Las molestias y dolores en las articulaciones del cuerpo pueden volverse más intensas cuando bajan las temperaturas, lo que se conoce como dolor articular invernal. Esto genera que las rodillas puedan sentirse rígidas al levantarse de la cama, o que las caderas o la espalda pueden doler después de estar sentado mucho tiempo.
El clima frío puede provocar rigidez y dolor en las articulaciones incluso en personas sin artritis, generando síntomas que pueden llegar a afectar la calidad de vida. Y esto se explica por diferentes factores.
En primer lugar, las bajas temperaturas están asociadas con la reducción de la circulación. Los vasos sanguíneos se estrechan con el frío para conservar el calor corporal, lo que puede limitar el flujo sanguíneo a brazos y piernas e influir en la presión arterial.
También se vinculan con cambios en la presión barométrica: las bajadas de presión atmosférica pueden provocar una ligera dilatación de los tejidos que rodean las articulaciones.
Además, el líquido sinovial se vuelve más espeso en condiciones de aire frío y seco, lo que puede disminuir la lubricación de las articulaciones y derivar en rigidez y una menor amplitud de movimiento.
Casos más frecuentes de dolor articular
Aunque el dolor articular invernal puede afectar a cualquiera persona, habitualmente se da en quienes tienen un estilo de vida caracterizado por la falta de movimiento, que genera rigidez.
Por esto suele ser más notorio en adultos con artritis u otras afecciones articulares crónicas, adultos mayores con articulaciones menos flexibles, y personas con lesiones previas como problemas antiguos de rodilla, tobillo u hombro.
No obstante, entre atletas y personas muy activas también pueden presentarse casos de dolor articular, aunque en este caso el factor de origen no es la falta de movimiento sino el hecho de que, con las bajas temperaturas, los músculos tardan más en entrar en calor. También hay que evitar las cargas excesivas y prestar especial atención tanto a la preparación previa como a la ejecución de los ejercicios.
“Los pacientes sedentarios son más propensos a sentir dolores, a las recuperaciones lentas y al sobrepeso”, indicó en diálogo con Telenoche (El Tres) el médico traumatólogo Tomás Gorodischer.
Cómo aliviar el dolor articular
El especialista remarcó la importancia de hacer actividad física, sobre todo durante el invierno, que es cuando muchas personas tienden a quedarse en sus casas. A su vez, más allá de comenzar a moverse, es fundamental mantener la constancia.
Con respecto a las consultas más frecuentes, explicó que se deben a “dolores al nivel de la columna”, siendo la zona lumbar las más frecuentemente afectada, y a molestias en las articulaciones de rodillas y hombros.
�� @telenocheRos | CÓMO IMPACTA EL FRÍO EN EL CUERPO ��
�� El médico traumatólogo Tomás Gorodischer advirtió sobre los efectos de las bajas temperaturas en el cuerpo y el aumento de dolores musculares y articulares.
�� Recomendó mantenerse abrigado, hacer actividad física suave… pic.twitter.com/TQlbHnhVYa— elTresTV (@elTresTV) May 8, 2026
Para trabajar sobre estas molestias y aliviarlas, Gorodischer indicó que si bien son muchos los tipos de ejercicios que se pueden hacer, “cualquier ejercicio es mejor que nada”, promoviendo la idea de que lo más importante es moverse a pesar del frío.
“La recomendación general es que si uno va a empezar un deporte sea algo con impacto bajo como ciclismo, bicicleta fija, caminata”, recomendó. También sumó que se puede ir al gimnasio, siempre y cuando se adapten las cargas al nivel de cada paciente. Otras buenas opciones son natación y pilates.
Para ejercitarse dentro de casa, en donde se pueden hacer incluso rutinas breves que ya generan efectos positivos, algunas opciones son movimientos de yoga o estiramientos suaves y trabajos con bandas de resistencia.



