el preso había contactado a Carlini por WhatsApp y lo había convocado con el argumento de realizar una “pintada” en el Fonavi, más precisamente en un domicilio de familiares de Andy Benítez.

La realidad es que el cuerpo de Carlini terminó siendo utilizado como sobre de una mensaje dirigido a Andy Benítez y sus secuaces: “Así les va a pasar a todos los que anden con vos. La mafia no se traiciona”.

Aguirre, un tiratiros de barrio Ludueña, había ingresado a Piñero como preso común y, apadrinado por Matías “Pino” César, recluso ligado a Los Monos, y con la tolerancia o complicidad de quienes debían controlarlo, devino en “jefe” de una gavilla de tiratiros que buscó copar Ludueña y Empalme Graneros con extorsiones y búnkeres.

Por esa incursión en el crimen organizado realizada desde prisión, Aguirre ya paga una pena unificada de 29 años por homicidio y asociación ilícita. En ambas condenas había aceptado acuerdos abreviados, pero esta vez decidió ir a juicio, ya que sostuvo que era inocente. Su defensa estuvo a cargo del abogado Aníbal Rodríguez.

Fracchia, en tanto, llegó al juicio acusado como coautor material. En 2025 fue condenado a 6 años y 8 meses de prisión como integrante de la banda que era comandada desde el call center de la cárcel de Piñero por Aguirre, Matías César y Andy Benítez, quien posteriormente fue expulsado de la organización. Su defensa estuvo a cargo del defensor público César Baroni.

La historia de Fracchia también había quedado expuesta en aquella investigación a través de comunicaciones que mantuvo con su madre, Lorena Francia, una exagente de la Policía de Santa Fe que en marzo de 2023 fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional por complicidad con la banda que integraba su hijo.

La caída de Kevin Fracchia, en el centro rosarino.

En una de esas conversaciones, Fracchia le contó que había sido atacado a tiros: “Mami, me corrió una Falcon. Gatilló atrás mío como seis o siete tiros. Ahora estoy esperando en la parada de Junín y Liniers”.

Días después, otro de sus hijos llamó a Francia para contarle que Fracchia estaba nuevamente involucrado en un episodio con disparos. La mujer, preocupada por su hijo, respondió: “Está loco, y dónde estaba, ¿en el búnker? No sé qué hacer, va a terminar mal ese pibe. Dejó de trabajar. No tiene ropa, nada. Debe estar re puesto, debe estar vendiendo para consumir él”.

Esos antecedentes fueron utilizados en otra causa para describir a Fracchia como un joven adicto y vinculado a una estructura de narcomenudeo. En el juicio por el crimen de Carlini, sin embargo, el tribunal entendió que las pruebas reunidas no alcanzaban para establecer su responsabilidad penal más allá de toda duda razonable.

La absolución, de todos modos, no significa que ninguno de los dos vaya a recuperar la libertad. Aguirre y Fracchia permanecen detenidos porque cumplen otras condenas dictadas en causas anteriores.