El proyecto de reforma electoral que envió el gobierno nacional al Congreso incluye, entre otros puntos, la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial prevista por ley. Se lo hace “sin decirlo” ya que el expediente elimina por completo el artículo del Código Electoral donde figura esa instancia para los candidatos a la máxima magistratura durante la campaña electoral. La explicación oficial es que “si desaparecen las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias)” (uno de las propuestas incluidas en la reforma) “se podría dar un debate de hasta quince candidatos con dispares posibilidades de ganar”. Si esto se aprueba quedará a decisión de cada candidato si acepta o no estar en un debate ya que no será obligatorio como hasta ahora.
La reforma electoral que impulsa el presidente Javier Milei propone la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de los partidos políticos, la incorporación de Ficha Limpia, la suspensión de las elecciones de los parlamentarios del Mercosur, modificaciones en la Boleta Única Papel, la prohibición de contratar consultores extranjeros y la cuestión de los debates, entre otros. El proyecto ingresó por el Senado y por estas horas el oficialismo busca los apoyos suficientes como para empujar la propuesta.
El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, el rosarino Nicolás Mayoraz (La Libertad Avanza) confirmó a Radio2 que “desaparece la obligatoriedad” del debate presidencial y “deja de ser un requisito” para los candidatos durante la campaña proselitista. El motivo es que “si desaparecen las PASO ya no tienes el filtro que tenías antes y se puede dar un debate de diez o quince candidatos con dispares posibilidades de ganar o pasar a un ballotage”. Y admitió que “en charla con otros diputados” la idea es que los candidatos _con la nueva ley_ podrán decidir “si les conviene o no dejar una silla vacía” en los debates pero ya no será obligatoria su asistencia.
La propuesta prevé “en su artículo 30 la sustitución por completo del Capítulo IV bis del Código Electoral Nacional y el nuevo capítulo IV bis termina en el artículo 64 quater y omite, desde el propio título, los artículos 64 quinquies a 64 duodecies que regulan el debate”, según explicaron a Rosario3 desde la Cámara Nacional Electoral (CNE). “Lo hacen sin decirlo” graficaron sin otra mención a la intención oficialista de terminar con la obligatoriedad del mismo.
La ley 23.337, sancionada en 2016, fue la que instauró el carácter obligatorio de los debates presidenciales para todos los candidatos que hayan superado el piso de votos establecidos en las primarias. Quienes incumplan serán sancionados con el no otorgamiento de espacios de publicidad audiovisual que ofrece el Estado. La autoridad de aplicación es la CNE quien deberá organizar y coordinar la instrumentación de “dos instancias de debate, uno de los cuales deberá llevarse a cabo en el interior del país, en la capital de la provincia que determine la Cámara”. Además, “los debates tendrán lugar dentro de los veinte y hasta los siete días anteriores a la fecha de elección”. Y en el caso de que haya ballotage, “se realizará un debate adicional, con los candidatos que accedan a la elección definitoria, el que tendrá lugar dentro de los diez días anteriores a la fecha de la elección”. La ley fija que “el debate presidencial obligatorio será transmitido en directo por todos los medios pertenecientes a Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado” y sus señales “serán puestas a disposición de todos los medios públicos y privados del país que deseen transmitir el debate de manera simultánea, en forma gratuita”. También la ley prevé la posibilidad de un debate electoral entre los candidatos a vicepresidente de las diversas fórmulas, si es que existiera la voluntad de realización.
Es así como en 2019 se hicieron los dos debates previos al triunfo electoral de Alberto Fernández. En esa oportunidad el primero tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral de la capital santafesina y el segundo en la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mientras que cuatro años después se repitieron los dos encuentros antes de las elecciones generales: uno se hizo en la ciudad de Santiago del Estero y el otro en la misma sede de la UBA. Y como hubo segunda vuelta, se convocó a una tercera instancia donde se cruzaron Sergio Massa y Javier Milei, convirtiéndose éste último en el elegido por la ciudadanía.
Para esa oportunidad, al líder libertario le costó aceptar las condiciones de la discusión pública y fue uno de los que puso más objeciones a las pautas fijadas por la CNE. Es más quienes se sentaron a la mesa de las negociaciones a la hora de la organización fueron la hoy secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, hoy enfrentados en una dura interna dentro de la Casa Rosada.
Antes de la ley, el primer debate presidencial de la historia argentina fue en 2015. Convocado por Argentina Debate _una organización no gubernamental conformada por políticos, empresarios, periodistas y escritos cuyo lema fue instaurar al debate presidencial como Bien Público_, el 4 de octubre tuvo lugar en la sede de Derecho de la UBA. Allí asistieron todos los candidatos a presidente que habían llegado a las generales, menos el del oficialismo (Daniel Scioli). Como hubo balotaje, se convocó a otro donde debatieron el finalmente electo Mauricio Macri y, ahora sí, el candidato del Frente para la Victoria.
Haber logrado hacer un debate presidencial en el país resultó un verdadero mojón para la democracia argentina porque la mayoría de los países, incluido de Latinoamérica, ya tenía una rica historia en la materia. Es más, Argentina Debate organizó un encuentro de especialistas para asesorarse en cuanto a la organización y uno de los visitantes fue un brasileño que se dio el gusto de decir, mitad en broma y mitad en serio: “Argentina, decime qué se siente no tener un debate presidencial” parafraseando a la canción del Mundial que los hinchas argentinos le dedicaron a sus pares de Brasil cuando quedaron eliminados de la Copa del Mundo siendo locales en 2014.
Es decir que sin una ley que los declarase obligatorios se pudo hacer un debate presidencial, sin embargo con la obligatoriedad establecida por la ley vigente hizo que se convirtiera en una instancia decisiva dentro de las campañas electorales, como ocurre en buena parte del mundo.
Antes del 2015, el único intento de sentar en una misma mesa a dos contrincantes que buscaban llegar a la Casa de Gobierno fue el del periodista Bernardo Neustadt quien llamó a su programa Tiempo Nuevo a los aspirantes más convocantes de la elección de 1989. Sólo asistió el radical Eduardo Angeloz mientras que el justicialista Carlos Menem dejó la famosa “silla vacía”. Igual el riojano se impuso de manera contundente en las urnas.
A todo esto, los debates televisivos de candidatos en la provincia y en Rosario no tienen una ley que los prevea. Surgieron hace 23 años a partir de la iniciativa de Canal 3 cuando hizo el primer cruce con los candidatos a la intendencia de la ciudad en 2003. En 2011 debatieron los aspirantes a la gobernación y al Palacio de los Leones en los estudios de Canal 5. Y desde 2015 hasta el 2023 El Tres TV fue el organizador de los debates para los cargos ejecutivos y legislativos de la provincia en las diferentes instancias logrando altos niveles de audiencia y sumándose otras emisoras colegas a la retransmisión de los mismos.