El barra leproso Luciano “Lucho” Gallardo, que cobró notoriedad durante la gestión de Ignacio Astore en Newell’s, recibió una pena de 6 años y 8 meses de prisión tras admitir acusaciones por extorsiones y asociación ilícita en calidad de miembro.
La sentencia fue convalidada este miércoles por la jueza Valeria Pedrana.
El villagalvense Gallardo había sido detenido a comienzos de agosto de 2024. La investigación de los fiscales lo ubicó como la “cara visible” de la barra que tributaba a la pareja de referentes Leandro “Pollo” Vinardi (preso desde la década pasada) y Sabrina Barrias (entonces con prisión domiciliaria), ambos vinculados con Ariel “Guille” Cantero, el confinado jefe de la narcobanda.
Según la acusación, Gallardo integró una organización criminal destinada a cometer múltiples delitos contra las personas, la propiedad, la libertad y la seguridad pública, con el objetivo de obtener un lucro indebido a partir de distintos negocios asociados a la barra brava de Newell’s.
Entre esos negocios espurios se encuentran el cobro de dinero a la dirigencia del club en cada partido de local (por esos días de 2024 se habló de un millón y medio de pesos), la reventa de entradas de protocolo, la organización de eventos, el cobro por estacionamiento y comisiones por la venta de comidas y bebidas en los carritos.
La jefatura de la asociación ilícita era ejercida por Guille Cantero desde la cárcel federal de Marcos Paz. Desde allí designaba a los referentes de la barra que debían rendirle el dinero recaudado de manera ilegítima en cada partido de local, según indicaron los fiscales Adrián Spelta, Luis Schiappa Pietra y Franco Carbone.
Para la gestión cotidiana de la barra, Cantero había designado a Vinardi, quien, al encontrarse detenido en la cárcel federal de Ezeiza, delegó la administración en su pareja, Sabrina Barrias.
El Pollo vs. el Rengo
En 2024, esta facción de Los Monos al frente de la barra leprosa protagonizó enfrentamientos con la llamada “barra disidente”, encabezada por Alejandro “Rengo” Ficcadenti, quien llegó a conducir de manera fugaz el paravalanchas con la anuencia de Cantero. La disputa derivó en tensiones internas y balaceras.
El 22 de julio de 2024, la dirigencia entregó 1.700 entradas de protocolo a Ficcadenti para el partido que se disputaría al día siguiente ante Independiente Rivadavia.
Tras un intercambio de mensajes y llamados telefónicos, Ficcadenti devolvió las entradas, que luego fueron entregadas a la facción comandada por Gallardo.
En el marco de esa puja, y ante la sospecha de Vinardi y Barrias de que la dirigencia apoyaba al sector de Ficcadenti, la casa de la dirigente de Newell’s Fernanda “Negra” Corte, ubicada en Chacabuco al 2700, fue atacada a tiros la noche del 26 de julio de 2024. Los autores materiales no fueron identificados, pero Gallardo y Barrias admitieron haber instigado el hecho.
Otro episodio ocurrido con el aval de Gallardo fue el lanzamiento de bombas de estruendo al campo de juego tras el empate sin goles ante Independiente Rivadavia, a sabiendas de que podía acarrear sanciones como la clausura de la tribuna o del estadio y la quita de puntos en la Liga Profesional.
Gallardo también quedó involucrado, junto con Vinardi y Barrias, en un perjuicio patrimonial de tres millones de pesos al club.
“Arrogándose facultades no previstas en el estatuto de la institución, los líderes de la barra organizaron, sin aval de la dirigencia, una fiesta de inauguración de los parrilleros del club prevista para el 8 de julio de 2024, contratando para ello a los artistas Sergio Torres y Germán David”, señala la acusación.
Y continúa: “Al tomar conocimiento, Astore lo prohibió por no estar dadas las condiciones de seguridad, lo que fue comunicado por María Fernanda Corte a Gallardo. Como consecuencia, y en cumplimiento de órdenes de Vinardi y Barrias, Gallardo exigió en forma reiterada a Astore la entrega de ocho millones de pesos”.
Finalmente, la dirigencia abonó tres millones de pesos, que fueron entregados por el jefe de seguridad del club a Gallardo el martes 30 de julio de 2024.
El control de Los Monos en la tribuna no es nuevo y se remonta al menos a fines de 2016, con la irrupción de la llamada “banda de JJ”, liderada por el barra Emiliano “Jija” Avejera, que marcó el inicio de la consolidación del clan Cantero en la hinchada.
Un testigo reservado describió así las presiones ejercidas por la barra referenciada en Vinardi:
“La barra liderada por Gallardo incrementaba cada vez más sus exigencias. Primero pedían 10 camisetas, después 15, luego 20 y llegaron a exigir 30. También se les entregaban, a valores actuales, unos 1,5 millones de pesos por partido de local, 1.700 entradas de protocolo y 20 camisetas”.
“Al principio eran de marca Givova, pero luego exigieron Ifit, talle L. Desde el club siempre accedimos por temor a las consecuencias. Si tiran una bomba en un partido, pueden sancionarnos con quita de puntos. Tienen muchísimo poder”, agregó.
El testigo recordó además un episodio de noviembre de 2022: “La única vez que no cumplimos fue cuando estaba Dibu Gómez como jefe de la barra. Tras apretar a Javier Sanguinetti y no recibir el pago, rompieron los vidrios del Hospital Privado de Rosario e hicieron pintadas contra Astore”.
El propio Astore también describió las presiones que enfrentó durante su gestión:
“Un pequeño ejemplo de lo que se vive día a día: la barra va al bar de la visera y, a pocos metros, están los padres de las chicas que hacen patín. Tratamos de mantener la convivencia y la paz. Hago lo que puedo, pero sé que me voy a equivocar. Si te tienen que tirar, te tiran; si te tienen que pegar, te pegan. No aguanto más esta situación”.
Y agregó: “Desde que asumí en septiembre de 2021, pasaron cinco jefes de la barra. Nunca había cambiado mi número de teléfono, pero desde que soy presidente tuve que hacerlo cuatro veces. Te llaman, te extorsionan. No tiene sentido cambiarlo, porque al día siguiente ya lo tienen”.