La música tiene una estrecha relación con las emociones y puede influir en el estado de ánimo, el autoconocimiento y la manera en que las personas procesan sentimientos intensos. Ahora, una investigación publicada en Scientific Reports sugiere que determinados géneros, como el heavy metal, podrían ayudar a afrontar mejor el malestar y a tolerar determinadas experiencias dolorosas.
El trabajo fue realizado durante el festival Wacken Open Air, uno de los encuentros de metal más importantes de Alemania. Allí, la investigadora del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Lydia Schneider analizó junto a su equipo a 122 aficionados al género para estudiar si la experiencia musical podía influir en la tolerancia al dolor.
Para evaluar esa capacidad, los participantes debieron mantener la mano y el antebrazo dentro de un dispositivo con agua helada durante el mayor tiempo posible. Mientras realizaban la prueba, los investigadores registraron además su frecuencia cardíaca mediante un electrocardiograma.
Los resultados mostraron que los asistentes al festival no presentaban una sensibilidad al dolor diferente de la de otras personas, pero sí lograban tolerar durante más tiempo el malestar provocado por el frío. Según los investigadores, la intensa experiencia musical y emocional vivida durante varios días podría haber favorecido una mayor capacidad para afrontar sensaciones desagradables.
La investigación parte de un dato especialmente relevante para quienes padecen dolor crónico: la ira reprimida puede contribuir a intensificar la percepción del dolor. En ese sentido, Schneider explicó que el equipo buscó analizar qué ocurría cuando las personas se exponían a un género que, como el heavy metal, expresa abiertamente emociones como el enojo.
Los investigadores plantean que escuchar música asociada con emociones desagradables no necesariamente implica empeorar el estado de ánimo. Por el contrario, podría ofrecer una vía para reconocer y regular esas emociones en lugar de intentar ocultarlas o reemplazarlas inmediatamente por otras consideradas más positivas.
El coautor del estudio, Tom Fritz, señaló que la aceptación de estados emocionales desagradables y de situaciones difíciles es un componente importante de la resiliencia y la tolerancia al dolor. Desde esta perspectiva, la música que transmite ira podría convertirse en una herramienta para algunas personas que experimentan esa emoción vinculada con el dolor crónico.
De todos modos, los especialistas advierten que se trata de resultados iniciales y que todavía hacen falta nuevas investigaciones para determinar si el efecto puede reproducirse en otros eventos, géneros musicales y grupos de personas. Además, las correlaciones fueron más claras entre quienes no habían consumido alcohol o lo habían hecho en cantidades bajas o moderadas durante la jornada. Por ahora, el estudio abre una nueva línea de investigación sobre el vínculo entre música, emociones y percepción del dolor.
Fuente: SINC.