La rusa Diana Shnaider, que hasta este año sólo había ganado dos partidos Roland Garros, se clasificó para semifinales al sorprender a la bielorrusa Aryna Sabalenka, finalista del año pasado y número 1 del mundo, 3-6, 7-5 y 6-0. Fue una inesperada derrota; hasta hoy no había cedido un set y buscaba sumar su primera corona en París y su quinto “grande”. 

La zurda número 23 del ránking se medirá por un puesto en la final a la 114, la polaca, también zurda, Maja Chwalinska, que desde la fase previa alcanzó las semifinales tras derrotar a la rusa Anna Kalinskaya, 25 del mundo, 7-6(3) y 6-3.

Según reseñó EFE, Sabalenka protagonizó uno de los derrumbes más impresionantes que se recuerdan en el tenis: de tener dominado el duelo a despedirse con el primer 6-0 que encaja desde hace más de dos años –cuatro años sobre tierra batida– ante una rival que nunca había superado los octavos de final de un “grande”.

La biolorrusa tenía el partido bajo control tras anotarse la primera manga e ir 5-3, con su servicio a su favor, para cerrar el duelo. Pero en ese momento el rumbo del partido dio un giro radical, la rusa de 22 años y su característico pañuelo en el pelo arriesgó más, soltó su brazo para poner en problemas a la número 1, que empezó a tener dudas. La confianza cambió de bando y Shnaider empezó a sumar puntos sin que su rival, cada minuto más desencajada, pudiera ganar un juego más.

Sabalenka, que buscaba su triunfo 400 en el circuito, una marca que sólo seis tenistas en activo tienen, se quedó a las puertas de sus sextas semifinales consecutivas en Grand Slam. Cayó víctima de la epidemia de favoritos que afecta a este Roland Garros, que ya había visto caer, antes que ella, a la defensora del título, la estadounidense Coco Gauff, a la número 2 del mundo, la kazaka Elena Rybakina, y a la polaca Iga Swiatek, cuádruple ganadora en París.