Central sumó una nueva estrella en este ciclo virtuoso que arrancó con el equipo del inolvidable Miguel Ángel Russo en 2023. Para ello necesitó de la jerarquía de Angelito Di María, que, como él dijo, se inspiró en Messi para meter casi al ángulo del palo del arquero un tiro libre que rescató al equipo de Almirón pasados los 20 minutos de un partido que perdía desde la primera jugada y estaba bastante complicado.
Fue el punto de inflexión de un desarrollo cargadisimo de cuentas pendientes que al final terminó, antes de la entrega de premios, en un bochorno entre jugadores que, probablemente, sean los menos responsables del contexto en el que se jugó y el clima que se generó durante el juego con varias situaciones polémicas que quedarán en el recuerdo al fin, pero que también marcaron un arbitraje que no estuvo a la altura de las circunstancias.
Eso no es culpa de Di María, que también convirtió un polémico penal, ni de Julián Fernández, que definió de manera exquisita en un arco que no tenía arquero.
Jorge Almirón tuvo su revancha, su momento de reconocimiento y también se debe rescatar la parte que le corresponde a la dirigencia auriazul, que bancó como pocas gestiones lo hacen a un entrenador que hasta aquí nunca gozó de la empatía del pueblo auriazul.
“Hasta mi mamá me pide que lo eche”, dijo Belloso en conferencia de prensa hace unos tres meses y medio. En aquel momento, fue precisamente Estudiantes, y por la Copa Argentina, el equipo que sometió a Central. Más tarde llegó la eliminación en la Copa Libertadores y la Supercopa Internacional se transformó en una especie de juicio final para un entrenador que también había sido criticado por el empate en el clásico frente a Newell’s en el Gigante de Arroyito.
Central sumó una estrella en una de las etapas más preponderantes de la historia de una institución enorme que necesita alimentarse de su propia gloria para seguir creciendo.
Hay pibes de 20 que están convencidos que esto es lo normal para Central. Y no lo es. Se mal acostumbraron a un protagonismo creciente en lo futbolístico desde el regreso a la máxima categoría. Ya hace un tiempo el crecimiento exponencial se da también desde lo institucional.
Y a pesar de los logros, como la Supercopa Internacional, ahora sólo necesita robustecer un poco más un plantel ya fortalecido para que el protagonismo trascienda las fronteras.
Es un desafío que el club está en condiciones de asumir y debe afrontar. Es el objetivo que se debe trazar.
Deportivamente está a la altura de los principales equipos del país, institucionalmente no debe dejar pasar el tren. Suele pasar muy pocas veces y el club debe subirse.
Un prócer canalla, el Patón Bauza, dijo alguna vez en otra etapa importante del club que había que aprovechar el momento porque no se sabe cuándo se podrá repetir.
En eso debe andar el pueblo canalla, que festejó una nueva estrella, una de esas modernas de un partido que también sirve para poblar las vitrinas.



