Un roldanense que días atrás fue detenido con 58 kilos de cocaína que había enterrado en el patio de la casa de su madre quedó formalmente preso este jueves, luego de que fiscales federales le atribuyeran la tenencia de esa droga y lo vincularan además con la logística de dos cargamentos traídos en avionetas que aterrizaron en campos de la región.
Flavio Batista, de 41 años, cayó el lunes 8 de junio en una vivienda de Jujuy al 600 de Roldán, donde personal de Gendarmería desenterró 55 ladrillos de cocaína embalados en paquetes verdes y con el sello en bajorrelieve del logo de los New York Yankees. Los panes estaban ocultos en un patio con escombros, vegetación y chapas.
Aunque los gendarmes solo buscaban a Batista, la presencia de una pala en el fondo del terreno les llamó la atención. Al levantar unas láminas de metal notaron que la tierra había sido removida. En ese lugar estaban enterrados 58 kilos y 823 gramos de cocaína, confiaron desde la fuerza federal.
Ante el juez Eduardo Rodrigues Da Cruz, en los Tribunales Federales de Rosario, los fiscales Matías Scilabra, Santiago Alberdi y Santiago Iglesias le reprocharon a Batista la tenencia de esa droga con fines de comercialización.
Además, lo señalaron por su presunta vinculación con el contrabando de cocaína vía flete aéreo en dos vuelos procedentes de Bolivia: el cargamento de 321 kilos incautado el 12 de mayo en un campo de Villa Eloísa y los 62 kilos que el 11 de noviembre de 2025 aparecieron abandonados en una zona rural de Arequito.
Precisamente, los investigadores federales llegaron a Batista tras peritar los celulares incautados a los hermanos roldanenses Santiago y Juan Cruz Borras, aprehendidos a mediados de mayo en Funes, donde se escondían después de escapar de una brigada de gendarmes que les seguía los pasos tras el aterrizaje de la avioneta en Villa Eloísa. Todo apunta a que los 58 kilos enterrados en Roldán eran parte de la remesa que llegó a territorio santafesino ese 21 de mayo.
Relacionados con ese vuelo también permanecen detenidos Agustín Subiela (34), mencionado como allegado de los hermanos Borras y supuesto apoyo logístico en el contrabando de la droga; y dos hombres de nacionalidad boliviana: José Roca López (25) y Yamil Zabala Núñez (50), piloto y copiloto del Cessna Skylane con matrícula apócrifa que aterrizó en Villa Eloísa.
Aquel 12 de mayo, los hermanos Borras escaparon por rutas de la región, evadiendo a dos brigadas de Gendarmería que les seguían los pasos gracias a un dispositivo GPS colocado en una Fiat Strada.
En esa alocada carrera, a las 13.10, Santiago Borras embistió al cabo Pablo Miranda, quien intentó frenar el paso de la camioneta. Las dos Strada utilizadas por los contrabandistas terminaron incendiadas en caminos rurales.
Batista, el ahora detenido. también fue ubicado como integrante de la comitiva que el 11 de noviembre recibió la carga de cocaína que llegó en un avión Cessna que, tras un mal aterrizaje, terminó siniestrado en un camino rural de Arequito.
Junto a la aeronave había un paquete con 62 kilos de cocaína, de un total que se especula habría ascendido a unos 400 kilos, y una pistola Glock que los narcos, que operaron durante la madrugada, no alcanzaron a recoger.
Lo importante, sin embargo, fue el hallazgo de un celular que el piloto, identificado luego como Jorge Mario Gómez Justiniano, olvidó en el lugar. Actualmente, este joven boliviano tiene pedido de captura por haber ingresado esa carga de droga a la Argentina. Y, según la investigación, la información extraída de su teléfono fue clave para identificar a los hermanos Borras como integrantes de la estructura logística de una banda cuyos cabecillas permanecen en el anonimato.
Al igual que sus consortes de causa, a Batista le formalizaron la investigación en su contra y lo dejaron detenido en forma preventiva por un año dos hechos de contrabando y la cocaína enterrada en el patio.