El reclamo argentino por la soberanía en las Islas Malvinas está causando la primera diferencia geopolítica entre Javier Milei y Donald Trump, que han forjado una profunda alianza personal e ideológica que impactó como modelo en América Latina.

Estados Unidos pretende disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, que todos los años trata la Causa Malvinas, mientras que Argentina rechaza esa posición de la administración republicana.

“Esta Cuarta Comisión (Política Especial y de Descolonización) aprobó hoy más de 20 proyectos de resolución y 1 decisión, muchos de los cuales responden a recomendaciones del Comité Especial de Descolonización, aun cuando el representante de los Estados Unidos pidió poner fin al mandato de dicho órgano y describió algunas de sus actividades como un despilfarro de recursos”, sostiene la resolución GA/SPD/841, que comunicó la ONU el 15 de octubre de 2026.

La posición de Estados Unidos colocó en una encrucijada al Presidente, ya que coincide con la perspectiva global de Trump sobre la efectividad diplomática de la ONU, pero hace una diferencia específica por su política de Estado vinculada a la soberanía en Malvinas.

  • “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.
  • “Hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149 que insta a las partes a obtenerse e introducir modificaciones unilaterales, mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
  • “Por eso quiero plantear una pregunta ¿de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde lo más importante, pierde su autoridad”.
  • “Bajo esta realidad, quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia. Por eso Malvinas no es solamente una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido, también plantea una pregunta acerca de la capacidad de esta organización para hacer valer sus propias resoluciones. La Argentina tomó nota de esa realidad y frente a la explotación autorizada de nuestros recursos en el área en disputa actuamos, presentamos notas de desaliento, acudimos a las herramientas jurídicas disponibles, sancionamos a las empresas involucradas y a sus proveedores y enviamos al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional”.

Milei se alineó con Estados Unidos frente a las dictaduras en América Latina, la ofensiva de Irán contra Israel, el cuestionamiento a ciertos organismos que integran Naciones Unidas y la ofensiva regional de China.

La administración libertaria además firmó acuerdos con la Casa Blanca sobre minerales críticos, cadenas de suministros, comercio bilateral y seguridad a través del Escudo de las Américas.

Trump, a su turno, facilitó la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aportó un swap de 20.000 millones de dólares y habilitó financiamiento blando para facilitar el desarrollo de Vaca Muerta, entre otros proyectos estructurales que necesita la Argentina.

En este contexto, la propuesta de Estados Unidos para disolver el Comité de Descolonización provoca la primera desavenencia geopolítica con Argentina.

La Casa Blanca conoce que el Comité de Descolonización es un escenario multilateral que utiliza Balcarce 50 para reclamar la soberanía en las Islas Malvinas.

Sin embargo, la administración republicana soslayó este hecho político, y avanzó con una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos.

El Comité trata 17 casos en su agenda anual, y 10 de esos reclamos históricos tienen como protagonista al Reino Unido. Entre ellas la soberanía de las Islas Malvinas, que Londres no reconoce pese a todos los antecedentes históricos y de derecho internacional.

El 22 de septiembre, cuando se iniciaba la Asamblea General de la ONU, Trump se reunió con el premier británico Andy Burnham. Ambos aplacaron sus diferencias políticas y avanzaron en una agenda común.

A partir de ese día, Trump descartó su intención de mediar entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas.

El 15 de octubre, Estados Unidos propuso disolver el Comité de Descolonización porque “algunas de sus actividades son un despilfarro de recursos”.

 Donald Trump y Andy Burnham durante su encuentro oficial en Naciones Unidas (New York, Estados Unido.

En simultáneo, Chris Landau, vicesecretario de Estado, y Juan Pablo Segura, subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, llegan en visita oficial a Buenos Aires para encontrarse con Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores.

Las reuniones serán a agenda abierta, y es probable que Quirno anuncie el rechazo de la Argentina a la propuesta de Estados Unidos. Será la primera vez que las decisiones políticas de Milei no coincidan con los intereses permanentes de la Casa Blanca.

El Comité de Descolonización de la ONU (C24, en la jerga diplomática) fue creado en 1961 y actualmente tiene 28 miembros que se caracterizan por su asimetría: conviven China, India y Rusia con Chile, Sierra Leona y Tanzania, por citar casos paradigmáticos.

El rechazo de la Argentina a la decisión de Trump tendrá a favor la arquitectura institucional de la ONU.

El organismo sólo puede ser disuelto por la Asamblea General, donde Estados Unidos no tiene poder de veto. Y menos aún los votos necesarios de la Asamblea para terminar con un organismo multilateral que es avalado por una amplia mayoría de estados-miembros.

Milei tuvo tres cancilleres desde su llegada a Balcarce 50: Diana Mondino, Gerardo Whertein y Pablo Quirno. Todos ellos se presentaron en el Comité para enfrentar la posición del Reino Unido y ratificar los derechos históricos de la Argentina.

“Han pasado ya 191 años desde el inicio de la ocupación ilegal de las Islas por parte del Reino Unido, y casi 59 desde la resolución 2065. El tiempo transcurrido no ha disminuido en nada la validez de nuestro reclamo, ni modificado nuestra convicción de que esta prolongada controversia debe solucionarse pacíficamente, a través de negociaciones bilaterales entre mi país y el Reino Unido”, sostuvo Mondino, el 18 de junio de 2024.

“(La ocupación británica de las islas) fue, sin ambigüedad, un acto colonial, contrario al derecho internacional y violatorio de la soberanía territorial argentina. El Reino Unido ha invocado reiteradamente el principio de libre determinación de los pueblos como argumento para evitar el diálogo. No existe allí un pueblo colonizado con derecho a decidir su estatus internacional. Existe, sí, una población establecida por la potencia ocupante”, afirmó Werthein, el 19 de junio de 2025.

“En las islas Malvinas no existe un pueblo colonizado que pueda ejercer ese derecho. Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos. La población total de las islas ronda los tres mil habitantes, de los cuales menos de la mitad nació allí”, precisó Quirno, el 25 de junio de 2026.

Entonces, la posición de Milei frente al planteo de Estados Unidos será preservar la existencia del Comité de Descolonización, ya que es uno de los pocos escenarios multilaterales que tiene la Argentina para reclamar por la soberanía de las Islas Malvinas.