Cuba sufrió este lunes un apagón total luego del colapso de todo su sistema eléctrico nacional. La empresa estatal encargada del servicio informó que el país quedó completamente a oscuras tras una “desconexión total” del sistema, aunque por el momento no se precisaron las causas del incidente ni cuánto tiempo demandará restablecer el suministro.

El corte dejó sin electricidad a casi los 10 millones de habitantes de la isla y representa el sexto apagón general registrado en apenas un año y medio.

Desde el ministerio de Energía y Minas indicaron que ya se activaron los protocolos para intentar recuperar el servicio, aunque descartaron que el colapso haya sido provocado por una falla puntual en alguna de las centrales termoeléctricas del país.

El sistema eléctrico cubano funciona como una red compuesta por diferentes “islas” de generación. Por ese motivo, reiniciarlo completamente desde cero es un proceso complejo que puede llevar muchas horas e incluso días en el peor de los escenarios.

Un antecedente reciente ocurrió en 2022, cuando el paso del huracán Ian provocó un apagón generalizado y el restablecimiento del servicio tardó cerca de una semana.

Los especialistas explican que este tipo de colapso es distinto a los cortes parciales que se registran a diario en la isla. En esos casos se trata de interrupciones programadas, aunque muchas veces no se cumplen los horarios anunciados, debido a la falta de generación eléctrica.

Antes del apagón total, las autoridades ya habían anticipado que gran parte del país iba a sufrir cortes durante la jornada por la escasez de energía disponible.

La reiteración de estos episodios refleja el delicado estado del sistema eléctrico cubano, que depende en gran medida de la importación de combustibles y de centrales termoeléctricas antiguas, muchas de ellas de origen soviético.

Según datos oficiales, cerca de dos tercios de la energía que necesita el país se obtiene a partir de combustibles importados, principalmente desde Venezuela y México. Además, el 80% de la generación eléctrica proviene de 16 unidades termoeléctricas y de motores que funcionan con fueloil y diésel.

Un país acostumbrado a los apagones

En los últimos años, los apagones se volvieron parte de la vida cotidiana en Cuba. En muchas regiones los cortes de luz pueden extenderse durante más de 24 horas, lo que paraliza la actividad económica y agrava la crisis que atraviesa el país.

La situación energética se da en medio de una profunda crisis económica que se arrastra desde la pandemia. En ese período el Producto Interno Bruto de la isla cayó cerca de un 15% y se estima que hasta un 20% de la población emigró, en su mayoría jóvenes en edad laboral.

El apagón ocurre además en un momento político y económico sensible para el gobierno cubano. Las autoridades anunciaron que permitirán que cubanos residentes en el exterior puedan invertir o ser propietarios de empresas en la isla, una medida que busca atraer capital y aliviar la crisis.

Al mismo tiempo, La Habana enfrenta nuevas presiones de Estados Unidos, que endureció sanciones y amenaza con aplicar medidas a quienes exporten combustible hacia la isla.

En este contexto, los prolongados cortes de luz, la escasez de alimentos y combustibles y las dificultades económicas generaron en los últimos años distintos episodios de protesta social.

Las manifestaciones más masivas ocurrieron en julio de 2021, cuando miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades del país. Según organizaciones de derechos humanos, esas protestas derivaron en más de mil detenidos.

En las últimas semanas también se registraron nuevas expresiones de descontento, con cacerolazos, protestas en universidades y algunas manifestaciones frente a sedes del Partido Comunista. Según reportes oficiales, al menos cinco personas fueron detenidas tras los últimos incidentes.