El juez Fernando Sosa dejó detenido por el plazo de ley (al menos dos años) a Alexis Emanuel “Chami” Mendoza (31), un barra brava de Rosario Central acusado de integrar la organización criminal conocida como Los Menores, más precisamente como brazo armado.

Mendoza fue uno de los prófugos de Los Menores detenido en marzo, considerado un hombre de “alto perfil” y de interés político por las agencias penales.

Su nombre se sumó al de otros sospechosos apresados este año, como Carlos “Polli” Tévez, Roque “Roco” Romero y, en menor medida, Lautaro “Wifi” Brest, Rodrigo Cappelletti y Lautaro Noriega, segundas y terceras líneas vinculadas con la organización criminal de Matías Gazzani, el cabecilla prófugo. La serie de arrestos llevó al gobierno a afirmar que la banda narco, que en el paño criminal local se encuentra en conflicto con elementos residuales de Los Monos, “está bastante debilitada”.

Tal como ocurre en las imputaciones por asociación ilícita, a Mendoza lo señalaron por actividades que se deducen de la interpretación de chats recuperados y fotos extraídas de teléfonos secuestrados, elementos de cargo que, en ocasiones, se complementan con tareas de campo y registros fotográficos. Vale aclarar que no le fueron secuestradas armas ni drogas al momento de su detención, el 8 de marzo.

Para la acusación, este hombre de barrio Villa Nueva (zona oeste de Rosario) participó, de alguna forma, en el desplazamiento a sangre y fuego de “los Pillines” en la conducción de Los Guerreros, la barra de Central. 

Incluso, un testimonio (de un testigo reservado) señala a Mendoza como uno de los homicidas del capo Andrés “Pillín” Bracamonte y de Daniel Attardo. Esa mención no se tradujo en una acusación formal.

“El rol de Mendoza era mantener vínculos con Mirko Benítez y con Luis Palavecino (ambos detenidos y ligados a la barra canalla), participando en hechos delictivos altamente violentos. Además, participa en actividades relacionadas con el almacenamiento y custodia de armas de fuego, material balístico y estupefacientes que pertenecen a la organización criminal”, aseguró la Fiscalía a partir de la interpretación de las evidencias y testimonios.

El otro capítulo de la imputación seguida a Chami Mendoza está vinculado con una causa que data del año pasado y que ya tiene presos al empresario textil e integrante de la barra de Central Pedro Kolonisky y a Roberto “Negri” Verón, por extorsión, por haber participado en la usurpación de una vivienda en una trama relacionada con el ocultamiento de armas de Los Menores.

La historia se remonta a agosto de 2024 y entre sus protagonistas tiene a una mujer que “prestaba un servicio” a la banda: escondía armas, droga y cartuchos a pedido del grupo en su domicilio de Pedro Lino Funes al 3000, señala la investigación.

El 24 de marzo de 2025, miembros de la banda le dejaron a la mujer un bolso con cuatro pistolas y una ametralladora. Cinco días después, un soldadito conocido como Colo fue a pedir el armamento, que había desaparecido. La mujer adujo que hacía dos días que no lo encontraba.

Por el faltante de las armas, Chami Mendoza la recibió en su propia casa de Solís al 3100 y la amenazó al decirle que si no aparecía el bolso la iban a matar, asegura la imputación.

La mujer fue llevada de nuevo a su domicilio. Minutos después fue visitada por los imputados Roberto Verón, Pedro Kolonisky y otros dos sospechosos, que llegaron en una Ranger Raptor y le dieron 15 minutos para abandonar su hogar.

De acuerdo a la imputación, la víctima de las extorsiones y su familia se fueron de la casa. Luego comenzaron a recibir mensajes de texto vía WhatsApp donde le decían que firmara los papeles para entregar el inmueble de manera formal y que no diera aviso a la Policía de la situación.

Posteriormente, el inmueble de Solís al 3100 que habitaba Mendoza terminó tapiado merced a la ley de Microtráfico.