El abogado querellante Carlos Varela, representante de Indiana, viuda de Joaquín Pérez, respaldó este miércoles la acusación de la fiscal Carla Ranciari y sostuvo que durante el juicio quedó acreditado que Cristian Rodolfo López participó del asesinato del arquitecto, ocurrido el 19 de octubre de 2021 en barrio Arroyito, Rosario. En su alegato, destacó especialmente el valor de los testigos de identidad reservada y habló de un “reflejo ético” que, según planteó, llevó al primero de ellos a aportar información a la Justicia.
Varela comenzó su exposición aclarando que, para evitar reiteraciones, se remitía a lo planteado por la Fiscalía. “La realidad de los hechos es que ha quedado acreditado de manera contundente que Cristian López ha dado muerte a Joaquín Pérez del modo que ha sido descripto en lo que es la acusación y lo que ha sido probado en esta audiencia de debate”, afirmó.
El querellante puso el foco en el origen de la investigación que permitió llegar a López. Recordó que el expediente por el crimen de Pérez permaneció durante un largo tiempo sin avances sustanciales hasta que apareció un testigo de identidad reservada que decidió presentarse ante el Ministerio Público de la Acusación.
Según explicó, ese hombre conocía a López y había escuchado de boca del propio acusado que “se había mandado una cagada”. Luego pudo relacionar aquella referencia con el asesinato de Pérez y con otro homicidio.
Para Varela, el dato decisivo no fue solamente lo que el testigo contó, sino las razones por las que decidió hacerlo. Lo describió como “una persona común, absolutamente común” que, pese a tener una formación educativa escasa, según sus propios dichos durante el debate, tuvo un comportamiento que el abogado definió como un “reflejo ético”.
“Ese reflejo ético es lo que lo hizo tomar conciencia de que la impunidad de esta vez no podía ser posible”, sostuvo.
En uno de los pasajes más enfáticos de su alegato, Varela contrapuso esa actitud con la que atribuyó a López. Dijo que el testigo había compartido con el acusado momentos de la vida cotidiana, pero que eso no significaba que fueran iguales. “El testigo de identidad reservada es una persona de bien y no es un depredador como López”, afirmó.
También recurrió a una frase de Jorge Luis Borges para describir el momento en que una persona define quién es y quién no es. “También sabe para siempre quién no es”, dijo Varela, antes de remarcar que el testigo decidió hablar pese a su cercanía con López.
Los reconocimientos
El abogado también defendió la prueba reunida a partir de esa primera declaración. Explicó que el aporte inicial permitió que otros testigos de identidad reservada, vinculados al entorno familiar o de amistad de López, fueran confrontados con las imágenes de las cámaras de seguridad.
Según planteó, cuatro personas reconocieron a López como el hombre que conducía la moto utilizada en el ataque contra Pérez. Para Varela, el hecho de que alguno de los testigos no hubiera podido observar directamente el rostro del conductor no invalida el reconocimiento, ya que se basó en características gestuales y en la manera de desplazarse que habían observado previamente en personas conocidas.
“Cuatro personas, con mayor intensidad o con menor intensidad, reconocieron que Cristian López es el que manejaba la moto”, sostuvo.
También hizo referencia al intento de una de las testigos de identidad reservada de rectificar sus dichos durante el proceso y consideró que esa circunstancia, lejos de debilitar la acusación, debía ser valorada dentro del conjunto de la prueba.
El querellante remarcó que el pedido de condena no responde a un sentimiento de venganza. “La solicitamos porque consideramos que la pena reclamada es la consecuencia jurídica que corresponde con lo que ha sido probado en el debate”, afirmó.
Al final de su exposición, volvió sobre el primer testigo reservado. Dijo que aquella persona, “en la más absoluta soledad”, fue la “chispa” que permitió poner nuevamente en marcha la investigación y llegar al juicio.
Dos homicidios y un acusado que llegó a juicio
López, de 25 años, está acusado como coautor de los homicidios de Joaquín Pérez y Ariel del Luján Simoncini. El arquitecto fue asesinado el 19 de octubre de 2021, cuando fue abordado junto con un cómplice que todavía no fue identificado. Su Renault Clio fue encontrado abandonado en inmediaciones de Olivé y Flynn.
La propia fiscal Ranciari señaló durante el proceso que todavía falta identificar a quien acompañaba a López aquella noche. “Todavía hay una persona que no fue identificada, es quien manejaba o quien iba y disparó. Es la persona que iba como acompañante”, explicó.
El segundo homicidio es el de Simoncini, un comisionista asesinado el 7 de enero de 2023 en Matheu y Zelaya. La víctima había sido citada mediante una falsa operación de compraventa de una moto a través de Marketplace. Llegó desde Roldán con dinero y fue atacada por varias personas que le robaron alrededor de 950 mil pesos y 3.000 dólares.
En ese episodio, la acusación sostiene que participaron cuatro personas. Tres de ellas todavía no fueron identificadas.
López comparte el juicio con Emanuel David Villanueva, de 36 años, un preso que cumple una condena de 24 años por otro homicidio. La acusación sostiene que Villanueva organizó el asalto que terminó con la muerte de Simoncini. Además, enfrenta una imputación por otro robo cometido a fines de enero de 2023 contra un usuario de Marketplace al que engañaron con una falsa venta de dólares.
Para los homicidios de Pérez y Simoncini, la Fiscalía pidió la pena máxima por homicidio calificado criminis causa, es decir, cometido para facilitar o consumar un robo, además de la agravante por el uso de arma.
El juicio, que se desarrolla ante los jueces Leonora Verón, Paula Aguirre y Rafael Coria, concluirá el próximo lunes con los últimos alegatos y la posterior deliberación del tribunal.