Mariano Ruiz (50), un hombre vinculado con el núcleo duro del clan Cantero –la familia que comanda la banda de Los Monos–, transitará el nuevo proceso que se le sigue por lavado de activos en su casa, al menos por los próximos 120 días. El juez de Garantías Carlos Vera Barros contempló su estado de salud para arribar a esa resolución este viernes y ordenó que el imputado lleve una tobillera electrónica ni bien el dispositivo se encuentre disponible.

Ruiz es un hombre que fue definido como asesor comercial, lavador de dinero o “contador” de Los Monos en los tiempos de apogeo del hoy alicaído clan criminal. Nunca se lo vinculó directamente con la violencia que la organización desplegó en las calles de la ciudad. Con llegada al periodismo y perfil negociador, y bajo la fachada de empresario gastronómico, Ruiz ofició como una suerte de relacionista público del bajomundo.

Su detención, solicitada por fiscales federales y concretada en Larrechea al 800 el 11 de agosto, se dio poco después del arresto de otro opaco personaje rosarino con un perfil similar, aunque acaso un poco más alto: el “empresario” Leandro “Lelo” Pérez, aprehendido en la exclusiva Torre Aqualina. Al igual que Ruiz, las connotaciones asociadas a Pérez son non sanctas. Por lo que, indefectiblemente, ambas detenciones generaron ruido en la prensa.

Lo cierto es que, en la Justicia Federal de Rosario, las causas por lavado de activos de origen ilícito prácticamente brillaron por su ausencia hasta hace unos pocos años, cuando empezaron a moverse con el cambio de sistema procesal. Sin embargo, con la excepción tal vez del llamado Clan Derminio, las investigaciones parecen peinar los niveles bajos del lavado, limitadas a la compra de propiedades y vehículos.

Qué le reprocharon a Ruiz

Ruiz (50), ya condenado a tres años de prisión en 2015 por formar parte de la asociación ilícita Los Monos, fue imputado por una serie de presuntas maniobras de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. La imputación alcanzó también a su pareja, Teresa (44), y a su hijo Agustín (28), a quienes los investigadores ubicaron como testaferros en algunas de las operaciones bajo sospecha.

Los fiscales de la delegación Rosario de la Procelac, María Virginia Sosa y Juan Argibay Molina, señalaron que los bienes que son objeto de la investigación “provienen de los antecedentes delictivos que registra Ruiz”, tanto en la Justicia provincial, donde fue condenado, como en la Justicia federal, donde fue procesado en 2019 –aunque no condenado– por lavado bajo el rol de “principal lavador de dinero” del clan Cantero.

Para los fiscales, ya en aquella causa federal se había observado la compra de ocho vehículos que posteriormente quedaron bajo su posesión, aunque simuló la venta de cada uno de ellos.

Viandas fantasma

En los últimos años, Ruiz estuvo vinculado a la gastronomía de Rosario, con bares a su nombre en el centro de la ciudad, y también decía ofrecer un servicio de viandas. Sin embargo, esta supuesta actividad lícita quedó ahora bajo la lupa de los investigadores, ya que, a su criterio, sería una mera pantalla formal, sin actividad real.

Respecto de las operaciones objetadas vinculadas con la compraventa de vehículos, Sosa y Argibay Molina detallaron siete casos, según publicó el periodista Agustín Lago.

Según la acusación, Ruiz adquirió una Yamaha Ray ZR 125 en abril de 2025, que luego vendió en noviembre de ese año; un Toyoya Yaris Cross en marzo de 2026, que conserva en la actualidad; una moto Royal Enfield Meteor 350 en noviembre de 2023, que vendió a fines de enero de 2025; y un Peugeot 408 Feline THP Tiptronic en diciembre de 2025, que comercializó en marzo de este año.

La lista se completa con un Audi A5 3.0T Quattro, que administró entre febrero de 2020 y enero de 2023; un Toyota Yaris, que tuvo desde septiembre de 2023 hasta que lo vendió en julio de 2024; y un Renault Captur 2.0 ZEN, que estuvo en su poder entre enero y abril de 2023.

Los fiscales también atribuyeron a Ruiz y a su pareja, Teresa, la compra de un Ford Bronco en agosto de 2024, que mantuvieron hasta su venta en abril de 2025. El vehículo fue puesto a nombre de la mujer, pero, según la investigación, era gestionado por Ruiz. Por ese motivo, los investigadores señalaron a Pérez como testaferro.

La pareja también adquirió un lote de 363,21 metros cuadrados en el barrio semiabierto Tierra de Sueños 3, en Roldán, cuya titularidad fue puesta a nombre de Pérez. La operación se concretó el 14 de enero de este año por 20 millones de pesos, un monto que los fiscales consideraron “subvaluado”.

Pérez también figuró como titular de un Peugeot 207 Compact XT 1.6 Triptronic que la pareja adquirió en octubre de 2025 y transfirió en enero de este año.

El hijo de Ruiz, Agustín, también fue ubicado como presunto testaferro por poner a su nombre un inmueble situado en Canales al 1500, en Roldán. La propiedad tiene 407,26 metros cuadrados y fue adquirida el 28 de octubre de 2024 por 30 mil dólares, otro monto considerado “subvaluado” por los fiscales.

La investigación también puso el foco sobre el patrimonio y los movimientos financieros de Mariano Ruiz. Sosa y Argibay Molina subrayaron que pudieron establecer que el imputado está vinculado de manera directa a cinco propiedades, por lo que no pudieron determinar cuál es su lugar de residencia fijo.

Los inmuebles fueron ubicados en Ituzaingó al 1800, Viamonte al 1800, Italia al 1900, Pueyrredón al 1100 y Larrechea al 800. En este último domicilio fue localizado durante los allanamientos realizados por la División de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones.

Otra cuestión que los fiscales consideraron relevante es que Ruiz tiene 16 cuentas a su nombre, entre bancarias y financieras no bancarias, donde registra un nivel de cumplimiento normal en sus compromisos financieros.

Antes de su arresto, además, manifestó en conversaciones telefónicas la intención de comprar una propiedad de 67 mil dólares en Ibarlucea y alquilar un comercio en Mar del Plata.

Por otra parte, una conversación telefónica de su ex pareja, mantenida el 16 de junio pasado, describió, según los investigadores, la práctica de Ruiz de depositar y resguardar dinero por fuera de los circuitos financieros bajo control de las autoridades, ya que tendría su dinero en una mutual.

También se encuentra bajo investigación una operación realizada por su ex pareja en Piñero, donde adquirió una propiedad por 17.500 dólares en efectivo, aunque los investigadores creen que la transacción habría sido por el doble de esa cifra.