Una de las personas que participó en la balacera intimidatoria a la familia de Ángel Di María el 25 de marzo de 2024, en inmediaciones del country Funes Hills Miraflores, fue condenada. Se trata de Sara Belén Gutiérrez, quien recibió una pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva por haber formado parte del plan criminal que se había puesto en marcha en medio de rumores del regreso del futbolista a Rosario Central, algo que finalmente ocurrió en 2025.

La resolución tuvo lugar este lunes, cuando el juez Lisandro Artacho homologó un juicio abreviado acordado entre la fiscal Paula Barros y la defensa de la joven, que había caído el 27 de marzo de 2024 en un departamento de alquiler temporario de Moreno y Rioja, en un operativo que realizó la Policía Federal.

Según la investigación –que había iniciado el fiscal Pablo Socca–, la intimidación se dio en un contexto particular. Por un lado, en medio de versiones que indicaban que “Fideo” iba a volver a Central, club del que surgió. Por el otro, como posible “respuesta” de la barra brava de Newell’s a una cargada que habían hecho hinchas Canallas al arrojar papeles desde parapentes al Coloso Marcelo Bielsa en pleno partido entre la Lepra y San Lorenzo en la fecha posterior a haber perdido el clásico local, causa por la que hubo detenidos.

El Megane usado para la balacera intimidatoria. 

Gutiérrez cayó con su primo Pablo Acotto –presunto dealer– en el procedimiento federal. Ambos habían quedado filmados en un Megane por el sistema de monitoreo de Funes, donde se ve que dejan un escrito frente al country de Fuerza Aérea al 4200, donde viven los padres de Di María, y realizan tiros al aire.

De acuerdo a la teoría del caso, quienes planificaron las intimidaciones –fueron varias– fueron los presuntos integrantes de una facción disidente de la barra brava de Newell’s Alejandro “Rengo” Ficcadenti y Sergio “Bebe” Di Vanni, quienes disputaban el liderazgo a la oficial de Leandro “Pollo” Vinardi, mano derecha del jefe de Los Monos Ariel Máximo “Guille” Cantero.