La caída del pelo es, para el otro, uno de los primeros indicios de que una persona está atravesando por un tratamiento oncológico. Es también uno de los momentos más difíciles de sobrellevar para los pacientes con cáncer. Así lo entienden quienes hace tres años crearon el Banco Solidario de Pelucas Oncológicas, personas que pasaron por ese momento en sus vidas y que con esa historia a cuestas decidieron hacer algo para ayudar a otros.
El Banco es un desprendimiento de la agrupación Valientes por la Vida, que nació en 2017 como un grupo de Whatsapp en el que pacientes oncológicos se ayudaban mutuamente y luego se convirtió en ONG. Actualmente tiene una sede física en la casa del Senado que está en San Lorenzo, es que si bien todo se originó en Rosario fue en esa ciudad el cordón industrial donde la movida cobró fuerza.
“La sociedad sanlorencina apoyó muchísimo la primera campaña de recolección de pelo, se hicieron colectas, se sumó mucha gente, y por eso la sede se abrió acá”, contó a Rosario3 Estefanía Lanciotti, integrante de Valientes por la Vida y una de las colaboradoras del Banco, que funciona ciento por ciento con voluntarios.
El Banco hoy trabaja con un stock propio de pelucas pero con una demanda muy grande, por eso están permanentemente en la búsqueda de donantes de pelo. “Nosotros estamos constantemente haciendo para que cuando llega un paciente pueda medirse y elegir la que mejor le queda. También llegan donaciones de pelucas de pelo artificial, todo es bienvenido. Nosotros damos turnos para los días lunes, ahí el paciente va, elige y se la prepara. O pueden llevarla como está y hacerle lo que quieren, teñir o cortar”, contó Estefanía.
El pelo que se dona es de una medida estándar: se requiere que sea de 20 centímetros de largo como mínimo ya que en el momento de preparación se pierde mucho.
“Las personas que quieren donar lo pueden hacer trayendo el pelo ya cortado o sino nosotros trabajamos con una red de peluqueros y vamos a cortarlo. Una vez en el banco, se separa el pelo por color, se lo peina para sacar las partes que no sirven, luego se hacen las cortinas sobre cinta de papel que después pasan por una máquina de cocer y por último sobre un cabezal se coce la peluca a mano”, describió Lanciotti sobre el proceso que lleva desde el momento en que se dona el cabello hasta que la peluca está terminada.
“Siempre se necesitan personas. Muchos dicen que tienen maquina en la casa y lo pueden hacer desde ahí. Nosotros podemos darles el pelo para que hagan las cortinas y luego las traen para que la gente capacitada haga la peluca”, explicó sobre otra opción para colaborar con el Banco.
Espacio de contención y posible sede en Rosario
El Banco se encuentra actualmente trabajando con grupo de profesionales del Observatorio de Salud Mental y Adicciones que funciona dentro del área de Psicooncología de la UNR, y es comandado por la psicooncóloga María Fabiana Correa. Desde ahí hacemos actividades, talleres para el acompañamiento del paciente y la familia. Tenemos la promesa del rector de darnos un espacio para el banco y que la gente de Rosario no tenga que trasladarse hasta San Lorenzo”, contó y se esperanzó Estefanía.
Es que en esa ciudad del cordón funciona el único banco solidario de pelucas en muchos kilómetros a la redonda. Según la colaboradora, el otro más próximo está en Baradero, provincia de Buenos Aires. Es por eso que desde el espacio se trabaja con pedidos de diferentes localidades santafesinas e incluso de otras provincias: “Nosotros tenemos un grupo formado con bancos de otras provincias y cuando nos llega un pedido de algún lugar muy lejano a San Lorenzo los contactamos con el banco que tengan más cerca”, explicó.
Sin dudas ese primer contacto que la paciente -casi en un 100% son mujeres quienes se acercan- tiene con el Banco es el más difícil de afrontar. Por eso, en el lugar la reciben con la contención que brindan no sólo profesionales sino personas que ya pasaron por esa situación y saben exactamente lo que se siente.
“Generalmente llegan cuando el médico les da el diagnóstico porque es cuando les agarra el pánico, llegan en ese estado. Muy pocas veces llega alguien cuando ya se le cayó, porque siempre buscan sentirse seguras para tenerla cuando se le empiece a caer. En el banco las rapan y se les brinda contención y acompañamiento; personas que ya pasaron por eso les enseñan a ponérsela, como la tienen que lavar, cómo maquillarse, se llevan gorros, turbantes. Se van de otra forma muy distinta a como llegan”, aseveró Lanciotti, quien quiso recordar a Fernando Bernuzzi, el peluquero solidario que inicio la campaña de donación de pelo y fue el primer coordinador del Banco, que el año pasado falleció por covid. Hoy en su lugar quedó como coordinadora Flavia Silva.
Para turnos y donaciones, contactarse con Estefanía al celular: 3412605722



