Rosario Central tuvo una noche de ensueño. Porque le salió bien todo lo que había planeado: superó claramente a Newell’s en el campo, pudo plasmar esa supremacía en el marcador y se regaló una goleada inolvidable, con gol de taco incluido. Su adversario terminó tirado en la cancha sin sus referentes: Pablo Pérez y Maxi Rodríguez, increíblemente, acabaron mirándolo desde afuera.

Los goles del éxito centralista: Marco Ruben a los 16 minutos del primer tiempo; Nicolás Ferreyra, a los 15' del complemento; y Luca Martínez Dupuy a los 34'. Los de Arroyito llevan seis clásicos sin caídas: 4 victorias y 2 empates. Y como plus, alcanzaron a River en la cuarta posición del grupo A.

La diferencia entre uno y otro fue notoria. Los de Arroyito marcaron desde el principio que tendrían las riendas en sus manos, coparon el mediocampo y empezaron a tejer la superioridad volcando sus ataques por la derecha, con Vecchio retrasado iniciando el juego, el tándem Gamba-Martínez penetrando por ese costado y Luciano Ferreyra sorprendiendo por la otra banda.

El gol llegó apenas pasado el cuarto de hora: una gran jugada colectiva que comenzó Vecchio abriendo sobre la derecha, Gamba desbordó, Martínez recibió y cedió para Ruben, que controló y definió de manera exquisita.


A partir de ahí, Central tuvo el control futbolístico y sobre todo mental del pleito. Newell's fue muy lento y predecible. Tuvo sólo dos chances: un disparo ancho de Franco Negri, que capitalizó un rechazo de Broun con los puños; y un desborde y tiro de Cingolani por derecha tras pase de Calcaterra que Fatura mandó al córner. Nada más.

En el entretiempo, Burgos sacó a Pablo Pérez por Julián Fernández. Y a los 13’, lo sentó en el banco a Maxi Rodríguez, dejando a dos de los principales referentes fuera de la parte decisiva del partido. Dos minutos más tarde de la salida de la Fiera, llegó el segundo tanto: tras un córner desde la derecha, Nicolás Ferreyra desvió con el taco el remate de Blanco y estiró la ventaja. Con un lentísimo Lema y un Scocco desdibujado como pilares anímicos, Newell’s sufrió la última media hora casi sin tener una chance clara de gol.

El tercero cayó como fruta madura: a los 34’, después de varias réplicas fallidas (la mayoría tapadas por Aguerre), Luciano Ferreyra dejó sólo a Luca Martínez Dupuy y el mexicano no perdonó: clavó el tercero con un remate cruzado y bajo que le bajó el martillo a un partido que ya estaba volcado hacia su costado desde hacía rato.

La imagen que dejó Newell’s fue desoladora: Pablo Pérez y Maxi Rodríguez (¿en su último clásico?) sufriendo desde afuera, el equipo sin libreto ni energía y sólo sostenido por un arquero que parecía tener varias manos más.

La tercera derrota consecutiva del ciclo del Mono desnudó sus serias deficiencias tácticas y dejó expuesto al DT con decisiones típicas de alguien que (raro por su experiencia) no llegó a entender la trascendencia de este partido.

Central es todo festejo: el Kily González pasó el examen más exigente para, a partir de ahora, trabajar con mayor tranquilidad después de la segunda victoria al hilo. Y hasta puede ilusionarse con la clasificación a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional, porque ahora está igual que River en la cuarta posición del Grupo A.

Del otro lado, Newell’s es toda preocupación. Afuera del torneo local, con 1 punto sobre 6 en la Copa y un papelón futbolístico en el cotejo que todos sus hinchas querían ganar.