Un investigador de la provincia de Santa Fe fue distinguido con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral 2024 en Biomoléculas, otorgado por la revista internacional Biomolecules, con sede en Suiza. Iván Sanchis, docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y becario del Conicet, recibió este reconocimiento de alcance mundial que distingue cada año a la investigación doctoral más destacada en este campo por su aporte a la búsqueda de un tratamiento efectivo contra la enfermedad de Alzheimer.
La tesis de Sanchis se llevó a cabo en el Laboratorio de Péptidos Bioactivos (LPB) del Departamento de Química Orgánica de la FBCB, bajo la dirección de Álvaro Siano. En ella, el grupo de trabajo aplicó estrategias químicas y computacionales innovadoras para diseñar, sintetizar y evaluar péptidos capaces de inhibir enzimas clave vinculadas al alzhéimer.
En diálogo con Punto Medio (Radio 2), el investigador explicó que su tesis doctoral “se centró en desarrollar compuestos que atacan algunos de los problemas que se dan en moléculas del cerebro de pacientes con alzhéimer”. Se trató, dijo, de un enfoque innovador en comparación con trabajos anteriores en la materia.
Sanchis describió que el cerebro de las personas que desarrollan esta enfermedad neurodegenerativa registra “todo tipo de procesos dañinos, pero principalmente dos: por un lado el mal funcionamiento de proteínas que generan reacciones químicas erróneas; y por otro la formación de pequeñas manchas –placas seniles–
Esas placas seniles, precisó, lucen “como una especie de agujero negro en las imágenes del cerebro” y “van creciendo a medida que progresa la enfermedad". “Lo que demostramos con las moléculas que desarrollamos es que, con una misma molécula, se pueden tratar estos dos problemas”, indicó sobre su investigación, en la cual constataron que “las enzimas se corregían” gracias a que las moléculas que diseñaron “las regulaban”, mientras que también consiguieron “desagregar esas placas”, que empezaban a desarmarse. Los resultados de este trabajo generaron entusiasmo en la comunidad internacional, ya que “lograr desarmar esos agujeros negros sería la primera manera de poder recuperar un cerebro con alzhéimer”, sostuvo Sanchis. Lo que distinguió su enfoque fue que, anteriormente, trabajos similares se centraban en potenciales tratamientos por una vía u otra, mientras que en este caso buscaron “lograr las dos propiedades en una misma molécula”. A partir de la publicación de una serie de artículos científicos en 2023, otros investigadores comenzaron a trabajar en la misma línea para, llegado el caso, poder desarrollar fármacos basados en este método que “podría ser una vía para tratar esta enfermedad”. Ya durante las pruebas de laboratorio, estas moléculas “funcionaron muy bien y con mucha potencia en ambas vías”. En ese sentido, Sanchis destacó que esto fue posible gracias a que los péptidos “son muy dúctiles y se pueden diseñar con mucha facilidad para objetivos específicos”. “Para eso necesitamos juntarnos con otros grupos porque demanda una infraestructura muy grande, con profesionales específicamente dedicados a eso”, comentó Sanchis. Con respecto a lo que viene, expresó su optimismo de cara a lo que podría lograrse durante los próximos años si continúan con las investigaciones sobre estas moléculas: “Es muy probable que en 10 años tengamos nuevos medicamentos que realmente funcionen muy bien. Y creo que nuestros péptidos pueden ser un modelo de fármaco a seguir, algo que también creyó el comité que nos otorgó el premio”, que incluye un bono económico de 800 francos suizos, un certificado y un vale para publicar un artículo en la revista sin costo de procesamiento durante un año. Conseguir avances que impliquen tratamientos en pacientes sería revolucionario, ya que durante las últimas dos décadas se han aprobado solo unos pocos fármacos para tratar el alzhéimer, entre ellos el lecanemab. “Para nuestro grupo de trabajo este reconocimiento es un orgullo sin precedentes. En un contexto en el que la ciencia argentina se encuentra tan cuestionada, recibir un premio internacional de esta magnitud demuestra que desde nuestro país podemos hacer investigación de calidad a la altura de referentes mundiales”, enfatizó por su parte Siano, el director de la tesis. Y agregó: “Ojalá que distinciones como esta contribuyan a generar mayor conciencia en la sociedad sobre el valor de la investigación científica y de la universidad pública, que son pilares para construir un futuro mejor”.Diseño de moléculas para mayor precisión
El proceso de trabajo, detalló Sanchis, se divide a grandes rasgos en tres etapas. Lo primero fue diseñar las moléculas utilizando modelos matemáticos para química computacional, para luego pasar a la fase de síntesis, en la cual tuvieron que encontrar la manera de “obtenerlas químicamente”, ya que se trataba de un compuesto nuevo. Todo ese proceso les tomó más de un año.Proyección y necesidad de apoyo
Para poder poner a prueba la efectividad de sus moléculas, los investigadores apuntan a conseguir el equipo necesario para llevar a cabo pruebas en animales y constatar si se registran los cambios positivos a nivel cognitivo que se observaron en el laboratorio.



