River cerró la goleada 3-0 ante Blooming, por la Copa Sudamericana, con once futbolistas surgidos o potenciados en sus divisiones inferiores, en un dato que no pasó inadvertido en una noche de alivio para el equipo de Eduardo Coudet. El Millonario se impuso con goles de Maximiliano Salas, Fausto Vera y Lucas Silva, y se aseguró el primer puesto del Grupo H.
En el tramo final del encuentro, Coudet mandó a la cancha a Ulises Giménez, Santiago Lencina, Lautaro Pereyra y Jonathan Spiff, quienes reemplazaron a Fabricio Bustos, Fausto Vera, Tomás Galván y Maximiliano Salas. Con esos cambios, River terminó el partido con Santiago Beltrán; Ulises Giménez, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero, Facundo González; Santiago Lencina, Juan Cruz Meza, Lucas Silva, Lautaro Pereyra; Jonathan Spiff y Joaquín Freitas.
La particularidad llegó en una noche en la que el Millonario necesitaba una respuesta futbolística tras el golpe sufrido en el Torneo Apertura. Más allá del resultado, el cierre del partido dejó una imagen fuerte para el club: la cantera como sostén competitivo, con varios juveniles sumando minutos en un contexto internacional.
Entre los nombres destacados apareció Lucas Silva, autor del tercer gol con un remate desde afuera del área, mientras que Joaquín Freitas también tuvo participación directa en la jugada que derivó en el penal convertido por Vera.
De esta manera, River no solo logró la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana, sino que también dejó una postal simbólica en el Monumental: terminó el partido con once jugadores formados bajo el sello del club.



