Aguas Santafesinas S.A. salió a mostrar públicamente el primer balance superavitario de su historia. Algo que su presidenta, Renata Ghilotti, calificó como un hecho que debería ser “algo natural” para una firma que presta un servicio así. “Si hubiera sido (una empresa) privada ya estaría quebrada y liquidada”

A dos años y medio de la gestión del frente Unidos, la funcionaria reconoció que la empresa que recibieron era “absolutamente” una “joda” por el nivel de gastos, falta de inversión y el aporte del Estado para cubrir la casi totalidad de costos operativos. Admitió que, entre otras medidas, debieron aplicar un reajuste y un nuevo cuadro tarifario atado a la inflación. Pero ello le permitió derivar los aportes estatales a un plan de obras “histórico” y anunció que el mes que viene comenzarán las obras de renovación de cañerías en pleno centro de Rosario.

Ghilotti junto al gobernador Pullaro y otros funcionarios en una obra de Aguas 

Ghilotti fue concejala de Rosario y llegó al gobierno de Maximiliano Pullaro como secretaria de Transporte. En enero del año pasado asumió en la presidencia de Aguas en lugar de Anahí Rodríguez, quien cambió de sillón principal y se mudó a la Empresa Provincial de la Energía. También es secretaria del PRO Mujer de Santa Fe y una de las primeras referentes del partido. En ese contexto, charló mano a mano con Rosario3.

-La empresa presentó el primer balance positivo en su historia

-Es un hecho histórico que Aguas por primera vez tuvo superávit al cumplirse sus primeros veinte años como empresa cuyo capital mayoritario es estatal, según el voto favorable al balance por parte de la asamblea de accionistas. Cuando estaba en manos del grupo Suez tampoco tuvo superávit financiero. Siempre tenía déficit que cubría el Estado santafesino con transferencias del Tesoro para equilibrar costos operativos.

-¿Era una joda la empresa con la que se encontraron?

-Absolutamente. Era un combo explosivo y si hubiese sido privada hubiera estado quebrad

y liquidada. Hoy estamos contando un hecho (el balance superavitario) que debería ser algo natural: un equilibrio financiero en un servicio tan sensible. En dos años pudimos lograrlo con mucho orden y trabajo y un gran cambio cultural incluso dentro de la empresa con el acompañamiento y comprensión de los trabajadores. 

-Ahora cómo no van a tener superávit si hicieron un aumento de tarifas importantísimo durante estos tres años.

-Hicimos un trabajo muy fuerte en el reacomodamiento tarifario y también en el ordenamiento institucional normativo bajo la ley de emergencia sanitaria. Este reacomodamiento del marco tarifario permite a la empresa calcular cuál es el costo de producción, distribución y sostenimiento de la infraestructura. Pero también llevamos adelante un proceso de reducción y control de gastos fundamentalmente durante los dos primeros años y ahora estamos trabajando en innovación tecnológica y capacitación en recursos humanos. Se trabajó mucho en bajar costos en las contrataciones, se redujeron un 40 por ciento esos costos y en las licitaciones se redujo un 10 por ciento en la puja con empresas que ofrecen bienes y servicios. También hubo una fuerte reducción en horas extras en áreas no operativas, control de flota, se pusieron GPS en las unidades lo que permitió mayor control en el consumo de combustibles, se eliminaron algunos contratos históricos con empresas vinculadas al gremio, y se aplica un proceso de transparencia en licitaciones. Esto provocó un cambio muy fuerte, con una reducción en los tiempos de atención al reclamo de 25 días a 48 horas y en la resolución del problema entre 5 y 10 días

Renata Ghilotti, presidenta de Aguas 

-¿Se piensa en aplicar un nuevo aumento de tarifa?

-Es que hay una manera distinta de fijar el régimen tarifario. El monitoreo permanente de costos nos permite ir haciendo pequeños ajustes e ir acompañando la inflación que por más pequeña que sea nos pega en los insumos. En nuestra torta de gastos el mayor impacto lo tiene la energía eléctrica, el costo de personal -donde hicimos una gran reducción de contratos, horas extras, de personal tercerizado- y en  insumos para la potabilización del agua. Lo vamos ajustando para que no impacte en la tarifa como era antes cuando teníamos que pedirlo al gobierno, esto hizo que siempre se fuese detrás de la inflación y encima en las decisiones políticas de no aumentar la tarifa. Cuando Pullaro asumió el valor promedio de una tarifa era de 2 mil pesos, el 90 por ciento del dinero para cubrir costos operativos lo tenía que poner el gobierno, es decir una inequidad ya que cualquier santafesino tenía que financiar a Aguas que solo presta servicios en quince ciudades. Hay un cambio cultural y la gente comprendió que los servicios cuestan mucho sostenerlos y cuando uno quiere tenerlos sale plata y tiene que pagar por ello. Pese al reacomodamiento tarifario, no bajó la recaudación, la gente entiende y hace un esfuerzo. Todo ese dinero que iba en sostener la empresa ahora se invierte en obras y este gobernador será el de mayor inversión histórica en obras para saneamiento.

-¿Se viene una etapa de obras en el centro de la ciudad?

-Estamos en una etapa de renovación de redes, la primera parte la hicimos en la zona de Lourdes y Pichincha y ahora vamos al centro para cambiar más de 10 mil metros de cañerías con una antigüedad de 100 años. También estamos a días de licitar el nuevo emisario sur, algo que estaba postergado desde 2015 cuando se derrumbó en la zona del puerto a la altura de Ayolas. Y el ministro Enrico ya anunció que está autorizada la licitación de la segunda etapa del acueducto Gran Rosario que permitirá la expansión del servicio de agua potable y mejorarlo para quienes hoy lo tienen.

-¿Desde cuándo y qué calles serán intervenidas en ésta nueva etapa de las obras en el centro?

-Estamos coordinando fechas con el municipio. Comenzarán el mes que viene. Posiblemente empecemos con calle Mendoza entre el 300 y el 100. Vamos a usar una metodología tracking, con perforaciones y no a cielo abierto, algo más rápido y sin tanto impacto en la zona, para que rápidamente se tape, y conectar al vecino en el mismo día una vez que se hizo la renovación de la red. 

 Ghilotti supervisando una de las obras de Aguas en la ciudad

-Habla de mejora y mayor rapidez en la resolución de los problemas, pero corralitos sigue habiendo

-Hay vallas porque hay muchas obras y otras porque van apareciendo reclamos. Ante un reclamo de baja presión, a veces hay que cambiar tramos de caños y es lo que vemos. Los corralitos van a seguir estando porque es el trabajo cotidiano a la hora de acudir a una emergencia, todas esas acciones de inversión van seguirán llevando tiempo y no es de un día para el otro. Hubo mucha desinversión durante 20 años. Antes no había plata ni para pagar los sueldos. No había repuestos ni siquiera para cambiar una bomba en planta Baigorria. Eso te muestra el estado de fragilidad del sistema, lo primero que hicimos fue trabajar en emergencia y shock para sostener el servicio, ahora vamos a modernizarlo y mejorarlo y con obras como la expansión del acueducto Gran Rosario (desde Salvat hasta Seguí que apunta a mejorar el servicio en barrios como Fisherton y Godoy y expandirlo a otros) y ojalá pueda concretarse la tercera etapa con impacto para zona sur y Villa Gobernador Gálvez.

-¿La ampliación de la planta Baigorria está parada por falta de fondos nacionales?

-Camina muy lento. Hubo un parate desde noviembre pasado hasta hace veinte días cuando hubo una reunión con Nación. Se volvió a activar ya que hubo un depósito de uno 400 millones de pesos sobre una deuda total de 2 mil millones que tiene Nación con la empresa. Se está reactivando de a poco, no está parada definitivamente, no está en ritmo de obra que debiera estar. La obra se encuentra en un 50 por ciento, con la estructura edilicia casi terminada aunque falta la inversión en tecnología para bombas y sistematización, el corazón operativo de la planta.

-¿Cómo se entiende que su partido, el PRO, es socio de un gobierno nacional que retacea fondos a la provincia y que usted lo padece?

-El PRO Santa Fe forma parte de Unidos y su presidenta (Gisela) Scaglia. Nosotros apostamos a ese frente, podemos dar cuenta que cuando la política deja mezquindades de lado eso es posible. Es un frente donde hay espacios antagónicos, como el socialismo y el PRO, y encontramos puntos de acuerdo. En lo personal creo que el gobierno nacional está yendo en lo correcto en lo macro pero hay formas que no me gustan. Hay medidas que son correctas y en otras vamos a plantear diferencias. Los funcionarios del PRO convocados han sido acertados. Somos críticos como lo fue Macri cuando pasó por Santa Fe. El PRO  es una alternativa a Milei en 2027. 

Ghilotti junto al ministro Enrico 

-¿Estás de acuerdo con abrirle la puerta en Unidos a La Liberta Avanza )LLA)?

-Nunca hay que cerrar el dialogo. Te lo demuestra Unidos. El PRO surgió y fuimos opositores al Frente Progresista y hoy nosotros somos parte del proceso de Unidos. Posiblemente Rosario necesite realmente una fuerte transformación, que comenzó con la gestión provincial de Pullaro. Necesitamos ampliar el frente, para eso se necesita mucho diálogo y eso cuesta con dirigentes de LLA porque no están dispuestos a eso y es una lástima porque podemos cerrar una puerta histórica. Posiblemente pueda darse, pero se necesita mucha voluntad de diálogo.

-¿Qué hará el PRO en 2027 en la provincia y en Rosario?

-Apostamos a fortalecer Unidos, acompañar a Pullaro si decide ser candidato, entiendo que es el mejor. La idea es seguir fortaleciendo dentro del frente, mostrando alternativas. Ahora tenemos con dirigentes con experiencia de gestión y también en Rosario. 

-¿El PRO tendrá candidato propio en la puja por la intendencia?

-Lo va a tener. Hay que formar un único proyecto, sólido, con la mejor persona. Hay varios con intenciones para ellos de debe dar una discusión interna y buscar a alguien con el mejor perfil. Pueden ser Cristian Cunha, Federico Angelini y yo puedo aportar mucho en materia de gestión. Ese es el camino. Nuevos líderes, personas con experiencia de gestión, tenemos intención y voluntad de mejorar la ciudad.