Dos jóvenes de 27 años fueron imputados en la tarde de este jueves como presuntos integrantes de la organización liderada por el recluso de alto perfil Mauricio Ayala –sindicado miembro de Los Menores– en un sector de la zona oeste de Rosario. Se trata de Jonatan “Noni” Morel y Franco Leonel Rojas, a quienes se les atribuyó venta de droga minorista y encabezar ataques, robos y usurpaciones a familias que se negaban a dejar sus domicilios.

Ante la jueza María de los Ángeles Granato, los fiscales César Pierantoni –de Microtráfico– y Marina Vigo –de Violencias Altamente Lesivas– indicaron que los dos imputados comercializaron drogas al menos en el último año en la zona de Cerrito al 4700, en cercanías de las vías del ferrocarril.

La droga la acopiaban en una casilla que fue allanada el 19 de agosto, cuando se encontraron 777 bochitas de cocaína y 47 de marihuana. En esa misma fecha, Morel y Rojas fueron aprehendidos en La Paz y Gutenberg en un operativo de la Tropa de Operaciones Especiales.

 La droga secuestrada por la TOE el 19 de agosto pasado.

Los fiscales agregaron que los dos delincuentes son presuntos integrantes de la banda de Mauricio Ayala, un jugador narco del distrito oeste de Rosario que cayó en junio del año pasado, y que está sospechado de ser uno de los grandes proveedores de estupefacientes de Los Menores.

Como parte del accionar violento de esa estructura, Morel intimidó a una familia de Cerrito al 4700 para que deje su casa. El motivo era que responsabilizaba a la pareja que vivía allí con sus hijos de 4 años y 1 año y 6 meses de la pérdida de un arma de fuego que estaba en un descampado que está al lado de esa propiedad.

La pareja y sus pequeños hijos fueron obligados a dejar el inmueble sin que pudieran sacar sus pertenencias. Rojas y Morel encabezaron la usurpación junto con otros soldaditos, que se alzaron con el televisor y una tablet de la familia.

La mujer que fue víctima con su esposo de la ocupación intentó hablar con “Noni”. Fue con su beba de un año y medio en brazos e intentó que lo escuchara de que ella ni su familia tenían relación con la pérdida del arma. Sin embargo, Morel comenzó a golpearla a ella e incluso lesionó a la bebe. Tuvo que intervenir la pareja de la mujer, que se llevó a los dos menores, mientras los soldaditos le daban una paliza a ella.

En una propiedad lindera a la familia desplazada de su casa vivían parientes que también tuvieron que abandonar su hogar como consecuencia de la pérdida del arma, por la que pedían un resarcimiento de tres millones de pesos o la casa.

A “Noni” Morel le atribuyeron otro hecho más, que data del 4 de agosto, cuando él mandó a sus soldaditos a tirar piedras a una casa de Cerrito al 5000 bajo el grito de “esto les pasa a los sapos” (como se le dice en la jerga a los buchones). Los atacantes fueron alrededor de 7, entraron al inmueble y saquearon todo lo que había en el interior. Se llevaron una garrafa, un horno eléctrico, una consola de videojuegos, un celular y un televisor, que cayó en la huída y se rompió. Posteriormente, tomaron posesión de la vivienda.

Mientras los delincuentes robaban todo a su paso, la dueña de esa casa se metió en el baño con sus dos hijos menores de edad, desde donde pidió auxilio a la Policía y a una familiar que no pudo entrar al lugar porque la golpearon y amenazaron con un cuchillo para que no se meta.

El motivo del brutal ataque y robo a esa propiedad tuvo una única razón, según explicaron los fiscales: los soldaditos habían querido esconder bochitas de droga debajo de la puerta del inmueble y esa familia se había negado.

Al término de la audiencia, la jueza Granato otorgó la prisión preventiva efectiva de ambos por el plazo de ley y autorizó el derribo de un búnker situado en Cerrito al 4800.