Menudo intríngulis atraviesa la comisión directiva de Newell’s, que debe mantener un delgado equilibrio entre economía y fútbol para llevar adelante al club. Algunas de las incorporaciones son refuerzos y otras prácticamente apuestas consensuadas entre la dirigencia y el cuerpo técnico para engrosar a un plantel que necesita fortalecerse para afrontar una temporada crucial después de lograr la permanencia en la categoría en el epílogo del torneo anterior.
Para la etapa que arranca, Newell’s solo tiene por debajo en la tabla de los promedios a Banfield y a Sarmiento, además de Gimnasia de Mendoza y Estudiantes de Río Cuarto, recientemente ascendidos.
En esta coyuntura, los errores se pagan muy caros. Bien podría decirse que la conformación del plantel es excluyente para lo que viene, pero el contexto económico es tan complejo que no resulta sencillo compatibilizar una cosa con otra.
“El salario mensual aproximado del plantel era de entre 1.100.000 y 1.200.000 dólares. La intención es reducirlo más o menos a la mitad. Tenemos que bajar de los 1.600 millones de pesos mensuales a unos 750 millones. Estábamos con valores muy altos. Por ejemplo, el plantel de Lanús, que fue campeón de la Copa Sudamericana, tiene un salario mensual promedio de 600 millones de pesos. O sea, muy por debajo de los 1.600 nuestros. El salario mensual de Defensa y Justicia es de 400 millones. Las excepciones son Boca, River e Independiente, que pagan mucho. Y también estaba ahí Newell’s”, le dijo hace unos días el vicepresidente rojinegro Juan Manuel Medina a La Capital.
Y ahí parece estar el meollo de la cuestión: equilibrar las finanzas sin precarizar el rendimiento futbolístico.
En ese punto, es riesgoso bajar los salarios sin sufrir sacudones internos. Se necesita de una ingeniería muy bien armada para evitar que “el tiro salga por la culata”.
Es que cualquier tropezón deportivo metería al club en una vorágine de la que es muy difícil salir. Ya lo saben muy bien sus hinchas, que padecieron hasta el final el año pasado, conviviendo con el abismo hasta las últimas instancias.
En medio de ese choque de realidades, Newell’s contrató, por ahora, a Luciano Herrera (ya estaba en el club, pero negoció la compra del 80 por ciento del pase a Defensa y Justicia), Franco García, Walter Núñez, Nicolás Goitea, Gabriel Risso Patrón, Michael Hoyos, Gabriel Arias, Matías Cóccaro y Bruno Cabrera. Claramente, Arias, Cóccaro y Hoyos son los destacados del mercado de pases.
Por supuesto que Herrera, uno de los mejores en el plantel anterior, ya demostró su productividad y Cabrera, que viene de ser campeón en Chile, son futbolistas cuyos presentes generan cierta confianza para lo que vendrá.
Los otros cuatro son apuestas que tienen como objetivo principal engrosar el plantel. Una salvedad, Risso Patrón probablemente llegue para ser titular.
Todavía queda tiempo y hay negociaciones encaminadas para ampliar el cupo de incorporaciones, pero el mercado de pases de Newell’s muestra un delicado equilibrio entre necesidades y posibilidades.
Un plantel medianamente competitivo y una economía balanceada (saneada es imposible) son las grandes apuestas de esta gestión que intenta prácticamente refundar a una institución a la que la hicieron añicos.



