El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes en las Américas mostró un crecimiento sostenido en los últimos 20 años y se consolidó como la tercera causa de muerte entre personas de 10 a 24 años. Así lo reveló un estudio publicado en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas, elaborado con datos de 35 países de la región.
Según el informe, en 2021 murieron por suicidio 18.157 jóvenes en América. Aunque tres de cada cuatro fallecimientos correspondieron a varones, el incremento más acelerado se registró entre las mujeres. Además, el aumento más marcado se observó en el grupo de entre 10 y 14 años, una franja etaria que preocupa especialmente a los especialistas en salud pública.
El director de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, señaló que el crecimiento de los casos representa “una señal de alerta”. El funcionario destacó la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y garantizar que niños, adolescentes y jóvenes puedan acceder a apoyo psicológico y acompañamiento de manera temprana.
El estudio indica que existen múltiples factores asociados al aumento de los suicidios en edades tempranas. Entre ellos aparecen los problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, el consumo de sustancias, la exposición excesiva a entornos digitales, el ciberacoso, las presiones sociales y el acceso a medios letales. Los especialistas remarcan que muchos de estos factores pueden prevenirse o tratarse si son detectados a tiempo.
En ese sentido, Renato Oliveira e Souza sostuvo que es fundamental reforzar la detección temprana e implementar intervenciones en escuelas y comunidades. También remarcó la importancia de ampliar el acceso a servicios de salud mental y de promover medidas para restringir el acceso a métodos letales.
La investigación, realizada junto a especialistas de la Universidad de Stony Brook, mostró que la tasa de mortalidad por suicidio en jóvenes de 10 a 24 años pasó de 5,7 a 7,84 muertes cada 100.000 habitantes entre 2000 y 2021. El incremento fue generalizado en la región, aunque con niveles particularmente elevados en América del Norte y algunos países del Cono Sur.
Frente a este escenario, la OPS lanzó en 2025 la Iniciativa para la Prevención del Suicidio en las Américas, orientada a fortalecer los planes nacionales, ampliar los servicios de salud mental y reducir el estigma que aún existe alrededor de estas problemáticas. Desde el organismo insistieron en que el suicidio es prevenible y subrayaron la necesidad de un trabajo coordinado entre gobiernos, sistemas de salud, escuelas, familias y medios de comunicación.
Fuente: OPS/PAHO.