El debut del rosarino Bernardo Pucciariello, con tan solo 18 años, en el primer equipo de Toulouse en el Top 14 francés fue una de las noticias más importantes del mundo ovalado. Y no solo del argentino, porque el jugador que hasta hace un par de meses jugaba en las juveniles de Jockey Club puede optar por representar a Los Pumas (por tener padre argentino), a Italia (por tener madre italiana) o a Irlanda (por nacimiento). En diálogo con Rosario3, Bernardo expresó que hoy se inclinaría por la camiseta albiceleste, aunque su estreno en el primer equipo del club francés —uno de los más importantes del Viejo Continente— encendió las alarmas en Roma y Dublín.
A mitad de 2026, cuando Toulouse, máximo ganador del Top 14 y de la Champions, anunció a Pucciariello como nuevo jugador de la Academia y con posibilidad de sumar minutos en los Espoirs (equipo de Menores de 22 años utilizado para desarrollar jugadores), causó sorpresa en los medios nacionales. El rosarino se sumaba así al rufinense Santiago Chocobares, a los cordobeses Juan Cruz Mallía y Efraín Elías, más el bonaerense Tomás Rapetti. Estos últimos dos llegaron tras jugar con Los Pumitas y tuvieron un año de adaptación en la Academia con pocos minutos en el primer equipo.
Un estreno inolvidable en el clásico galo
"El debut fue una cosa increíble realmente, una experiencia que disfruté desde el día que me avisaron que iba a jugar en la semana. Me puse en la cabeza el objetivo de solamente disfrutar y no pensar en nada más, así que desde ese jueves hasta el día del partido fue una experiencia inolvidable. Además se ganó y el clásico encima, y de visitante. Se jugó en Castres, que era muy difícil, y fuimos con un equipo joven con varios jugadores que debutaban. Estoy muy contento por todo lo vivido, y más porque tuve mucha ayuda de Juanchi (Mallía), que jugaba y por suerte estaba de apertura, así que me ayudó un montón con las jugadas y todo", le contó Bernardo a Rosario3, con una felicidad indisimulable.
Toulouse tiene la costumbre de contratar jóvenes promesas y formarlas: es un club muy respetado que, aunque persigue la excelencia, forma verdaderamente jugadores para el futuro. "El mejor consejo, justamente en ese sentido, estuve hablando mucho con los argentinos antes del debut, porque todos pasaron por lo mismo. El consejo de todos era simplemente que se sabía que iba a ser un partido cerrado, así que básicamente que haga lo básico y trate de no hacer cosas raras, porque no era un partido para eso. Me dijeron que disfrute, que no piense en nada más y que juegue al rugby, que es lo que sé hacer", agregó el ex jugador de Jockey Club.
La disputa de tres seleccionados y el deseo albiceleste
Se habló mucho en Argentina del debut tan prematuro a los 18 años y de la proyección a futuro de Bernardo, quien por nacimiento, ascendencia de padres/abuelos o residencia puede optar por jugar para Argentina, Italia o Irlanda. Cuando se le preguntó si sueña con jugar en Los Pumas, el potente centro respondió: "Todavía siento que tengo 18 años y soy chico como para ponerme a pensar en el seleccionado; obviamente que me gustaría estar lo más pronto posible. Pero bueno, hoy en día yo creo que por toda la trayectoria me inclinaría más por Los Pumas".
El futuro de Bernardo es todo un tema. Que Toulouse no solo lo haya elegido a sus 18 años, sino que le diera la posibilidad de debutar tan joven en el primer equipo, habla a las claras de que hay un potencial enorme. Este hecho encendió alarmas en seleccionados como Italia e Irlanda, que siempre están a la caza de talentos para reforzar sus planteles, convirtiéndose en un asunto que la UAR debería seguir de cerca para resolver en el futuro inmediato.
Bernardo nació en Irlanda cuando su papá, Federico, jugaba en Munster, mientras que su mamá es italiana. Sus padres se conocieron en los primeros años de Federico en Europa, cuando emigró en los '90 desde Jockey Club Rosario para jugar profesionalmente en Inglaterra y Francia. Su paso por Munster fue muy destacado (donde ganó la Champions y fue invitado a jugar en Barbarians), además de haber representado a Italia en el Mundial de 1999 y en el Seis Naciones 2002. Su hermano mayor, Martino, también con paso por las juveniles del Verdiblanco, emigró años atrás, optó por representar a Italia y hoy se desempeña en Provence de Francia en la ProD2.
Adaptación, el estilo Toulouse y el festejo a la distancia
La adaptación no es fácil, sobre todo por la barrera idiomática, pero al contar con varios argentinos en el club, las cosas se hacen mucho más sencillas: "Tengo la suerte de tener a cuatro argentinos en el club que pasaron por un montón de cosas y algunos llevan muchos años. La verdad que eso me ayudó muchísimo para mi integración acá en Francia. Estamos mucho tiempo juntos, a veces cuando tenemos un día o una tarde libre vamos a tomar un café, y compartir tiempo seguido me ayuda para ir enterándome y hablando con ellos, que saben un montón de todo, tienen mucha experiencia y me allanan el camino en muchos sentidos".
Sobre los aspectos que lo deslumbraron de la institución gala, remarcó: "Toulouse es el mejor club del mundo para mí. Se destaca por jugar de una manera realmente muy natural; cuando llegué me di cuenta de que juegan muy sueltos y los entrenamientos también son así. Es un juego poco estructurado y obviamente vuelven a las bases cuando en el partido o en el entrenamiento no están saliendo las cosas, pero después es un rugby muy divertido, de mucha dinámica, de jugar de pie y usar el offload. Es un estilo que lleva tiempo acostumbrarse, pero es muy divertido".
Semanas antes de su debut en Primera con Toulouse, sus compañeros de la camada 2008 de Jockey Club se consagraron campeones del torneo M19 de Rosario, certamen en el que Bernardo jugó un puñado de partidos tras sumar minutos a principios de temporada luego de una lesión en el hombro sufrida en julio de 2025: "Mis amigos salieron campeones en M19 de Rosario y la verdad que todos estaban muy contentos ese día. Jugué en los Espoirs, pero apenas terminé me puse a ver y enganché el segundo tiempo. Iba escuchando y llamando para que me vayan contando, pero sí vi el partido por YouTube. Estoy muy contento por todos los chicos; me fui hace poco, así que me puse muy feliz de ver bien al equipo y haber ganado. Hablé con los chicos y festejaron a lo grande".
Bernardo es otro caso de los jóvenes talentos que emigran a tan corta edad: sin haber debutado en la primera de Jockey Club ni disputado un Mundial M20 con Los Pumitas (aunque en 2025 jugó con Los Pumitas M18 un torneo Sudamericano), es un talento con un enorme futuro por moldear. Hoy está en uno de los mejores lugares del mundo para crecer y, mientras en Rosario todos sueñan con verlo vestir la celeste y blanca con el Yaguareté en el pecho, la balanza de la joya de 18 años ya empieza a inclinarse por la Argentina.



