La de este domingo fue otra tarde gloriosa para la carrera de Ángel Di María, quien abrió el clásico rosarino para Central y fue determinante para quedarse con una nueva victoria ante Newell's, esta vez en el Coloso. Además, para Fideo fue todavía más especial porque decidió jugar pese a no estar en las mejores condiciones físicas a raíz de una molestia muscular que se resintió en la práctica del sábado, un día antes del encuentro.

“Si no era el clásico, no hubiese jugado. Estoy agradecido a los kinesiólogos y a los médicos para poder jugar lo mejor posible. Por momentos dolía y en otros no, había que meterle, era el clásico, me deben quedar uno o dos como mucho y quería jugarlo”, explicó Angelito luego del triunfo en el Parque Independencia.

El ídolo canalla dijo que fue “un poco egoista porque no estaba al cien por ciento” pero que todos sus compañeros le habían pedido que jugara esta tarde. Sobre su gol en el comienzo del segundo tiempo, declaró: “La única manera en que no me molestaba (la pierna) era agarrarla de aire”.

“Volvimos a ganar, seguimos jugando bien y adentro de la cancha se ve. El equipo estaba funcionando aunque no se daban algunos resultados”, analizó Di María sobre el rendimiento del equipo en este comienzo de temporada.