Tras conocerse los datos del Indec que ubicaron la pobreza en el 32,3 por ciento de la población de los aglomerados urbanos durante el primer semestre, el padre Fabián Monte, vicepresidente de Cáritas Rosario, trazó un duro panorama sobre la realidad de la ciudad y la región. Advirtió que la demanda de asistencia creció y cambió su perfil, sumando a personas mayores y a trabajadores formales que ya no llegan a cubrir sus necesidades básicas.

El sacerdote explicó que los números oficiales no son una sorpresa para la institución solidaria, sino un reflejo de su labor territorial diaria. "La estadística coincide con lo que nosotros palpamos todos los días. Es poner con números una tragedia y una situación difícil que vivimos todos los días", sostuvo.

En ese sentido, detalló que a los sectores históricamente vulnerables se les sumaron nuevos actores y familias enteras. "Últimamente se incrementó muchísimo el número de jubilados, de parejas de jubilados, de matrimonios, porque claro, obviamente la jubilación está muy atrasada", remarcó el referente de Cáritas.

Al respecto, graficó la severa pérdida del poder adquisitivo: "Hace tres años 70 mil pesos eran 15 kilos de carne y ahora no llega a cinco, así que eso nos plantea que los jubilados tienen que elegir entre un remedio o comprar la comida".

Trabajo formal y crisis habitacional

Monte también puso el foco en el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores activos. Mencionó a los empleados de la construcción —sector donde las obras se han frenado— y a los peones rurales temporarios, pero hizo especial hincapié en quienes tienen un salario regulado. "Tener un empleo en blanco registrado tampoco es garantía de que no seas pobre. No alcanza", lamentó, al tiempo que remarcó que la situación es aún más grave en la economía informal.

A pesar de la extrema necesidad, el sacerdote destacó la dignidad de quienes se acercan a pedir un plato de comida o asistencia a las parroquias locales. "Vienen con mucho pudor. Los que te dicen que vienen a pedir más que nada comida, alimento, dicen que quieren ganarse ellos el pan, conseguir alguna changa, algún trabajo", confió el religioso. "La inmensa mayoría no quiere vivir de la caridad, cada uno tenemos que ganarnos el pan", sumó.

El drama económico también impacta de lleno en el acceso a la vivienda. El representante de Cáritas Rosario advirtió sobre familias que deben agruparse bajo un mismo techo —hijos que vuelven a vivir con sus padres jubilados— y sobre un evidente incremento de personas en situación de calle al no poder sostener sus antiguos hogares.

La expectativa por el Papa y un pedido de diálogo

En otro tramo de la entrevista, el padre Monte fue consultado sobre la organización de la Iglesia local ante una eventual visita del papa Francisco a la Argentina. Confirmó que el obispo ya formó una comisión para preparar el arribo desde lo espiritual, y reconoció que están muy alegres con la posibilidad.

"No viene a Rosario, pero es lo mismo, es una bendición siempre la venida del Papa. Es un espaldarazo para los que estamos trabajando para el más necesitado", valoró el sacerdote sobre la figura del Sumo Pontífice.

Finalmente, retomó el mensaje papal sobre la necesidad de bajar los niveles de confrontación en la sociedad actual. "Él habla de desarmar el lenguaje. El diálogo en una democracia se basa en el respeto, y hay que bajar esa crispación que tenemos en lo cotidiano. Las palabras hieren, lastiman y las respuestas son dolorosas", concluyó Monte, invitando a construir un clima de mayor empatía.