Una familia que días atrás se mudó a una vivienda de Crespo al 3900, en la zona sudoeste, vivió una pesadilla durante la madrugada, cuando tiratiros abrieron fuego contra la casa y dejaron un cartel con amenazas a un preso. Las personas que alquilan este domicilio aseguraron desconocer el denso historial que rodea la propiedad, que el año pasado fue escenario de un homicidio. “Que quede claro que nosotros no tenemos nada que ver con lo que haya ocurrido ahí”, dijo Laura, casi a modo de súplica.

Laura, la inquilina, contó en De 12 a 14 (El Tres) que alrededor de las 5, antes de que sonara el despertador, el estruendo de más de diez disparos la despertó. Poco después se dio cuenta de que los balazos habían impactado en el frente de Crespo 3951. Dos proyectiles atravesaron una de las puertas y se incrustaron en el mobiliario.

“No entendíamos nada. Nos mudamos el jueves. Todavía no terminamos de desarmar los bolsos. No tenemos conexión con nada que haya pasado ahí. Mi pareja es albañil y charló con la gente de al lado, que lo habían contratado para trabajar. Ellos dijeron que tenían una casa y alquilamos”, dijo la mujer.

La propiedad de barrio Alvear tiene tres puertas con el mismo catastro, y a metros del lugar vive la dueña, quien en declaraciones a un canal de televisión dijo ser ajena al conflicto, pero “saber por dónde viene” la amenaza. Esta mujer, jubilada, dijo que vive allí desde 2002.

Frente a Crespo al 3900 fue asesinado, en la noche del 28 de agosto, Matías David Fernández, de 26 años, quien estaba inmerso en la narcocriminalidad. Siendo menor de edad, en la década pasada Fernández había sido condenado a 6 años de prisión por actuar como tiratiros de sedes judiciales a pedido de Los Monos. Tras ello recuperó la libertad en 2023.

Hasta su arresto en agosto, en Crespo al 3951 vivió Agustín Dubois, hoy preso como partícipe primario del crimen de Fernández. Si bien no fue quien le disparó, un amigo suyo, Valentino Gómez, permanece detenido como presunto autor del crimen.

Sea como fuere, el cartel que apareció en la balacera de Crespo al 3900 le agregó más nombres de tiratiros al caso. En concreto, la pancarta mencionaba a Nahuel “Churro” Canavo, otro soldadito de Los Monos condenado a 17 años de prisión por atacar cuatro sedes judiciales y por el homicidio de un albañil.

Canavo, preso desde fines de la década pasada, fue uno de los tiradores que ejecutaron parte de los 14 atentados que sacudieron Rosario entre julio y agosto de 2018, luego de que los principales referentes de Los Monos fueran condenados en un juicio histórico.

De alguna manera, desde prisión, Churro Canavo se las ingenia para ganarse enemigos. Su apodo reapareció en mensajes dejados en las balaceras de febrero pasado contra el Carrefour de barrio República de la Sexta y un súper chino, entre otros blancos aleatorios.