La causa que investiga el trasfondo de la balacera contra la casa de la activista Norma Acosta, cometida en mayo de 2025, sumó una nueva imputada este lunes, bajo la hipótesis de que se trató de un autoatentado.
Mayra Gómez, de 33 años, quedó presa bajo sospecha de participar en la organización del ataque. Esta mujer estaría vinculada con un sector de la barrabrava de Newell's a partir de su relación sentimental con Emiliano “Jija” Avejera, ex gerente del paravalanchas rojinegro en nombre de la marca delictiva Los Monos.
La acusación, a cargo del fiscal Pablo Socca, sostiene que Acosta aprovechó los contactos de Gómez para llevar a cabo la operación de falsa bandera. El fin, según la investigación, era “instalar públicamente la sospecha de una represalia cometida por la Policía de Santa Fe”.
Mayra Gómez se entregó en la tarde del 6 de enero en la sede de Asuntos Internos, luego de que allanaran su domicilio. La evidencia en su contra surgió con el peritaje al celular de Acosta, detenida en septiembre, donde constan mensajes y registros de videollamadas con Gómez 48 horas antes de concretado el autoatentado ocurrido en pasaje Larguía al 3400, a las 9.25 del 7 de mayo.
Al parecer, Acosta se contactó con Mayra Gómez a las 20 horas del 5 de mayo, horario coincidente con la apertura de los noticieros, que abrieron sus ediciones con la detención de trece policías por la –entonces incipiente– causa por fraude con fondos para combustible para patrulleros.
“Poné canal 3 ya, poné. Hice un desparramo. ¿Te acordás con el video de las denuncias contra la policía porque Bonfatti me amenazó? Hay un desparramo, negra. Media Jefatura presa”, le dijo Acosta a Gómez.
La mención a una supuesta amenaza refiere a un cruce verbal entre Acosta y el ex gobernador frente al edificio de Gobernación, en Santa Fe y Moreno, donde en febrero Acosta acompañaba a familiares de presos que conformaron un grupo conocido como “La Ranchada”, que acampó allí en protesta por las condiciones de detención de los reclusos.
Mientras que la causa por la caja negra de las partidas para combustible, que instruye el fiscal José Luis Caterina, se conoció ese 5 de mayo con una redada de Asuntos Internos. Pero en febrero Norma Acosta había hecho pública en sus vivos de Facebook una denuncia que, luego se probó, tenía muchos puntos en común con esa carpeta judicial del MPA.
Sea como fuere, el fiscal Socca detectó cinco videollamadas entre Acosta y Gómez entre la 1.50 y las 2.16 del 6 de mayo, donde Acosta le habría manifestado la intención de autoatentarse contra su domicilio.
A las 2.37, Gómez le comunicó que había mano de obra para realizar la balacera, pero había que esperar: “Todos me segundean, pero todos para mañana, a las hs q vos quieras, pero todos para mañana xq avise tarde jajajaja. Si no le contestan a Paragua, vamos a tener q hacerlo mañana, amiga”.
El ataque estaba previsto para ejecutarse durante la noche del 6, según consta en mensajes de Mayra Gómez a Acosta. A las 20.53 le escribió: “22, 22.30 hs, están esperando la movilidad, te hago una videollamada antes”.
Pero algo salió mal y el ataque se pospuso y tuvo lugar en la mañana del 7 de mayo. Los gatilleros terminaron detenidos ese mismo día. Ignacio N. (17), el tirador, fue aprehendido esa misma mañana en Biedma y Alem. Nicolás Robles (18), el piloto de la bicicleta playera, fue detenido en horas de la tarde.
Los tiratiros, según la causa, actuaron a pedido de Nahuel “Monta” Depetris, un integrante de la barrabrava de Newell’s que ofició de intermediario y terminó detenido a fines de agosto e imputado como coautor del ataque. Pero el avance de la investigación expuso a otro actor más encumbrado: el exbarra de Central Juancito, o Jota Jota Gómez, ligado a Los Monos y brevemente al paravalanchas de Newell’s tras su expulsión del Gigante.
Este barra converso, asegura un testimonio, consiguió la pistola 9 milímetros, le pagó 200 dólares a Monta Depetris, 150 para el adolescente que disparó y 100 para Robles.
“Ella se hizo autotirar porque le quiere echar la culpa a la policía”, aseguró un informante citado por el fiscal en una audiencia previa.
Ahora, el peritaje del teléfono de Acosta arrastró a Mayra Gómez, a quien le dictaron prisión preventiva por el plazo de ley –al menos dos años hasta un posible juicio– como partícipe primaria de intimidación pública agravada por el uso de arma de fuego, agravado por la participación de un menor de edad en concurso ideal con abuso de armas.
La mujer es pareja del barra leproso Emiliano “Jija” Avejera, otrora conocido como el cabecilla de la “banda de JJ”, que allá por 2016 marcó el inicio de la consolidación de Los Monos en la hinchada. Avejera se encuentra condenado a prisión perpetua por homicidios cometidos a fines de la década pasada en el marco de una guerra de bandas.