Los llamados “Enhanced Games” o “Juegos Mejorados” se han convertido en uno de los fenómenos deportivos más polémicos del año, tras celebrar en Las Vegas su primera edición oficial, una competición en la que los atletas pueden utilizar sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.
La idea rompe con uno de los principios fundamentales del deporte moderno: la lucha contra el dopaje. En estos juegos no existen controles antidopaje tradicionales y los deportistas pueden competir utilizando testosterona, hormonas de crecimiento, EPO o esteroides anabolizantes, siempre bajo supervisión médica y con productos autorizados por la FDA estadounidense, según explican sus impulsores.
¿Cómo funcionan los Juegos Mejorados?
El proyecto fue impulsado por el empresario australiano Aron D'Souza y financiado por inversores vinculados al mundo tecnológico y empresarial. La competición se plantea como una alternativa al modelo olímpico tradicional y defiende que los deportistas deberían poder decidir libremente sobre el uso de mejoras físicas y farmacológicas.
La polémica competencia recibe el aporte financiero del hijo mayor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump Jr., quien antes de la realización de los Juegos, aseguraba que "la libertad permitirá pulverizar los récords mundiales".
Los Juegos se centran en disciplinas donde el rendimiento físico es especialmente medible: atletismo, natación y halterofilia (levantamiento de pesas olímpico) . Las pruebas incluyen carreras de velocidad, natación en distancias cortas y levantamiento de peso. Además, ofrecen enormes premios económicos: algunos atletas pueden ganar hasta un millón de dólares si baten determinados récords mundiales.
A diferencia de los Juegos Olímpicos o los campeonatos oficiales, las marcas conseguidas no son reconocidas por organismos internacionales como la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), World Athletics o World Aquatics.
Apenas un récord, a pesar de dopaje
La conversación global sobre los Enhanced Games explotó después de que el nadador griego Kristian Gkolomeev rebajara el récord del mundo de 50 metros libres con un tiempo de 20,81 segundos. Sin embargo, la marca no será homologada oficialmente .
El nadador, que en cuatro Juegos Olímpicos nunca subió a un podio, ha servido a los organizadores para sacar pecho del evento, a pesar de utilizar un bañador que no está permitido y haber usado sustancias dopantes. "Hemos llegado a la cultura mainstream, estamos aquí para quedarnos, hemos cambiado el mundo esta noche", aseguró el CEO del evento, Maximilian Martin.
Los organizadores defendieron el resultado como una demostración de "la evolución del rendimiento humano", mientras que numerosas federaciones deportivas y expertos médicos denunciaron que el evento normaliza prácticas potencialmente peligrosas.
Tras más de cinco horas de pruebas, los participantes no habían conseguido una sola marca que mejorase las establecidas sin ningún tipo de dopaje, a pesar de contar con un amplio abanico de sustancias con las que poder mejorar el rendimiento físico. Fue en el último evento de la noche en el que se consiguió el único récord: el nadador griego Kristian Gkolomeev bajó la marca de los 50 metros libres nadando solo 0,07 segundos más rápido que Cameron McEvoy, quien ostenta la marca oficial.
Antes de esta marca, sin embargo, se produjeron varias victorias de competidores que decidieron participar sin consumir ningún tipo de sustancia, que amenazaron con romper la retórica de los organizadores.
El medallista de plata de los 100 metros en París, Fred Kerley, ganó su prueba y en sus declaraciones dejó un recado: "Tenéis que meteros un poco más de esa mierda". No fue el único que desde dentro criticó las bases del evento, Tristan Evelyn, que ganó la prueba femenina de los 100 metros aseguró que su victoria probaba que "ganar requiere algo más que química".
Entre el espectáculo y la controversia
Los promotores aseguran que todos los participantes pasan controles médicos exhaustivos y defienden que el dopaje ya existe de forma encubierta en el deporte profesional, por lo que prefieren un sistema "transparente y supervisado".
Sin embargo, organismos internacionales consideran que el proyecto envía un mensaje muy peligroso, especialmente a los jóvenes deportistas. La WADA ha llegado a calificar el concepto como "irresponsable y peligroso" por los posibles efectos físicos y psicológicos asociados al consumo de estas sustancias.
Las críticas también han llegado desde deportistas y aficionados. En redes sociales y foros como Reddit, muchos usuarios han cuestionado tanto el nivel competitivo del evento como la ética del modelo, mientras otros creen que simplemente hace visible una realidad que ya existe en el deporte de élite.
Pese a la polémica, los Juegos Mejorados han logrado exactamente lo que buscaban: convertirse en uno de los temas más comentados del panorama deportivo internacional y abrir un debate incómodo sobre los límites del cuerpo humano, la ciencia y el futuro del deporte profesional.



