El narco rosarino Francisco “Fran” Riquelme, que por estos días es el centro de atención de un extenso juicio por crimen organizado, no para de sumar imputaciones en su contra.

Este viernes, la Fiscalía desempolvó dos carpetas judiciales que lo señalan como instigador de un ataque y coautor funcional de un asesinato cometidos durante el hiperviolento 2022 en barrio Ludueña, un sector que sufrió en sus calles una guerra de bandas. Estas causas quedaron afuera del debate oral en curso.

Otra vez, la investigación mostró a Riquelme operando a sus anchas desde el encierro, con celulares en su espacio de alojamiento (en ese entonces la cárcel de Piñero), aun cuando se lo consideraba un preso de alta peligrosidad. Por esta irregularidad por parte del Estado, que tuvo consecuencias irreparables en la calle, no se conocen investigaciones ni mucho menos responsables.

Riquelme compareció vía Zoom ante la jueza Trinidad Chiabrera para escuchar las imputaciones de la fiscal Paula Barros, que lo apunta como instigador de un ataque cuya víctima fue una joven que atendía un minimarket ubicado en el barrio Empalme Graneros.

Riquelme operaba a sus anchas desde la cárcel de Piñero.

El intento de asesinato de Camila C., hoy de 22 años, tuvo lugar minutos antes de la medianoche del 31 de agosto de 2022 en el minimarket llamado Facha, de Cullen 531 bis.

El soldadito Claudio Peralta se hizo pasar por cliente y, apuntando desde la puerta de entrada del comercio, disparó contra la joven, que se encontraba detrás del mostrador.

Las imágenes del ataque trascendieron a las pocas horas del suceso, mientras Camila peleaba por su vida. La chica fue trasladada al Hospital Carrasco y luego al Heca. Las heridas afectaron la clavícula y la región dorsal paravertebral y dejaron una incapacidad permanente en su movilidad inferior.

La herida que sufrió en el tórax fue de tal magnitud que la víctima quedó postrada en silla de ruedas por el resto de su vida.

Una cámara captó el ataque en el mini de Cullen.

Peralta fue detenido en la misma noche del ataque por un operativo del Comando Radioeléctrico. En la persecución, descartó el arma, que terminó incautada y años después le traería más problemas.

Sicario de ocasión. Peralta fue condenado a 18 años por intentar matar a la chica del minimarket: ahora ventilaron que fue a pedido de Riquelme.

En juicio oral, en junio de 2024, Peralta fue condenado a 18 años de prisión por la tentativa de homicidio. Aunque confesó la autoría, en el debate quedó claro que alguien lo había mandado a realizar el encargo criminal, pero mencionó nombre alguno.

Camila C. no estaba involucrada en actividades criminales, pero tiempo antes de ser atacada había cortado una relación con Ían D’ppolito, un soldadito narco que al parecer tenía problemas con Riquelme. Por ese motivo, buscaron matarla.

Ahora el jefe narco que está siendo juzgado como jefe de una asociación ilícita que incendió las calles del noroeste rosarino y por instigar dos homicidios también sumó otra causa por instigar el ataque que sufrió Camila.

La evidencia surgió del peritaje a un celular incautado a César Matías Acosta Muñoz, uno de los alfiles de su banda, quien fue detenido en septiembre de 2022 en De la Salle al 5800. Muñoz, al igual que Riquelme, posee un pedido de pena a prisión perpetua en el juicio en curso.

“Dejá, boludo, ayer mandé a reventar a la gila esa ahí de Ludueña, boludo, la guacha ahí en el kiosco y perdió el guacho, boludo”, señala un audio enviado por WhatsApp del 1° de septiembre atribuido a Riquelme que fue recuperado de ese teléfono, donde lamenta la detención de Peralta.

Cruento crimen

Además, Riquelme sumó cargos como “coautor funcional” del homicidio de Alan Agustín Toledo Ferrari, de 19 años, cometido el 12 de agosto de 2022 en Tucumán y pasaje García Manzo, donde recibió al menos siete disparos tras ser arrojado de un auto en movimiento.

Toledo había sido engañado por Acosta Muñoz, integrante de la banda de Riquelme, y permaneció secuestrado en la vivienda de De la Salle al 5800, donde fue sometido a vejaciones y torturas.

Según la causa, este crimen fue un encargo de Jonatan Riquelme, hermano de Francisco, en el marco de una disputa con una organización criminal rival conocida como la banda de Mauro Gerez, que tributaba a Los Monos.

Toledo, que era instructor de cumbia cruzada, terminó vinculado a la banda de Gerez por su adicción a las drogas, según contaron familiares. Ello selló su suerte en medio de un espiral de venganzas.

La jueza Chiabrera validó las imputaciones y dictó prisión preventiva para Riquelme. Apenas una formalidad, puesto que el narco alojado en la cárcel federal de Marcos Paz se encuentra siendo juzgado por comandar una banda narcocriminal, la instigación de dos homicidios y además purga una condena a cinco años por amenazar a un penitenciario.

Por su parte, la fiscal también desempolvó otras imputaciones por encubrimiento agravado para el soldadito Peralta, que se encuentra alojado en la cárcel de Coronda. La base de esta acusación fue el peritaje de la pistola que le secuestraron la noche que disparó contra Camila en el minimarket Facha.

Ocurre que esa pistola arrojó resultado positivo cuando fue cotejada con las vainas halladas en torno del cadáver de Alan Ferrari y en otro crimen, el de Exequiel Alberto González, del 11 de agosto de 2022 en el asentamiento de French al 2000.