Jonatan Ezequiel “Peco” Almada, uno de los presuntos organizadores de la célula de Los Monos que operó en los barrios Industrial, Empalme Graneros y Ludueña fue imputado este jueves por haber planificado un asesinato que ocurrió el 16 de mayo de 2022 en Felipe Moré y Juan José Paso. La víctima, Mauro Fleita, fue confundida con un integrante de la banda liderada por el recluso Francisco Riquelme, jefe de la estructura que tuvo actividad en el mismo territorio de la zona noroeste, pero para el capo narco Esteban Lindor Alvarado. Por ese homicidio ya hay tres condenados.
Según la acusación que llevó adelante la fiscal Paula Barros, Almada participó en la organización del asesinato de Tomás Chávez, alias “Tortuga” –que respondía a Riquelme– al hacer tareas de vigilancia para identificar su domicilio, para brindar indicaciones sobre la ubicación de las fuerzas de seguridad en la zona y al comunicarse con otros integrantes de su organización mientras se ejecutaba el ataque. La jueza Trinidad Chiabrera le dio prisión preventiva efectiva por el plazo de ley.
La nueva imputación se conoce en la previa al juicio oral y público que tendrá a Almada como protagonista, donde afronta un pedido de pena de 40 años de prisión por asociación ilícita, balaceras y extorsiones, entre otros delitos.
De acuerdo a la teoría de este caso, Brian Herrera, Luis Soto y Kevin Torres –que recibieron perpetua en julio de 2025 por este caso– junto con el cabecilla de la banda Mauro Gerez –imputado por el crimen– llegaron a Felipe Moré y Juan José Paso en una EcoSport robada el 5 de mayo de 2022. Los sicarios bajaron las ventanillas y acto seguido abrieron fuego contra Fleita, quien estaba en la puerta de su domicilio intentando arrancar su moto.
Herrera, Soto y Torres cayeron minutos después en una persecución realizada por el Comando Radioeléctrico, que se inició en Solís y Junín y culminó en Mendoza y Matienzo, cuando la EcoSport chocó contra un cantero. Allí, la Policía incautó dos pistolas calibre 9 milímetros, que usaron para matar a Mauro, y una ametralladora Uzi que no llegó a ser accionada por una falla.
Cómo fue el caso
La investigación dejó claro que Fleita –un joven vinculado con la religión evangélica, hijo de un pastor conocido en los barrios Ludueña y Empalme Graneros– fue una víctima ajena de una guerra de bandas que entre mediados de 2021 y comienzos de 2023 se cobró alrededor de 50 muertos.
Por un lado, la banda de los Riquelme, encabezada por Francisco y Jonatan –según investigaciones, apadrinados por el capo narco Esteban Alvarado–. Por el otro, una organización vinculada a Los Monos, organizada desde la cárcel de Piñero, con un hombre llamado Mauro Gerez como jefe en el territorio.
La noche del 15 de mayo, Fleita había ido a cenar a la casa de quien había sido su suegro –con quien mantenía una buena relación– ubicada en Felipe Moré al 600 bis. El motivo de esa visita era encontrarse con su ex, quien debía entregarle un celular que el joven le había prestado.
Afuera, en la calle, se respiraba el miedo. El 22 de abril habían asesinado a metros de allí a Joel Bulnette, un lugarteniente de los Riquelme. Y al día siguiente, David Joel Paredes –un hombre que estaba esperando que su hija saliera de un cumpleaños y nada tenía que ver con los conflictos entre bandas– había caído muerto en un ataque al voleo. Mauro Fleita corrió ese mismo destino.
Ya en los primeros minutos del 16 de mayo, el joven intentaba hacer arrancar su Honda Titan, cuyo encendido fallaba. Iván –un hermano de su ex suegro– se ofreció a empujarla. Fue en ese momento, a las 0.38, cuando la EcoSport roja pasó por Felipe Moré.
El vehículo frenó, bajaron las ventanillas del conductor y la trasera de ese mismo lado y comenzaron a disparar sin mediar palabra. El primer disparo fue efectuado por el acompañante del conductor, quien cruzó el brazo por encima y abrió fuego. Luego, una tercera persona desde el asiento trasero también disparó. Iván logró guarecerse, mientras que Mauro –estaba sobre la moto– recibió una ráfaga de disparos que le quitó la vida. Fueron 14 tiros, según las vainas servidas halladas más tarde. Iván, el hombre que lo acompañaba, resultó ileso.
“El accionar de los acusados fue brutal, despiadado y cobarde. Dispararon desde un vehículo, de madrugada, contra una persona indefensa, que estaba con casco puesto, sobre una moto que no arrancaba, sin capacidad de huida. Luego escaparon a tiros contra la policía, se resistieron a la detención y estaban armados con pistolas, una ametralladora y decenas de municiones. La conducta desplegada no admite atenuantes”, se escuchó en boca de la acusación en el debate.
A partir del peritaje de los celulares de los detenidos pudo saberse que los gatilleros buscaban disparar contra Tomás “Tortuga” Chávez, un tiratiros al servicio del clan Riquelme que fue detenido –justamente en Felipe Moré al 600– bajo acusación de homicidio.
Chávez también se movilizaba en una Honda Titan, lo que aportó a la confusión. “Activamos a dos ahí afuera de lo de Tortuga, uno estaba todo cascado. Estaban sacando una moto. Uno se metió para la casa, pero le dimos masa”, se escuchó en un audio enviado minutos después del crimen que fue reproducido en el juicio.