Ciudad de México (enviada especial de Rosario3)._ "Esto es un caos, güey, pero es una ciudad mágica. Ya vas a ver". La frase la pronunció el taxista apenas subimos las valijas, mientras esquivaba autos, colectivos y puestos callejeros que parecían disputarse cada centímetro de asfalto. No mentía. El termómetro de la Ciudad de México a horas del partido inaugural de este 11 de junio en el imponente Estadio Azteca marca una mezcla perfecta de locura y fascinación.
Llegar no fue fácil. Cruzar la zona del mercado de La Merced fue sumergirse en un torbellino de olores, colores y bocinazos: una marea humana que ya viste la camiseta verde del "Tri". De ahí, el paisaje mutó drásticamente al pasar por la inmensidad del Zócalo, la plaza de armas de la ciudad, flanqueada por la imponente Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional, hoy blindados por la fiesta y la seguridad del torneo. Finalmente, el viaje terminó en la Zona Rosa, el histórico epicentro del entretenimiento y la vida nocturna capitalina, donde los hinchas de todo el mundo empiezan a copar las veredas.
Sin embargo, detrás del color de las banderas y la mística de una ciudad que se convierte en la primera en albergar tres mundiales en la historia, hay una tensión invisible que preocupa a los comercios locales.
Pantallas apagadas o multas millonarias
Cualquier argentino que viaje a un Mundial imagina las horas previas metido en un bar, rodeado de pantallas y pidiendo una cerveza bien fría para calmar la ansiedad. Pero acá, en México, esa clásica postal mundialista se topó con un freno legal inesperado.
Poner el partido de la selección mexicana en la televisión de un restaurante o bar ya no es tan simple como encender el control remoto. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi) y los especialistas en derechos de autor lanzaron una advertencia durísima: las cuentas residenciales de cable o plataformas de streaming (como ViX) son estrictamente para uso privado. Exhibir los partidos de la FIFA de forma pública en un negocio sin adquirir una licencia comercial específica es ilegal.
Y las consecuencias de romper la regla no son un llamado de atención. Según datos oficiales relevados por el portal especializado Xataka México, las sanciones económicas para los bares y restaurantes que transmitan los partidos sin el permiso correspondiente pueden alcanzar cifras astronómicas:
Las multas estipuladas pueden llegar hasta un millón de dólares. Además, las autoridades están facultadas para aplicar clausuras temporales de los locales por hasta 90 días y el secuestro de los televisores y equipos de sonido.
Ante el pánico generalizado de los comerciantes, que veían cómo se les escapaba la gran oportunidad económica del año, la Secretaría de Desarrollo Económico local salió a poner un paño de agua fría para aclarar el panorama.
La persecución del IMPI no va tanto contra el barcito de barrio que pone la tele de fondo, sino contra la "mercadotecnia de emboscada" (ambush marketing) y el lucro directo. Las multas millonarias apuntarán principalmente a los establecimientos que busquen sacar un beneficio comercial extra a costa del Mundial, es decir, aquellos que cobren un cover (entrada), fijen tarifas especiales para ingresar a ver los partidos o armen promociones usando de forma ilegal los logotipos, mascotas y marcas registradas de la FIFA. Si un bar pasa el partido de fondo sin cobrar de más ni usar los logos oficiales en sus carteles, en teoría, estará a salvo.
Después de más de ocho meses de negociaciones con la empresa que posee los derechos comerciales para la exhibición pública de los encuentros en México, CANIRAC logró un esquema preferencial para sus
afiliados. Los costos oficiales comunicados al organismo se dividen en tres categorías:
- De 1 a 5 mesas: 4,650 pesos mexicanos por todo el torneo (383.174 pesos argentinos)
- De 6 a 20 mesas: 13,950 pesos. (1.149523 pesos argentinos)
- Más de 20 mesas: 23,250 pesos. (1.915873 pesos argentinos)
Mientras tanto, la ciudad no duerme. Las clases y algunos comercios ya se suspendieron en la capital para liberar el tránsito ante el partido inaugural, y aunque las nubes amenazan con tormenta el caos está en marcha, y la pelota, a punto de rodar.



