Las Paso –internas abiertas, simultáneas y obligatorias– se mantendrán como mecanismo de selección de candidatos de partidos y frentes. Se votará con boleta única, con retoques al formato actual: el objetivo es que el cambio en el sistema de representación que se dispuso en la reforma constitucional de Santa Fe, con el fin de la mayoría automática en Diputados, no afecte la gobernabilidad.
Para evitar una atomización en la Cámara baja se establecerá un piso que probablemente sea del 3 por ciento del padrón para poder acceder a una banca. Con el mismo objetivo se podría impedir que haya candidaturas sueltas, que solo se presenten a una categoría de legislador o concejal sin ser parte de proyectos que propongan postulaciones a gobernador o intendente. Seguirá la paridad de género. El Tribunal Electoral lo encabezaría un juez contencioso administrativo y la Corte Suprema de la provincia quedaría como instancia de revisión de sus fallos.
Esos son algunos de los puntos principales que Unidos comenzó a analizar en estas horas para llegar, en las próximas semanas, a un proyecto de ley de reforma electoral que la Legislatura debería votar en la primavera para que la nueva norma convierta en reglamento lo establecido por la reforma constitucional y regule los comicios del año que viene. En 2027 se votará por gobernador, diputados y senadores provinciales, intendentes y concejales. El plan que maneja Maximiliano Pullaro es que las Paso sean en abril y las generales en junio.
El oficialismo tiene mayoría en ambas cámaras. Por eso, está en condiciones de imponer su voluntad. Aunque pretende que una norma tan determinante para el sistema político, una de las más importantes de las que tienen que convertir en hechos concreto la reforma constitucional, cuente con respaldo del mismo sector de la oposición que participó de los acuerdos durante la Convención: el peronismo. Pero primero está el consenso interno.
La idea de Unidos es que se repita el mecanismo de la Convención, aunque en algún momento haya sido tortuoso llegar a síntesis entre los principales socios de la coalición: radicales y socialistas. Una vez que se cierre el acuerdo interno, se abrirá el diálogo con el PJ, donde los senadores ya presentaron su proyecto de reforma electoral y el perottismo también elabora el suyo.
Boleta única
Por ahora, el debate es al interior de cada partido y, sobre todo en el radicalismo, no está saldado. A modo de ejemplo: hay diferentes posibilidades en danza sobre qué hacer con la boleta única. A los sectores más cercanos a Pullaro, que irá por la reelección, les interesa que se encuentre la manera de que el fin de la mayoría automática, que otorgaba 28 bancas sobre 50 al que ganaba en el rubro Diputados, no se convierta en un problema para construir respaldo legislativo a las normas que impulse el oficialismo. Al menos un grupo de senadores de la UCR quiere que también siga suelta la boleta de esa categoría, para conservar su poder en los distritos.
La salida que parece primar en el oficialismo sería impulsar un efecto arrastre uniendo en una boleta de dos cuerpos –es decir que habría que marcar con dos cruces– los rubros gobernador con diputados e intendente con concejales, mientras que la de senadores se mantendría independiente.
El proyecto de los senadores peronistas y el que elabora el perottismo plantean conservar los cinco cuerpos separados, tal cual se estableció en la ley de boleta única de 2010. “En eso no nos movemos”, dijo a Rosario3 una fuente cercana al exgobernador Omar Perotti.
Paradojas de la política, fue una figura de Unidos, el intendente de Rosario Pablo Javkin, quien cuando era diputado provincial impulsó el proyecto de boleta única al cual hoy se abrazan los peronistas. Fuentes legislativas comentaron a Rosario3 que cuando se debatió legislativamente el tema el entonces Frente Progresista planteó el sistema de boleta única de cinco cuerpos con la idea de que se iba a cerrar en tres, tal como Unidos propondría en esta reforma electoral. Pero los senadores peronistas –que controlaban la Cámara alta– vieron una oportunidad para consolidar su poder distrital y su autonomía más allá de lo que pasara en las otras categorías y adhirieron al proyecto tal cual fue presentado. La norma se votó así en noviembre de 2010 y comenzó a regir en los comicios de 2011.
Otra cuestión que impulsan distintos dirigentes de Unidos, y en la que sí puede haber acuerdo con el PJ, es que se establezca que no se puedan presentar candidaturas a concejal o diputado provincial sin tener también postulantes a gobernador y a intendente en al menos un número determinado de ciudades. “Sería poner un límite al oportunismo y la farandulización de la política” que el sistema de boleta única ha favorecido, dijo a Rosario3 una fuente del oficialismo.
Los pisos electorales
En cuanto a los pisos, lo que se analiza en Unidos es que, como actualmente, se exija el 1,5 por ciento de los votos para pasar de la interna a la general y el 3 por ciento del padrón en la general para acceder a una representación legislativa.
En el peronismo, sobre este tema, hay opiniones divididas: mientras el perottismo plantea esperar el borrador del oficialismo para tomar una definición, el planteo de los senadores del PJ es llevarlo al 5 por ciento.
Ese porcentaje sería “proscriptivo” para fuerzas que hoy tienen presencia en la Legislatura, como el Frente Amplio por la Soberanía, que formalmente pidió al gobernador que abra un diálogo sobre el tema.
También en el oficialismo, y sobre todo en el radicalismo, esperan que Pullaro se pronuncie sobre los temas más espinosos de la reforma electoral para encaminar el debate interno.
Un proceso complejo
Pero fuentes del entorno del mandatario dijeron a Rosario3 que por ahora están en una cuestión más técnica que política: cómo se estructura la redacción de la nueva ley que debe unificar en una sola norma temas que hoy están contenidos en seis o siete leyes. Boleta única, paridad de género, pisos, financiamiento y duración de las campañas, publicidad, partidos políticos y un nuevo diseño de la Justicia electoral son las materias en danza.
Justamente sobre este último punto sí habría un consenso casi cerrado en el oficialismo: la Justicia electoral la encabezaría un juez del fuero Contencioso Administrativo –que está en etapa de rediseño a partir de una ley específica votada la semana pasada– y la Corte Suprema quedaría como instancia de revisión de los fallos.
Para el resto, todavía queda un proceso complejo: ordenar a Unidos, negociar con el PJ y convertir en ley una de las piezas más sensibles del nuevo sistema político santafesino.