El ítalo argentino Andrea Nigosanti se alzó con la medalla de plata en esgrima tras una vibrante final albiceleste en los Juegos Suramericanos en Rosario. Su caso trascendió por todo el país porque, a pesar de haber nacido y crecido en Italia, donde, de hecho, conoció su deporte y vive actualmente, eligió competir por Argentina. En diálogo con Radiópolis (Radio 2), contó por qué.
"Yo nací en Italia, en Pésaro, y empecé a hacer esgrima en Pésaro", explicó. Sin embargo, su conexión con Sudamérica es profunda y viene de generaciones anteriores: “Mi viejo nació en Argentina, en Ramos Mejía, y mi abuelo tiene un legajo con Argentina muy grande porque trabajó muchísimos años en Argentina”.
Esos lazos familiares fueron determinantes a la hora de definir los colores que defendería en su carrera deportiva: “Cuando era pequeño, mi padre y mi abuelo me hablaban de Argentina, por eso cuando tuve que tomar la decisión de elegir para competir, elegí Argentina”.
Aunque lleva unos cinco años participando en copas del mundo y panamericanos con la bandera nacional, destacó que ésta fue su primera vez que representaba al país en un Suramericano y lo definió como "una emoción única".
Una final soñada y el esfuerzo amateur
El torneo culminó con un enfrentamiento ideal, ya que Nigosanti disputó el oro frente al misionero Augusto Servello, quien finalmente se quedó con el primer puesto. "Creo que fue una final histórica para Argentina, creo que nunca fue una final así entre dos argentinos", valoró y se valoró: "Yo pienso que yo no perdí la medalla de oro, gané la de plata".
Más allá de los logros deportivos, el atleta expuso la dura realidad que enfrentan los deportistas para sostenerse. en la élite. Lejos de vivir exclusivamente de la esgrima, Nigosanti debe combinar sus entrenamientos con sus responsabilidades laborales y académicas en Padua, donde trabaja como preparador físico y estudia un Máster en Preparación física. De hecho, tuvo que rendir un examen a distancia en medio de los Juegos. "Me fue bien", reveló.
Aunque Italia es una potencia mundial en la disciplina y el Estado brinda apoyo a sus representantes, el atleta reafirmó su decisión por Argentina. Explicó que entrena casi todo el año en Europa, con rutinas de doble turno cinco días a la semana, debido al altísimo nivel que exige la competencia.
No obstante, antes de este último desafío, el esgrimista viajó especialmente para acoplarse al equipo nacional. Según contó, estuvo "acá en Argentina para entrenarme con la selección, para hacer grupo, para estar todos juntos y eso me pareció muy bueno".



