Otra vez, una escuela de Villa Gobernador Gálvez fue blanco de un ataque mafioso, al ser utilizada como “buzón” de un mensaje dirigido a un recluso al que le reprochan “matar a gente inocente”. El escrache estuvo acompañado del intento de incendiar un vehículo, que es propiedad de una docente. Los daños resultaron parciales.

A las 10 de la mañana, en San Juan al 900, las clases en la escuela pública Alicia Moreau de Justo, en el anexo Nº 1515, se vieron alteradas. Primero, en el patio interno, apareció una nota donde se escracha a un recluso de la cárcel de Piñero, un hombre que llegó a los titulares de la crónica policial por haber sido parte de un brutal crimen carcelario: el asesinato intramuros del narco rosarino Rubén “Tubi” Segovia, atacado a traición con más de 35 puñaladas por gente de su propio pabellón.

En ese momento, afuera, un auto comenzaba a ser devorado por las llamas. Se trata de un VW Up! de una docente, que sufrió daños en el capó antes de ser rociado con un matafuegos.

Según testigos, los autores de este ataque fueron dos sujetos que escaparon hacia el lado del río Paraná.

Es el segundo escrache en pocas semanas al reo en cuestión, Kevin Duarte, apodado Chino, quien no ve la calle desde principios de 2018, cuando fue aprehendido con un arma frente a la cárcel de Coronda oficiando de “custodio” de la mujer de Alexis Caminos, hijo del fallecido barra leproso Roberto “Pimpi” Caminos, a quien la chica había ido a visitar.

Alexis supo encabezar una banda de tiratiros en el Fonavi de Abanderado Grandoli y Lamadrid que tuvo en vilo a una porción del sur rosarino debido a un duro enfrentamiento con otra organización criminal.

Duarte quedó asociado luego al brutal homicidio del Tubi Segovia, apuñalado por cuatro reclusos el 24 de abril de 2018. Por ese ajuste de cuentas, acordó 20 años de prisión.

Su nombre había aparecido el 10 de agosto en otra misiva narco que sacudió el dictado de clases en la escuela de Rafael Obligado al 400, también en Villa Gobernador Gálvez.

Sus enemigos, que no tienen reparos en perturbar las clases en escuelas, le reprochan seguir activo desde su celda, ahora en la cárcel de Piñero, y haber instigado un crimen reciente en Villa Gobernador Gálvez: el de Nehemías Altamirano, un pibe de 19 años acribillado en mayo, en Edison al 100 bis, Costa Esperanza.