Un tiratiros que supo integrar una gavilla ligada a Los Monos fue condenado a prisión perpetua por un crimen cometido en un asentamiento de Villa Gobernador Gálvez. David Nicolás Flores, de 28 años, recibió la pena máxima por el homicidio calificado de Fabián Ernesto Ruiz, de 38, ultimado en su casa de barrio Costa Esperanza en 2021.
La sentencia fue dictada por los jueces Fernando Sosa, María Dolores Aguirre Guarrochena y Gonzalo Fernández Bussy, quienes dieron por acreditada la acusación que presentaron los fiscales Agustina Eiris y Franco Tassini, a partir de investigaciones que instruyeron los fallecidos fiscales Ademar Bianchini y Gisela Paolicelli. En tanto, Flores quedó exculpado de otra carpeta judicial que se debatió en el mismo juicio por un caso de tentativa de homicidio, parte de la misma trama criminal.
En el debate, Flores fue hallado culpable del asesinato de Ruiz, quien vivía en calle 20 de Junio y a las 4 de la mañana del 21 de julio de 2021 terminó acribillado por Flores y otros tres gatilleros, quienes intentaron entrar a la vivienda como un grupo comando y al grito de “¡policía!”. En esa secuencia desesperada, la víctima recibió un tiro en el cuello y otro plomo fatal en el tórax. En la escena quedaron una decena de vainas de dos pistolas (.380 y 9 mm).
El crimen fue el número 125 de ese año. Por esos días, la vecina localidad se veía afectada por una saga de extorsiones a comerciantes, con la tristemente célebre modalidad plata o plomo. Ello generó malestar social que devino en marchas y cacerolazos, y fuertes interpelaciones a la provincia y la intendencia.
Flores era un soldadito de esa trama narcoextorsiva, según las investigaciones de entonces, que lo ubicaron como miembro de la asociación ilícita que comandaba Héctor Daniel “Gordo Dani” Noguera, un transero violento que operaba con el padrinazgo de Ariel “Guille” Cantero y Leandro “Pollo” Vinardi.
En ese esquema, oficiaba de tiratiros fungible al servicio de una facción de Los Monos que buscaba expandir el negocio criminal con la exigencia de pagos por protección a comercios.
Ello se vio reflejado en la causa penal que motivó la caída de Flores, semanas después del homicidio de Fabián Ruiz.
El 30 de julio, Flores se tiroteó con policías en Circunvalación y Ovidio Lagos mientras conducía una moto robada. Segundos antes, había baleado una vivienda de barrio Puente Gallego, donde había un papel manuscrito con el apodo de Pollo y un número de teléfono.
Ese día, la Policía incautó una pistola .380 y un celular que, al ser peritado, arrojó evidencia incriminante.
Por ello, Flores terminó imputado por haber baleado una semana antes (el 23 de julio) el local Lubricars, de Emilio Zolá al 2200, con el objetivo de extorsionar a una conocida familia villagalvense ligada al automovilismo que, por esos días, fue blanco de varios ataques mafiosos.
Por esa vieja trama, Flores firmó una condena a 4 años de prisión en 2023. El acuerdo contempló portación de armas, balaceras, resistencia a la autoridad, encubrimiento y la pertenencia a la asociación ilícita.
El veredicto de prisión perpetua le llegó a Nicolás Flores cinco años después de los hechos y al borde de quedar en libertad. Las pruebas que presentaron los fiscales lo ubicaron como parte del grupo comando que ejecutó a Fabián Ruiz en Costa Esperanza aquel día de julio.